7 paisajes de la Argentina para descubrir

Por corp@blsindustriaytecnologia.com 8 septiembre 2026

No hace falta salir del país para encontrar volcanes, desiertos, humedales, selvas, montañas o escenarios que parecen pertenecer a otro planeta.

Argentina tiene varios sitios así, muchos de los cuales incluso, han quedado al margen del mapa turístico masivo, eclipsados por los grandes clásicos como la Costa Atlántica, Iguazú, el glaciar Perito Moreno, Bariloche, Salta o Mendoza.

Sin embargo, más allá de estos circuitos hay paisajes capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer bien el país.

Un campo salpicado de cientos de conos volcánicos, un enorme desierto de sal coronado por una montaña casi perfecta, formaciones de piedra que parecen esculturas o humedales donde los árboles emergen del agua como en una postal fantástica.

De norte a sur del país, aquí van 7 destinos para descubrir una Argentina poco conocida y tal vez bastante sorprendente. Todos fuera de los grandes itinerarios turísticos, que requieren un poco más de tiempo, planificación y ganas de desviarse del camino conocido.

Quizá eso haga que conserven buena parte de su encanto. Porque, en tiempos en los que muchos destinos parecen haber sido fotografiados desde todos los ángulos posibles, aún hay lugares capaces de generar esa sensación que cada vez se hace más difícil de hallar: la de estar descubriendo algo por primera vez.

El Valle de la Luna jujeño está en Cusi Cusi, a pocos metros de la ruta 40. Argentina. Foto Turismo Jujuy

1. Valle de la Luna, Jujuy

Cuando se habla del Valle de la Luna, inevitablemente nuestra mente vuela a la referencia más inmediata: Ischigualasto, en la provincia de San Juan. Sin embargo, en la Puna de Jujuy, a más de 4.000 msnm, existe otro escenario que bien hace honor a ese nombre.

Está cerca de Cusi Cusi -donde hay servicios y alojamiento- y de la ruta nacional 40, y no lejos de la frontera con Bolivia. También se lo conoce como Valle de Marte, por la combinación de tonos rojizos, grises y ocres que cubren las formaciones erosionadas.

7 Paisajes poco conocidos de Argentina Valle de la Luna Jujuy

Es una zona remota y el viaje forma parte de la experiencia. Se puede llegar desde Abra Pampa (130 km) o La Quiaca (137 km), por caminos de montaña y rutas de la Puna. En varios tramos es conveniente viajar en vehículos preparados para este tipo de terreno -preferentemente, 4×4- y con combustible y rueda de auxilio extra.

El paisaje, completamente abierto y casi sin presencia humana, ofrece una de las postales menos conocidas y más impactantes del norte argentino.

El Payún Matrú es la cima más alta de la reserva La Payunia. Foto Martín Bonetto

2. La Payunia, Mendoza

En el sur de Mendoza, a unos 120 kilómetros de Malargüe, comienza un paisaje en el que cuesta encontrar parámetros conocidos. El suelo está cubierto de cenizas, lava solidificada y rocas volcánicas, y sobre esa inmensidad se levantan cientos de conos.

La Payunia es una de las regiones volcánicas más importantes del planeta y reúne más de 800 volcanes inactivos. Entre ellos sobresale el Payún Matrú, con su cima a casi 3.700 msnm, una enorme caldera de unos 9 kilómetros de diámetro y una laguna en su interior.

En el lugar hay más de 800 conos volcánicos inactivos. Foto Turismo Marlargüe.

También son imponentes los campos de lava, las coladas de basalto y el llamado Campo de Bombas, donde aparecen grandes formaciones redondeadas expulsadas del corazón de la Tierra durante antiguas erupciones.

La reserva se visita con guías habilitados desde Malargüe y las excursiones suelen realizarse en vehículos 4×4. Además de los recorridos por el paisaje volcánico, hay propuestas de trekking, cabalgatas, observación de fauna y safaris fotográficos.

El espectacular escenario del Campo de Piedra Pómez, en la Puna catamarqueña. Foto Shutterstock

3. Campo de Piedra Pómez, Catamarca

En plena Puna catamarqueña, a 10 km de El Peñón y 60 de Antofagasta de la Sierra, hay un territorio formado por miles de estructuras de piedra pómez.

Algunas alcanzan decenas de metros de altura y fueron moldeadas durante millones de años por el viento y la lluvia.

El paisaje se formó por la erosión del viento y la lluvia durante miles de años. Foto Shutterstock.

El resultado es un paisaje de formas irregulares, corredores naturales y paredes erosionadas que se levantan entre médanos claros y volcanes.

El Campo de Piedra Pómez se encuentra a gran altura y forma parte de una región donde el paisaje cambia constantemente: lagunas con flamencos, vicuñas, volcanes y extensiones casi sin vegetación.

Se llega por asfalto hasta El Peñón, pero para ingresar al campo es necesario contratar una excursión con vehículos 4×4 y conductores que conozcan los caminos de la zona.

El Cono de Arita está en medio del salar de Arizaro, a casi 3.500 msnm. Foto Renato César Contino

4. Cono de Arita, Salta

El salar de Arizaro, en Salta, es una inmensa extensión blanca en la Puna. Y en medio de esa superficie casi plana aparece una figura que parece colocada allí a propósito: una montaña de forma cónica que se eleva unos 200 metros.

