Sánchez intenta reconducir la crisis con gestos hacia Ceuta y el compromiso de que actuará si se demuestra que Marruecos está detrás

Llegaba Pedro Sánchez al Congreso este jueves con el reto de convencer especialmente a sus socios de Gobierno por la gestión de la crisis en Ceuta. O al menos con el objetivo de contener las críticas. Uno de los focos principales era, y fue durante toda la comparecencia, el papel de Marruecos. La parte socialista del Ejecutivo se había quedado solo defendiendo su exculpación y el último informe policial conocido esta semana tampoco cambió los mensajes transmitidos.
Sánchez sí que introdujo ciertos matices a su discurso en relación al país vecino. Reiteró en todo caso que «no hay pruebas» que impliquen a las estructuras del Estado marroquí en la masiva entrada de migrantes y destacó que es necesaria una relación de «buena vecindad» con el reino alauita. «Pero es evidente que después de lo ocurrido, esa cooperación tiene que ser diferente», añadió después sin entrar en mayores detalles al respecto.
Durante la primera intervención del líder del Ejecutivo se reveló algo que no se conocía. El Gobierno convocó el 21 de agosto a la embajadora de Marruecos en España como protesta a las declaraciones de los ministros de aquel país reivindicando sus derechos de soberanía sobre Ceuta y Melilla. La embajadora Karima Benyaich no se encontraba aquel día en nuestro país por lo que acudió al Ministerio de Exteriores el responsable de negocios de la embajada.
Fuentes gubernamentales recuerdan que cuando la embajadora no está, el más alto nivel diplomático de cualquier país recae en este cargo. Fuentes de Exteriores apuntan a que esta ha sido la primera vez que se traslada el rechazo de manera diplomática frontal a la embajada de Marruecos por el asunto de la soberanía de Ceuta y Melilla. Albares ya había destacado el pasado viernes en la comisión de Exteriores del Congreso que había rechazado «por todos los cauces diplomáticos» las declaraciones sobre las ciudades autónomas.
«Si existieran esas pruebas sólidas actuaríamos en consecuencia con total contundencia como exige la situación», no dudó en señalar Sánchez buscando defenderse de las críticas por actuar «mansamente». «Este Gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros», apuntó al respecto. Sánchez incluso reconoció que mucha gente piensa que las autoridades marroquíes provocaron esta crisis. «Soy consciente de las dudas, de los indicios, de las preguntas que hay en el aire y me hago cargo de todas ellas», afirmó.
De momento uno de las novedades que introdujo la intervención de Sánchez es el anuncio de que se publicará un dossier con todos los informes policiales sobre la entrada de personas en Ceuta. Fuentes de Moncloa confirman que se publicará todo el contenido que haya entre el 1 de julio y el 1 de agosto. La intención es que se haga pública esta documentación la semana que viene ya que si algún documento requiere una desclasificación legal tendrá que ser aprobado en Consejo de Ministros.
En paralelo a estas palabras sobre Marruecos, que no terminan de convencer a sus socios de izquierda y ni mucho menos a la derecha, Sánchez aprovechó también para realizar varios gestos hacia Ceuta y por consiguiente a Melilla. Nada más comenzar quiso reconocer que la ciudadanía ceutí «está pasando por momentos difíciles». Y a continuación, tras mencionar la trágica muerte de 141 personas migrantes, relató un «hecho histórico».
Narró entonces que las famosas estatuas de los leones de las puertas del Congreso «fueron fundidos en el año 1865 a partir de unos cañones capturados a las tropas marroquíes en la llamada Guerra de África». Esto se hizo para conmemorar la firma del Tratado de Wad-Ras, que sirvió para poner fin a este conflicto y para consolidar la soberanía de España sobre Ceuta y Melilla a perpetuidad». «Desde hace siglos, estas dos ciudades son españolas. Y desde aquel tratado, lo son por acuerdo diplomático. Y les aseguro que por parte del Gobierno de España va a seguir así hasta el final de los tiempos», afirmó.
Más adelante llegaron los anuncios concretos sobre las ciudades autónomas con el objetivo de «reforzar» la presencia de Europa en ambas. «Ha llegado la hora de subsanar esta falta de ambición y de lograr una integración plena de nuestras ciudades autónomas en la Unión Europea. Y para impulsarla vamos a ofrecer a sus Gobiernos una silla permanente en el Comité de las Regiones», dijo. Como publicó este medio, el Gobierno de Mariano Rajoy dejó en un cajón en 2015 un acuerdo de las Cortes para efectuarlo. «Ellos, que han estado gobernando tanto tiempo en España, nunca lo hicieron», afirmó Sánchez.
