Desayunar tarde puede favorecer la pérdida de peso porque es más fácil evitar el picoteo

Por Redacción THE FYMOUS • 13 septiembre 2026

Todas conocemos la importancia que se le ha dado siempre al desayuno y a esa primera dosis de energía que, en teoría, necesitamos para arrancar el día. Sin embargo, desayunar bien no tiene por qué significar hacerlo nada más levantarnos. Y esto es algo que he ido comprobando con el tiempo. Aunque estoy más que acostumbrada a escuchar ese «no sé cómo puedes salir de casa sin desayunar», la realidad es que retrasar la primera comida del día me ayuda a sentirme bien, a respetar mi apetito y, sobre todo, a no comer por obligación cuando todavía no tengo hambre.

Irene Doporto, nutricionista y directora técnica nacional de la Unidad de Nutrición y Obesidad de Dorsia, confirma que el momento en el que desayunamos también puede formar parte de una alimentación saludable, siempre que sepamos escuchar las señales de nuestro cuerpo y el resto de nuestra alimentación sea equilibrada.

Sentirnos bien con nosotras mismas también pasa por aprender a escuchar nuestro cuerpo y, cuando hablamos de alimentación, esta premisa cobra todavía más sentido. Si nos levantamos a las siete de la mañana y no nos apetece desayunar, no necesariamente tenemos que forzarnos a hacerlo. Podemos esperar unas horas y comer cuando aparezca el hambre.

Una decisión tan sencilla puede ayudarnos a alejarnos de esa idea de que hay que cumplir con el desayuno a una hora determinada y, al mismo tiempo, a conectar con nuestro apetito real.

Hemos interiorizado tanto que el desayuno es una comida imprescindible que, en ocasiones, parece que importa más cumplir con ella que escuchar lo que realmente nos está pidiendo el cuerpo. Sin embargo, como explica Doporto, «no desayunar nada más despertar no es un problema si no hay apetito real y forzar el desayuno a primera hora cuando el cuerpo aún no lo pide no aporta ningún beneficio extra». De hecho, la nutricionista recuerda que «es más importante el cómputo diario de energía y nutrientes que el número y horario de las comidas».

Por ello, en algunos casos simplemente significa esperar a que aparezca el hambre. Y hacerlo puede ser una forma sencilla de volver a prestar atención a las señales de hambre y saciedad que, entre horarios y rutinas, muchas veces terminamos ignorando. Esto «ayuda a tener apetito real y a reconectar con las señales de hambre y saciedad», afirma la experta.

Todos los beneficios reales de desayunar tarde

Buffet table with a variety of foods and decorative plants in baskets.

Pero este no es el único efecto que nos produce retrasar el desayuno. También puede hacer que, en lugar de recurrir al típico café acompañado de cualquier cosa rápida, terminemos haciendo una comida más completa. Y aquí es donde podría entrar en juego una alternativa que nos encanta a muchas: el brunch, que bien planteado puede ser una opción nutricional muy buena.

Huevos, aguacate, tomate, pan de masa madre, boniato o incluso un poke bowl pueden formar parte de esa primera comida del día y, además, convertirse en una buena rutina alimenticia.

¿Puede ayudarnos a perder peso?

Esta era una de las preguntas que yo también me hacía cuando empecé a practicar esta rutina de desayunar tarde, y la respuesta de Irene tiene un matiz importante: sí puede favorecer la pérdida de peso en determinados casos, pero no porque desayunar tarde tenga un efecto mágico sobre nuestro metabolismo.

«Desayunar tarde puede favorecer la pérdida de peso porque es más fácil evitar el picoteo o las tomas poco conscientes que se hacen por costumbre y no por hambre real, al reducir la ventana horaria de ingesta», explica. En la práctica, esto puede traducirse en una ingesta calórica más ajustada a nuestras necesidades sin tener que estar constantemente contando calorías o imponiéndonos restricciones.

No se trata tanto de comer menos porque sí, sino de dejar de comer cuando realmente no tenemos hambre. Además, comer cuando realmente sentimos apetito puede ayudarnos a construir una relación más intuitiva con la comida. Aunque, como insiste Doporto, esto no significa que retrasar el desayuno vaya a funcionar igual para todo el mundo.

Esto puede ocurrir si no tenemos un control real del tiempo que pasa hasta que hacemos esa primera comida del día, y aquí es cuando puede aparecer ese efecto contrario: «En algunos casos, esa espera termina derivando en una ingesta muy descontrolada en la siguiente comida, precisamente lo opuesto al objetivo de mejorar la relación con la comida», señala.

Por eso, no es recomendable en personas con antecedentes de trastornos de la conducta, y tampoco sería una estrategia adecuada, según la nutricionista, para deportistas con necesidades energéticas muy elevadas, que pueden necesitar distribuir de otra manera sus comidas para cubrir correctamente sus requerimientos.

La clave para optimizar esta práctica

Lo más importante de esta rutina no es tanto el cómo de tarde desayunamos, sino más bien entender que no tenemos por qué desayunar a una hora determinada si nuestro cuerpo todavía no nos lo está pidiendo.

Al final, como resume la experta: «La estrategia tiene que encajar con la persona, no la persona con la estrategia». Y quizá esa sea la mejor manera de entender cualquier recomendación relacionada con la alimentación: no buscar una nueva regla que cumplir, sino encontrar una forma de comer que nos permita sentirnos bien.

Headshot of Michelle Avís

Michelle Avís es experta en belleza, fitness, moda y celebrities. No hay actividad deportiva que no haya probado ni rutina de belleza que se le escape. Sigue de cerca todos los trucos de las celebrities para sacar su versión más healthy, así como sus marcas de moda favoritas. 

Se graduó de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y está especializada en Marketing y Comunicación de Moda y lujo por la revista Elle. 

Le encanta bucear las redes sociales hasta descubrir los últimos imprescindibles de cada neceser beauty, inspirarse con los looks de street style de cada Fashion Week y fichar las recetas más fáciles y rápidas de preparar. Si hay algo que cumple a rajatabla son sus clases de crossfit, su ritual de cuidado de pelo y desmaquillarse cada noche. Siempre lleva en el bolso un brillo de labios, una crema de manos y un perfume mini talla. 


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