Moncloa busca recuperar la iniciativa política aunque asume que la crisis de Ceuta durará semanas

«Es complicado hablar de otra cosa ahora mismo», reconocía un diputado socialista este jueves en los pasillos del Congreso. La crisis de Ceuta, de la que ha pasado ya más de un mes, ha paralizado prácticamente la totalidad de la acción política visible del Gobierno de Pedro Sánchez. La ciudad autónoma es el principal asunto de conversación por la gravedad de la situación. Pero la comparecencia del líder del Ejecutivo en la Cámara Baja puede significar un punto de inflexión. Al menos esa es la intención en Moncloa.
La prioridad en estos momentos continúa siendo, ya lo era la semana pasada, la completa reubicación de las personas migrantes que todavía permanecen en las calles de la ciudad ceutí. La falta de acuerdo del Gobierno con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, sobre qué espacios habilitar ha retrasado todo más de lo esperable. No fue hasta el viernes pasado cuando se aceleró el proceso.
Pero este es complejo porque hay que acondicionar dignamente los espacios para estas personas. Fuentes de Moncloa señalan a Público que se marcan un «horizonte» temporal de máximo 15 días para tener a todas las personas alojadas. En paralelo a este acondicionamiento se buscan soluciones temporales. Una de ellas se anunció este viernes. Se trata del envío a Ceuta de infraestructura perteneciente a su equipo START (Equipo Técnico Español de Respuesta Humanitaria, por sus siglas en inglés). El objetivo, según informó el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, es «reforzar los trabajos de filiación y atención humanitaria». Este espacio puede servir también como alojamiento temporal y fuentes gubernamentales destacan que «si hiciera falta», se prorizaría para mujeres con hijos o hijas.
Las estructuras START, que llegaron este viernes a Ceuta y se instalarán en los próximos días, pertenecen a la Agencia Española de Cooperación Internacional, dependiente del Ministerio de Exteriores. Incluyen 10 carpas de 42 metros cuadrados y 40 carpas de 36 metros cuadrados de arco inflable, lo que supone más de 1.800 metros cuadrados en total y una capacidad de atención de hasta 600 personas sobre el terreno.
El objetivo del Gobierno con soluciones así es también agilizar los trámites para el retorno de aquellas personas que no tengan reconocido el derecho a protección internacional. En función de los casos los expedientes y su tramitación duran más semanas o menos, según recuerdan en el Gobierno. En Moncloa asumen que la crisis no se terminará de cerrar por completo hasta dentro de varias semanas.
Más allá de Ceuta
«A partir de la semana que viene el Gobierno retoma la actividad de acción política, de políticas públicas, de propuestas y de proyectos más allá de Ceuta», afirman con rotundidad fuentes de Moncloa consultadas por este medio. «No perderemos de vista a Ceuta, ni mucho menos. Se irá viendo siempre presencia constante de ministros», añaden.
Sánchez, aseguran en Moncloa, se irá implicando también en primera persona en las principales reuniones de coordinación con Ceuta, los Consejos de Seguridad Nacional y los comités de coordinación o situación. El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, continúa al frente del operativo del mando único y seguirá viajando de manera constante a la ciudad autónoma.
En el equipo de Sánchez están convencidos de que la crisis humanitaria, su prioridad, se va resolver. Y mientras tanto apelan a «no desfallecer» y «no dejar de trabajar». Este mismo viernes ya se vio un acto público en agenda que no tenía que ver con Ceuta. Fue el primero en un mes. Sánchez inauguró la XXVI Asamblea del Consejo de la Juventud de España en la que también participó la ministra Sira Rego, que está teniendo también un papel protagonista durante todo el mes por sus competencias sobre menores migrantes.
Además este viernes se celebró un Consejo de Política Fiscal y Financiera, ya agendado desde julio, sobre el modelo de financiación autonómica, una de las banderas políticas del Gobierno estos años y que se ha encontrado con el rechazo del PP y otros territorios gobernados por socialistas.
Este lunes el líder socialista inaugura de alguna manera, como suele ser habitual, el curso político con los suyos. Es decir, ante los diputados y senadores del PSOE en una reunión interparlamentaria que se celebra en el Congreso. Allí pronunciará un discurso en el que, según avanzan fuentes gubernamentales, seguirá una línea parecida a la mostrada el jueves en el hemiciclo.
La soledad por el papel de Marruecos
La semana ha estado marcada especialmente por el papel que Marruecos haya podido tener en la entrada masiva de personas. La filtración de un informe policial generó mucho revuelo por señalar a agentes marroquíes aunque en el Gobierno rebajan su impacto. Además se han revelado tensiones con la cúpula judicial al protestar el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por la decisión de la jueza de la Audiencia Nacional de ocultar ese informe. Los socialistas enmarcan todo este episodio como una nueva maniobra «mediática-judicial» contra el Ejecutivo de Sánchez.
«No es que estemos solos, es que somos los responsables y los prudentes, los que no nos podemos permitir decir otra cosa. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad», afirman fuentes cercanas a Sánchez sobre la relación bilateral con Marruecos. Sánchez dejó claro el jueves que todavía «no hay pruebas» sobre la participación del país vecino en lo sucedido los días 30 y 31 de julio. Mientras tanto, a izquierda y a derecha las críticas han sido incesantes por esta cuestión.
«No podemos permitirnos el lujo de hacer política con Ceuta. Nosotros con Ceuta tenemos que hacer gestión. Y tenemos que ser muy serios tanto con la crisis humanitaria como con la investigación sobre qué pasó, como con las consecuencias sobre esa investigación y la lo que pueda implicar en relaciones exteriores y en materia de Defensa para este país», argumentan.
Dicen en Moncloa que están especialmente molestos con la actitud del PP porque entienden que la del principal partido de la oposición debería ser de Estado. «¿Qué quieren? ¿Una guerra con Marruecos?», se preguntaban en el cuartel general del Gobierno tras escuchar las intervenciones parlamentarias. «No nos podemos permitir frivolizar porque eso tendría unas consecuencias que nadie quiere», añaden.
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