España se mantiene como una democracia de «alto rendimiento» pero sufre un retroceso por la corrupción

La democracia experimentó retrocesos importantes a nivel global en 2025. Así se refleja en el último informe presentado este martes por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional), con sede en Estocolmo, que elabora anualmente un índice mundial sobre estos asuntos. España, pese a experimentar retrocesos en materia de corrupción, se mantiene entre los países democráticos con «alto desempeño».
«La valoración de los datos globales es preocupante. El informe muestra que la democracia sigue perdiendo terreno y que 2025 fue el undécimo año consecutivo en el que más países registraron retrocesos que avances democráticos», afirmó a Público el secretario general de IDEA Internacional y ex vicepresidente segundo de Costa Rica, Kevin Casas-Zamora.
El Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral es una organización intergubernamental de 35 Estados miembros –España entre ellos– que funciona «con el único mandato de apoyar y promover la democracia en todo el mundo».
Según su último informe, 2025 marcó el undécimo año consecutivo en el que «más países retrocedieron que avanzaron en términos democráticos», lo que implica «el periodo de deterioro continuado más largo desde que comenzaron los registros elaborados por este instituto en 1975».
«Además, la independencia judicial a nivel mundial ha caído a su nivel más bajo en 36 años, mientras que la credibilidad de las elecciones se encuentra en su nivel más bajo en 30 años», avanza el estudio publicado este martes.
Frente a ese estado global de deterioro, España se mantiene como una de las democracias calificadas como de «alto rendimiento». Lo hace incluso pese a registrar «retrocesos significativos» en el indicador de «ausencia de corrupción» entre 2020 y 2025.
Casas-Zamora ayudó a Público a interpretar estos datos. «La valoración general para España es positiva. Es una democracia de muy alto rendimiento y se sitúa entre los mejores países del mundo en 26 de los 30 indicadores democráticos analizados, es decir, en casi nueve de cada diez indicadores», señaló.
«Si bien el informe identifica algunos retrocesos en áreas concretas del Estado del derecho, como la ausencia de corrupción y la aplicación predecible de las normas (en alusión a la predictibilidad del ejercicio de la autoridad pública), es importante subrayar que se producen desde niveles muy elevados. En consecuencia, no alteran la conclusión principal, que es que España se sitúa entre las democracias con mejor desempeño a nivel global», remarcó.
El estudio cita además»el debate continuo en España sobre una regularización a gran escala de migrantes indocumentados que les otorgaría un estatus legal y los integraría formalmente en el mercado laboral» como «ejemplo de contraste» ante las «políticas estructuradas en torno a la seguridad» que, según destacan los autores, «están ampliando los poderes del Estado de formas que erosionan las libertades civiles de los grupos marginados y migrantes».
Frente a los avances en España, el estudio de IDEA Internacional advierte sobre «la ampliación de los poderes de vigilancia del Reino Unido sobre los dispositivos electrónicos de los migrantes», así como «las sanciones más estrictas de Grecia para los solicitantes de asilo rechazados», aspectos que «ilustran cómo la migración se trata cada vez más como un problema de seguridad en lugar de un asunto basado en los derechos».
El ranking internacional sobre derechos –categoría que incluye libertad de expresión, libertad de prensa y libertad de reunión–sitúa a España en el puesto número 12. En los cinco primeros puestos de ese listado aparecen Dinamarca, Suiza, Alemania, Noruega y Luxemburgo, mientras que en último lugar figuran Nicaragua, Eritrea, Tajikistán, Corea del Norte y Afganistán.
España está entre los primeros 20 países en el índice sobre democracia y «representación» –que alude a las garantías electorales o la efectividad de los parlamentos–, en el cual se ubica en el puesto 19, tres puntos por delante en relación al ranking del año anterior. Esa lista está encabezada en sus primeros cinco puestos por Dinamarca, Alemania, Costa Rica, Noruega y Suecia.
En el ranking titulado «Estado de derecho» –en el que los autores del informe aluden a aspectos como la corrupción y la independencia judicial– ubica a España en el número 27, tres puntos por debajo en relación al año anterior. Este país se ubica justo por delante de Uruguay, Chipre o Eslovenia.
El primer puesto en materia de apego y respeto del Estado de derecho corresponde, al igual que en el caso de los listados anteriores, a Dinamarca, seguida por Alemania, Suiza, Luxemburgo y Estonia. En el último renglón aparece Venezuela.
Según explica el informe, estos índices «agrupan indicadores de 22 fuentes», entre los que se incluyen «datos observacionales de agencias de las Naciones Unidas, datos codificados por expertos de programas académicos y algunos datos recopilados directamente por IDEA Internacional». De esta manera, «los índices se basan en un total de 154 indicadores».
En términos globales, el estudio señala que el Estado de derecho fue el ámbito de la democracia que registró los peores resultados a nivel mundial, con «71 países –el 41 % de los evaluados– clasificados en un nivel bajo».
Estados Unidos destaca por su evolución negativa bajo la administración de Donald Trump. Según el dossier distribuido por IDEA Internacional, «casi la mitad de los 30 indicadores utilizados para evaluar la democracia en Estados Unidos se encuentran ahora en sus niveles más bajos desde que comenzaron los registros sobre el estado de la democracia en el mundo en 1975, entre ellos la libertad de prensa, la libertad de expresión, el acceso a la justicia y la independencia judicial».
«Una proporción significativa de la inestabilidad actual tiene su origen en el presidente de EEUU, Donald Trump, cuya administración ha remodelado la cultura política en el país, donde el poder ahora se personaliza y se utiliza para promover metas individuales estrechas y perseguir venganzas contra quienes critican al presidente o a sus políticas», afirma.
El documento realiza una comparación de los datos de EEUU en 2020 con los registrados en 2025, lo que permite concluir a sus autores que «el cambio en la calidad de la democracia estadounidense fue totalmente negativo: el país sufrió siete retrocesos estadísticamente significativos en múltiples medidas de gobernanza representativa, libertades civiles y Estado de derecho. No hubo avances correspondientes».
Señala además que «desde 2025, las amenazas y acciones del Gobierno estadounidense contra otros países han socavado tanto la soberanía nacional como el derecho internacional, y han corrido el riesgo de provocar un conflicto violento más generalizado».
«Señales de preocupación» en Europa
El informe destaca, además, que «Europa sigue siendo la región democrática con mejor desempeño a nivel mundial, pero han incrementado señales de preocupación». «Las libertades civiles, el acceso a la justicia y la celebración de elecciones creíbles registraron los mayores retrocesos, mientras que la libertad de expresión y la libertad de prensa se deterioraron en varias democracias consolidadas», apunta IDEA Internacional.
Los retrocesos se concentraron en países como Georgia, Rusia y Eslovaquia aparecen identificados como países donde se produjeron retrocesos en esas materias, mientras que «países como Polonia y la República Checa registraron mejoras en la gobernanza democrática y la rendición de cuentas a nivel institucional».
En el caso de Asia se destacan los retrocesos en Afganistán y Myanmar y los avances democráticos en Sri Lanka o Bangladesh, mientras que en África existe especial preocupación por la situación en la zona oeste del continente, donde «los gobiernos militares de Burkina Faso y Níger han consolidado aún más su poder y han restringido derechos políticos».
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