Es el Cono de Arita, uno de los paisajes más singulares de la provincia. Su origen ha dado lugar a distintas teorías y su silueta, recortada sobre el salar, se convirtió en una de las imágenes más llamativas de la Puna salteña.

El cono -de forma casi perfecta- se eleva 200 metros sobre el salar. Foto Archivo

Para llegar hay que atravesar una región de grandes distancias y altura, en dirección a Tolar Grande. El recorrido desde Salta Capital suma 425 km en ascenso, pasanso por Santa Rosa de Tastil, San Antonio de los Cobres y hermosos paisajes de la Puna, por lo que se recomienda realizarlo con guías o conductores especializados.

Más allá del cono, el viaje permite conocer el enorme salar de Arizaro y una región del país tan poco habitada como espectacular.

El salto Encantado está casi en el centro de la provincia de Misiones. Foto Archivo

5. Salto Encantado, Misiones

En el corazón de Misiones, donde la selva es espesa y el relieve se quiebra aquí y allí, el agua encuentra distintos caminos para caer entre altas paredes de basalto.

Unos 200 km al sur de Iguazú, entre las localidades de Aristóbulo del Valle y Dos de Mayo, la selva protege el Salto Encantado, ubicado en el parque provincial del mismo nombre. Es un salto de 64 metros de altura que se desploma sobre un profundo cañadón formado por el arroyo Cuña Pirú, espectáculo que se puede ver con distintas perspectivas desde los balcones y decks.

Aunque este es solo el comienzo de la visita, porque el parque protege más de 13.000 hectáreas de selva y permite internarse en ella a través de senderos.

La vegetación es una parte esencial del paisaje: lapachos, guayubiras, pindós, yacaratiás, orquídeas, bromelias y güembés forman una trama verde en la que se ven tucanes, surucuás, picaflores, vencejos. El parque está reconocido además como AICA (Área Importante para la Conservación de las Aves).

Uno de los recorridos más exigentes es el que baja hasta la base del salto Encantado, mientras que otros conducen hacia pequeñas cascadas y sectores menos transitados de la selva. Las condiciones climáticas pueden modificar la habilitación de los senderos, por lo que conviene consultar antes de emprender las caminatas.

Otra visita recomendable muy cerca es el salto Orquídeas. Foto Turismo Misiones

Otro sendero lleva a La Olla y la Cascada del Picaflor. Es un recorrido más exigente, de unos 4,8 km de ida y vuelta, con pendientes algo pronunciadas, pero el premio es alejarse de los miradores principales y meterse de lleno en la selva.

La Olla tiene una escala diferente a la gran cascada que da nombre al parque: es más íntima, rodeada de vegetación y paredes de roca, y forma parte de una sucesión de saltos y cursos de agua. El acceso requiere registrarse y el sendero cierra más temprano que otros recorridos.

A unos 25 km del parque, el salto Orquídea se desploma en una pileta natural antes de que el arroyo siga su camino entre piedras y paredones de unos 15 metros de altura plenos de vegetación. El sendero de acceso tiene 400 metros con partes algo empinadas, ya que desciende unos 100 metros hasta la base de la cascada.

Paisajes surrealistas en el Bañado la Estrella, al norte de Formosa. Foto Turismo Nación.

6. Bañado La Estrella, Formosa

En el oeste de Formosa, cerca de Las Lomitas, el paisaje está marcado por el agua. El Bañado La Estrella es una enorme zona de humedales donde los árboles y troncos cubiertos por enredaderas emergen de lagunas, esteros y canales.

La imagen cambia según el nivel del agua y la época del año. A eso se suma una fauna muy variada, con yacarés, carpinchos, lobitos de río, osos hormigueros y una enorme diversidad de aves.

Entre la variada fauna del bañado, se puede ver una gran cantidad de aves. Foto Turismo Nación.

El humedal se extiende a lo largo de cientos de kilómetros y es especialmente atractivo para quienes disfrutan de la observación de naturaleza.

Se puede acceder desde Las Lomitas (a 290 km de Formosa capital, va la empresa de buses Godoy), y la mejor época para recorrerlo suele ser durante los meses más frescos, cuando las condiciones climáticas y de los caminos son más favorables.

El Parque Nacional Perito Moreno está 500 km más al norte que el famoso glaciar del mismo nombre. Foto Parques Nacionales

7. Parque Nacional Perito Moreno, Santa Cruz

El nombre puede llevar a confusión. No se trata del parque donde está el famoso glaciar, sino de un área protegida ubicada en el centro-oeste de Santa Cruz, en plena Patagonia cordillerana.

Su acceso no es sencillo y probablemente esa sea una de las razones por las que permanece lejos del turismo masivo. El parque reúne lagos, montañas y una importante diversidad de flora y fauna, en un paisaje dominado por la presencia del cerro San Lorenzo, de 3.706 metros.

En el parque hay ocho lagos de aguas turquesa de origen glaciario. Foto Parques nacionales

Entre sus ambientes se encuentran varios lagos patagónicos y poblaciones de especies emblemáticas, como el huemul. El aislamiento también favorece la observación de aves y animales que encuentran allí uno de sus últimos refugios.

Se accede por caminos de ripio desde la ruta 40, con localidades relativamente distantes: la ciudad más cercana es Perito Moreno, a 300 km, en el cruce la 40 con la provincial 43. Es, justamente, un destino para quienes buscan recorrer la Patagonia más allá de sus lugares más famosos.

www.argentina.gob.ar/parquesnacionales

@parquenacionalperitomoreno


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