Sánchez promete “información transparente” ante un Congreso que cuestiona su gestión en Ceuta

El 1 de agosto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó a Ceuta. Los días anteriores habían entrado en la ciudad autónoma decenas de miles de personas. Una crisis sin precedentes que todavía está lejos de resolverse. Aquel día el líder del Ejecutivo compareció en rueda de prensa. Más de un mes después, este jueves 3 de septiembre, asiste al Congreso para explicar todo lo que rodea a un asunto que ha monopolizado la vida política estas últimas semanas.
Sánchez llega a la Cámara Baja después de que lo hicieran hasta nueve ministros en sus respectivas comisiones. A modo de previa también intervino en una larga entrevista este lunes en la Cadena SER. En ambos formatos el Gobierno ha ido dejando ya sus mensajes de cara a la opinión pública. Algunos de los más espinosos tienen que ver con la participación de Marruecos o la información que conocían los servicios secretos sobre la entrada de personas migrantes. Sobre ambos casos, pero no solo, se han centrado las principales críticas del resto de grupos políticos.
Y es que los reproches a Sánchez esta vez no han venido solo de la derecha, como es habitual. También la izquierda ha afeado algunos aspectos de la gestión gubernamental. Incluso desde Sumar, socios de coalición. El último episodio, como publicó este medio, tiene que ver con la exculpación que ha hecho el Gobierno en todo momento de Marruecos, por acción u omisión, de lo sucedido en Ceuta.
El enfado en la izquierda parlamentaria lo reflejó este martes la secretaria general de Podemos Ione Belarra. «Trata a la gente de tonta», expresó. «Que nos explique si es que tiene miedo, si es que Marruecos nos está amenazando con algo y con qué», añadió la líder del partido morado. La pasada semana, tras las diferentes comparecencias ministeriales, se reflejó ya de manera muy gráfica la soledad de los socialistas en defensa de Marruecos.
Pero lo cierto es que para Moncloa todas estas acusaciones al país vecino son «teorías de la conspiración» que no están constatadas por hechos reales. Hay cierto cabreo en el Gobierno por estos posicionamientos. Hasta el punto de que ministros como Félix Bolaños pidieran la semana pasada no «faltar al respeto» al reino alauita. Recuerdan que Marruecos colaboró de manera «instantánea», como proclamó Sánchez, y que lo vivido este año no tiene que ver con 2021 cuando se evidenció que la entrada de personas en Ceuta estaba ligada al conflicto del Sáhara Occidental y la acogida del líder del Frente Polisario, el saharaui Brahim Gali.
Desde Moncloa, según apuntan las fuentes consultadas a Público, no descartan golpes de efecto en la comparecencia que ofrecerá Sánchez. Aunque el presidente ya ha avanzado en algo que consideran clave en el Gobierno: el Real Decreto-ley con medidas urgentes aprobado este martes en el Consejo de Ministros y que moviliza 309 millones de euros hasta finales de 2026.
En el entorno del presidente insisten en que el objetivo que buscan este jueves es similar a lo que ya han hecho en otras comparecencias. Y en el fondo, lo que también perseguían la semana pasada en las distintas comisiones. Es decir, ofrecer un «relato de hechos ordenados», «ser transparentes con toda la información» y «desmentir todo tipo de bulos» que provienen sobre todo de la derecha mediática y política.
La difusión de bulos precisamente sería una de las causas que ha identificado el Gobierno para explicar la entrada masiva de personas migrantes. Todo a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo (TS) publicada en julio.
En paralelo se ha señalado a agentes de Rusia e Israel en redes sociales que agitaron la operación una vez en marcha para desestabilizar al Gobierno de Sánchez e incluso a Europa. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se refirió el viernes a que tienen informes que así corroboran estas acciones.
Consultadas por este medio respecto a esos informes, fuentes de Exteriores apuntan a que los datos ofrecidos sobre la desinformación en redes digitales en relación a Ceuta proviene de «informes internos» de elaboración propia del Ministerio de Asuntos Exteriores, de verificadores independientes y de análisis de la Comisión Europea, con la que hay una colaboración fluida en este aspecto» sin aportar más detalles.
La ministra portavoz del Gobierno, Elma Saiz, se pronunció de manera similar este martes al ser preguntada en rueda de prensa en Moncloa. «El PP tiene que elegir si está de lado de esos valores europeos o al lado de quienes quieren fracturar ampliando bulos y desinformación de manera absolutamente irresponsable», dijo Saiz al respecto de esa hipótesis de desestabilización rusa e israelí.
En el Gobierno recuerdan en este sentido que el 6 de agosto un portavoz de la Comisión Europea afirmó públicamente que habían observado «la presencia de canales de información y manipulación, en particular, de origen ruso, que han estado instando a actuar en diversas plataformas en línea desde el 30 de julio».
Otro frente abierto durante este mes apunta las diferentes opiniones mostradas por el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la ministra de Defensa Margarita Robles a cuenta de lo que sabía o no el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre la entrada en Ceuta. De manera reiterada Sánchez y otros miembros del Gobierno han negado que existieran informes que alertaran de la magnitud de lo que estaba por llegar, al contrario de lo que dijo Robles. «No se puede desclasificar lo que no existe», apuntaban al respecto fuentes de Moncloa la semana pasada ante las peticiones de varios grupos parlamentarios.
El rey y su visita
El papel del rey Felipe VI ha sido otro frente abierto en el último mes. Y se ha potenciado especialmente esta misma semana tras la entrevista realizada por Sánchez. Será, a buen seguro, otro asunto que se ponga encima de la mesa el jueves en la Cámara Baja.
Sánchez anunció el lunes que el monarca viajará a Ceuta y Melilla porque «hay razones y argumentos» para que lo haga. La visita, en todo caso, no está agendada y se hará «cuando se den las condiciones». El actual rey nunca ha visitado las ciudades autónomas y cuando lo hizo su padre, Juan Carlos I, en 2007, Marruecos se revolvió diplomáticamente retirando a su embajador en España.
Este asunto ha sido especialmente criticado por el partido que lidera Alberto Núñez Feijóo. Desde el PP han salido en tromba. «Pedro Sánchez va a utilizar lo que sea y a quien sea con tal de no asumir ninguna responsabilidad», dijo la portavoz parlamentaria de los populares Ester Muñoz. «Y si tiene que utilizar al rey y a la institución de la Jefatura del Estado lo hace, porque no tiene ningún límite», añadió. En el Gobierno rechazan estas acusaciones y niegan que Sánchez hiciera algún reproche a Felipe VI.
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