PSOE y Sumar aceleran la negociación para aprobar los Presupuestos ante el escepticismo de sus aliados

La agenda del Gobierno de Pedro Sánchez de este miércoles dejó una imagen de aire simbólico. El ministro de Hacienda, Arcadi España, y el de Cultura, Ernest Urtasun, se reunieron para abordar la situación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2027. Es un paso habitual dentro del Gobierno de coalición entre PSOE y Sumar. Es la primera vez, eso sí, que se aborda una negociación en la que no está María Jesús Montero.
El Ejecutivo lleva sin presentar un proyecto de cuentas públicas toda esta legislatura, desde el año 2022, cuando se aprobaron los que hay en vigor, prorrogados desde 2023. El propio Sánchez se ha comprometido en innumerables ocasiones a llevar los PGE al Congreso antes de que acabe el año. Conseguir su aprobación no es tarea fácil y de ello son conscientes en Moncloa. «Lo vamos a intentar», afirman las fuentes consultadas.
Los aliados del llamado bloque de investidura se mueven en estos momentos entre el escepticismo y el rechazo frontal a aprobar esta norma. «Vamos a hablar con todos. Veremos si todos quieren hablar con nosotros, al menos para que nos digan si quieren sentarse a negociar», explicaban este miércoles fuentes del Ministerio de Hacienda. Junts y Podemos emergen de nuevo como los grupos más difíciles de convencer.
La hoja de ruta del Gobierno pasa primero por llegar a un acuerdo interno en la coalición. No se fijan fechas pero es obvio por el calendario que al Congreso ya no llegará el proyecto antes del 30 de septiembre como marca la Constitución. Es más, las fuentes socialistas consultadas apuntan a que el pacto con Sumar y por consiguiente su aprobación en el Consejo de Ministros podría demorarse todavía varias semanas y llegar a principios de octubre. «Creemos que podemos acordarlo pronto», apuntan fuentes de Sumar.
A partir de ese acuerdo se llevarán a cabo ya las negociaciones más formales con el resto de grupos parlamentarios. «Siempre hay contactos informales», reconocen en todo caso fuentes de Hacienda sobre el trabajo realizado hasta la fecha a nivel externo. A nivel interno en junio se publicó ya la orden ministerial para que los diferentes ministerios elaboraran sus propuestas. También se aprobó el techo de gasto y la senda de déficit, que fue tumbada por el Congreso con los votos en contra de PP, Vox y Junts.
Como publicó este medio, en Moncloa consideran los PGE como un «proyecto político» que les servirá «casi de preprograma electoral» para el ciclo que vendrá en 2027. Algunas fuentes dan por hecho que tras la presumible derrota se provocaría un adelanto electoral para que las generales fueran antes de las municipales y autonómicas previstas para el mes de mayo. Lo único que ha confirmado Sánchez cuando se le ha preguntado es que los comicios serán el año próximo y que no habrá un superdomingo electoral con tres urnas a la vez.
Tras la reunión, fuentes de Sumar han transmitido que «es el momento de convertir el crecimiento económico en progreso social, de reforzar nuestro Estado del bienestar y de avanzar hacia un país más justo, más igualitario y con más derechos». Las prioridades para los socios del PSOE deben ser en estas cuentas públicas la vivienda, la lucha contra la desigualdad y la pobreza. Entre las medidas concretas que plantearán se encuentra un «gran parque de vivienda pública en alquiler e implementar medidas que abaraten los alquileres» o la prestación universal por crianza.
Desde el Ministerio de Hacienda destacaron que estos PGE «incluirán el mayor gasto social de la historia». Sobre las medidas apuntan a la incorporación de algunas «para facilitar el acceso a la vivienda», para «garantizar el poder adquisitivo de los pensionistas», para «fomentar la transición ecológica» o «fortalecer la sanidad y la educación», entre otras. «Durante la reunión, el ministro de Hacienda ha defendido que los Presupuestos deben servir para reforzar el papel de España como motor del crecimiento económico de la UE, prolongar el buen ritmo de creación de empleo, blindar el Estado de bienestar y proteger a las familias, autónomos y empresas de los shocks externos», añadieron fuentes del equipo de España.
Reunión con el PNV ya fijada
Para aprobar las cuentas los socialistas necesitan una mayoría parlamentaria que especialmente durante el último año se ha demostrado muy frágil. Eso no significa que sus aliados habituales hayan tirado la toalla pero sí transmiten dudas. Este mismo miércoles el presidente del PNV, Aitor Esteban, desvelaba en una entrevista concedida a Euskadi Irratia que el asunto parecía que estaba parado pero que el Gobierno los ha llamado para reunirse y hablar de los PGE. «Vamos a esa reunión a buscar acuerdos, otros igual van a otra cosa. Pero vamos a ver qué da de sí la reunión y con qué objetivo se presenta el Gobierno esos PGE», ha explicado Esteban.
Fuentes del partido vasco apelan a la «discreción» en las negociaciones en estos momentos iniciales. Una máxima que también siguen en EH Bildu, estrategia habitual de los abertzales. «Como hasta ahora negociaremos de forma discreta como lo hemos hecho siempre», señalan las fuentes consultadas por este medio.
Por parte de ERC muestran su escepticismo. «¿Posible? Nunca se sabe. Primero que los presenten…», apuntan las fuentes consultadas por Público, que reconocen que «siempre hay contactos» sobre este asunto con el Gobierno. En todo caso apuntan a que las negociaciones serán clave para ver si pueden salir adelante y que la formación catalana «siempre está dispuesto a escuchar».
Fuentes de Junts no transmiten señales nada halagüeñas para el Gobierno ya que consideran una «vergüenza» presentar como algo excepcional «que un ministro se reúna con otro ministro del mismo Gobierno para hablar de los Presupuestos del gobierno donde los dos pertenecen. Más allá de esto las fuentes consultadas en el partido de Carles Puigdemont recuerdan lo expresado por el diputado Josep María Cruset en el Congreso durante el debate parlamentos sobre los objetivos de déficit. «Con nosotros no cuenten. No vamos a participar de esta vergüenza», dijo entonces.
En Podemos se han mostrado también muy duros contra el Ejecutivo de Sánchez. Fuentes de la formación que lidera Ione Belarra señalan a este medio que todavía no han sido contactados para abordar este asunto. Consideran que se trata de una «maniobra» o una «excusa» para convocar elecciones generales y una «pieza más de la precampaña». El pasado 5 de septiembre, durante el discurso inicial ante el Consejo Ciudadano, Belarra afirmó que Sánchez no puede contar con los votos de Podemos «para unos presupuestos que hagan definitivo el mayor rearme de la historia de nuestro país, unos presupuestos de guerra que se gastan en armamento lo que debería ir a educación y sanidad».
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