Fuentes de Exteriores explican que la propuesta para que Ceuta y Melilla formen parte de este comité se sustancia mediante una comunicación del Ministerio de Asuntos Exteriores al Consejo de la UE y a propuesta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que tiene cuatro puesto asignados a municipios o ciudades.
También va a proponer el Gobierno su integración en la Unión Aduanera «buscando un régimen fiscal favorable» similar al que tiene actualmente Canarias. «Y vamos a pedir a Bruselas que le reconozca el estatus de región ultraperiférica, algo que creo conlleva numerosas ventajas y que es importante para los ciudadanos», añadió el presidente del Gobierno. Esto requiere de una iniciativa de España que tiene que pasar por la Comisión Europea y que necesita el voto en el Consejo de la UE por unanimidad.
Por otra parte Sánchez también exhibió el presupuesto que tienen en marcha para «seguir reforzando la frontera», que cifró en 180 millones de euros. «Vamos a alargar los espigones del Tarajal y Benzú, construir un sistema permanente de contención marítima, ampliar el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior de la GC, instalar una nueva red de cámaras térmicas y drones, y adquirir nuevas embarcaciones y equipos de intervención subacuática», añadió sobre este asunto.
El líder socialista mencionó también «el refuerzo de la ciberseguridad» para hacer frente a «ataques híbridos» como el sufrido. Recordó además que pedirían que se establezca una presencia permanente de Frontex en el puerto y en el espigón y a la Europol la creación de una «misión específica» para monitorear la migración irregular en Ceuta. Todas estas medidas se suman al plan económico aprobado el pasado martes en Consejo de Ministros mediante un Real Decreto-ley que movilizará 309 millones de euros.
Otro gesto evidente, aunque en este caso ya fue avanzado el pasado lunes por Sánchez durante su entrevista en la Cadena SER, es la visita del rey Felipe VI a las ciudades autónomas. Esta parece que será pronto.
«Sabemos que en estos momentos Ceuta necesita más que nunca estar arropada por el Estado. Y por ese mismo motivo el Gobierno ha compartido la necesidad de que después de 20 años sin una visita del jefe del Estado a Ceuta y Melilla, el jefe del Estado visite estas dos ciudades españolas en las próximas semanas y transmita el compromiso absoluto del Estado con estas dos ciudades autónomas», apuntó Sánchez. Como ha publicado este medio, el anuncio del viaje ha provocado ya recelos en el país vecino.
«Prudencia» y «responsabilidad»
Mientras tanto en Moncloa explican que su intención en la jornada de este viernes no era tanto convencer al resto de grupos parlamentarios sino que el Gobierno tiene que adoptar una postura de «prudencia» y «responsabilidad» en las relaciones bilaterales con Marruecos. El resto de partidos, de izquierda a derecha, sí ha señalado claramente una vez más al Reino de Marruecos como responsable y han pedido al Ejecutivo más dureza.
Al ser preguntados por la distancia con todos los partidos del Congreso por la gestión de este asunto, fuentes cercanas a Sánchez lo ejemplifican como la «soledad del capitán de barco» que muestra siempre «prudencia y serenidad». En Moncloa aseguran que no pueden «permitir ciertas cosas» ya que algunos grupos «hablan con ligereza» de asuntos muy serios en diplomacia.
Especialmente irritados se han mostrado los socialistas con el papel de Alberto Núñez Feijóo, del que dicen que ha mantenido durante toda la crisis, también este jueves, una gran «irresponsabilidad». «¿Qué quiere el PP? ¿Que le declaremos la guerra a Marruecos?», se preguntan. La visión en la dirección del PSOE en Ferraz tras la sesión es que «Sánchez ha comparecido para explicar una crisis y Feijóo ha comparecido para explotarla», según señala una dirigente a este medio. Además consideran que este jueves ha quedado claro que «Vox se los va a comer» políticamente por la asimilación de su discurso.
En cualquiera de los casos, en el Gobierno son conscientes de que el tema de Ceuta todavía abarcará gran parte del foco mediático al menos unas semanas. Las estrategias políticas para el inicio de curso se han paralizado y está por ver cuándo podrá recuperar Sánchez el control de la agenda.
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