PISA 2025: El techo de América Latina, a la baja


Un país que crece, pero porque otro cae; entonces ¿cómo debe leerse? Esa es una de las preguntas que se hace TICMAS. Es el caso puntual de Uruguay que en los resultados de PISA 2025 alcanzó a Chile en Ciencias; un hito ya que el país trasandino lideró ese puesto durante casi dos décadas.
Pero esto no se debe exactamente al hecho de que Uruguay haya dado necesariamente un salto extraordinario, sino que es en gran medida porque Chile redujo sus resultados de excelencia. Es lo que en el “Informe Nacional de Resultados PISA 2025” (Argentina, septiembre 2026) se indica como una “una convergencia a la baja” regional.
Los países que estaban mejor posicionados en la región como Uruguay, Chile y México comenzaron a perder terreno más rápido que los países que partían de niveles más bajos. De esta forma, la brecha regional se achica, pero no porque los rezagados logren una mejor performance educativa sino porque los que iban adelante frenaron sus avances. Si bien los resultados encendieron todas las alarmas posibles en Argentina, compararlos con las series históricas de Chile, Uruguay, Brasil, México, Perú, Colombia y Costa Rica permite comprender el impacto de esta situación regional.

En el año 2000, Argentina obtuvo 418 puntos en Lectura, un resultado que la ubicaba por encima de Chile (410) y de Brasil (393), y apenas por debajo de México (422). Era, en el contexto latinoamericano, una posición relativamente favorable. Pero en el 2006, el puntaje argentino se desplomó a 374 puntos, el más bajo de toda la serie histórica del país, momento en el que Chile ya trepaba a 442 y empezaba a consolidarse como el mejor desempeño de la región. Entre 2000 y 2025, la caída neta de Argentina fue de 29 puntos (Informe Nacional PISA 2025 Argentina).
Cuando ampliamos la fotografía a nivel regional en ese período de tiempo, Chile pasó de 410 a 436 puntos y se mantiene como el mejor desempeño lector de América Latina desde 2006.
Por su parte, Perú protagonizó la mejora más marcada de la región: de 327 puntos en 2000 a 408 en 2022, logrando un salto de 81 puntos; aunque retrocedió en 2025 a 390 puntos, un valor cercano al de Argentina. Uruguay se mantuvo estable y alto, oscilando entre 411 y 434 puntos desde su incorporación en 2006. En cuanto a Brasil, este mejoró levemente logrando +15 puntos netos, de 393 a 408 y México retrocedió catorce puntos, de 422 a 408; después de haber llegado a 425 en 2009.
Mientras que Uruguay y Chile ocupan la mejor posición regional en cuanto a matemática, Perú muestra la mejora de largo plazo más notable. Mientras que Uruguay rondaba los 427 puntos entre 2006 y 2009, en 2025 cayó a 405; Perú pasó de 365 puntos en 2009 a 400 en 2018 (aunque retrocedió a 382 en 2025).
Brasil arrancó más abajo en 2000 (334 puntos) y se estabilizó en un nivel superior desde 2009 (entre 377 y 391). En cuanto a México mejoró hacia 2009 y luego retrocedió de manera paulatina. Los casos de Colombia y Costa Rica muestran trayectorias más estables, oscilando entre 370 y 391, y entre 407 y 387, respectivamente.
Argentina, en cambio, tiene un patrón propio ya que prácticamente no varió entre 2000 y 2012, y a partir de ese año empezó a caer de manera sostenida hasta llegar a 367 puntos en 2025. El propio informe nacional resume el fenómeno regional en dos ideas siendo la primera la convergencia a la baja en la pérdida de terreno de aquellos países que iban más adelantados y, en segundo lugar, que se observa un deterioro generalizado a partir de 2018 en la mayoría de los países evaluados.

La foto de América Latina en PISA 2025 no es la de una región que empareja hacia arriba, sino la de un techo regional que baja. La foto que puede observarse es que mientras Chile pierde el liderazgo indiscutido en Ciencias, México retrocede en Lectura después de su pico de 2009, y Uruguay, la referencia más estable de la región durante casi dos décadas, empieza a mostrar señales de freno en Matemática.
Argentina se inscribe en una tendencia regional de deterioro que el propio informe nacional atribuye, en parte, al período posterior a 2018 donde la pandemia y sus efectos forman un eje central en la continuidad pedagógica. Por otro, Argentina no está simplemente “acompañando” la caída regional en Ciencias, sino que retrocedió específicamente a un nivel que ya había alcanzado hace casi veinte años, mientras que en Matemática es el único país de la muestra que combina dos décadas de estancamiento (2000-2012) con una caída sostenida posterior, sin haber tenido nunca un período de mejora comparable al de Perú, Brasil o México.
La pregunta que surge es más allá de las particularidades de cada país es qué tipo de comparación regional tiene sentido hacer en la próxima edición si el punto de referencia pasan a ser países que también están retrocediendo.
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