quiere poner fin a la guerra de Ucrania

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, trasladó este martes a su homólogo ruso, Vladímir Putin, la urgencia de alcanzar un pronto fin al conflicto en Ucrania durante una conversación telefónica. La llamada, primera conversación directa entre ambos líderes desde el pasado mes de julio, tuvo como eje el impulso a un cese de las hostilidades que, según la Casa Blanca, permita un restablecimiento pleno de las relaciones bilaterales antes de que concluya el actual mandato estadounidense en enero de 2029.
Una llamada con la que empezar a destensar las relaciones entre Rusia y Ucrania
El contacto telefónico se produjo tras las gestiones realizadas durante el fin de semana por los emisarios estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes mantuvieron reuniones con los liderazgos de Moscú y Kiev. Ambos mandatarios valoraron como «positivos» los avances diplomáticos alcanzados en estas consultas previas y acordaron mantener abiertos los canales de mediación con el objetivo de convocar en un futuro cercano una cumbre tripartita con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Durante el diálogo, el Kremlin desestimó las sospechas internacionales sobre una posible expansión de sus acciones militares hacia el resto del continente. El asesor de política internacional ruso, Yuri Ushakov, negó rotundamente cualquier pretensión agresiva hacia los países europeos, desvinculando a Moscú de las recientes fricciones diplomáticas en la región, entre las que destacan las acusaciones de Alemania por incidentes con drones y la expulsión de diplomáticos rusos por parte de Hungría.
Pese a las intenciones declaradas de Washington, la realidad sobre el terreno continúa marcando profundas distancias entre las partes. Tras vencer una tregua temporal de 72 horas acordada para facilitar las labores de los mediadores, los ataques armados se reanudaron de inmediato. Las posiciones siguen enconadas, pues el Ejecutivo ruso condiciona la paz a la toma completa de la región del Donbás, mientras que Ucrania exige garantías de seguridad sólidas para evitar futuras ofensivas.
De este modo, los esfuerzos diplomáticos de la Casa Blanca se enfrentan a un escenario complejo tras cuatro años y medio de combates. Aunque la reanudación del diálogo directo representa un cambio en la dinámica de las negociaciones, analistas independientes consideran poco probable un avance definitivo a corto plazo, dado que Moscú mantiene intactos sus objetivos estratégicos sobre el campo de batalla.
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