Florencia Gelabert, de Cimientos: “Todos los chicos pueden tener una trayectoria educativa significativa, pero necesitan acompañamiento y oportunidades reales”

Por Redacción THE FYMOUS 18 septiembre 2026

En la Argentina, ha crecido el acceso a la escuela secundaria y cada vez más adolescentes llegan a las aulas, pero sostener la cursada, aprender los contenidos mínimos y alcanzar el título sigue siendo difícil, especialmente en los sectores más vulnerables, donde siete de cada diez estudiantes no terminan en tiempo y forma. La interrupción rara vez responde a una sola causa: detrás pueden aparecer dificultades de aprendizaje, falta de hábitos de estudio, responsabilidades familiares o la necesidad de empezar a trabajar.

Florencia Gelabert, directora de Programas de Fundación Cimientos, participó del podcast de la solución educativa TICMAS para explicar cómo trabaja la organización sobre esas trayectorias. Cimientos lleva más de treinta años acompañando estudiantes y actualmente tiene presencia en diecisiete provincias. “Hemos avanzado bastante en términos de acceso a la educación secundaria, pero seguimos teniendo un desafío enorme en términos de permanencia y egreso efectivo”, dijo.

Uno de los principales programas de la fundación, Futuros Egresados, comienza en los primeros años de la secundaria y combina una beca económica con el seguimiento de un tutor y distintas experiencias formativas. Psicólogos, psicopedagogos, trabajadores sociales y educadores se reúnen periódicamente con los estudiantes, fijan objetivos para el año y trabajan sobre las dificultades concretas que aparecen en el recorrido escolar.

Florencia Gelabert es la directora de Programas de Fundación Cimientos
Florencia Gelabert es la directora de Programas de Fundación Cimientos

En los primeros años, buena parte del acompañamiento consiste en enseñar algo que, a veces, se dar por supuesto: cómo se estudia. Organizar los tiempos, preparar una evaluación, buscar una respuesta o animarse a preguntar son hábitos que algunos adolescentes incorporan en sus casas y otros tienen que construir casi desde cero. El objetivo, explicó Gelabert, es que “aprendan a estudiar, a ser estudiantes, a buscar respuestas, a hacer preguntas, a organizar sus tiempos de aprendizaje”.

El trabajo alcanza también a las familias, sobre todo con los chicos que son la primera generación que llega a la secundaria. Un padre que no pasó por esa experiencia puede sentir que no tiene herramientas para ayudar porque no sabe resolver una tarea de Matemática. Cimientos trabaja sobre otra forma de presencia: preguntar cómo fue una prueba, liberar un rato al adolescente de las tareas de la casa o cuidar a los hermanos menores mientras estudia. “Hay pequeñas cositas que cada familia puede hacer para que ese estudiante se sienta menos solo y también sienta que es importante para su familia que él estudie”, dijo Gelabert.

Esa mirada se completa con un trabajo sostenido sobre habilidades socioemocionales, que la fundación incorporó desde sus comienzos y fue ajustando a medida que cambiaban las adolescencias. Hoy aparecen con fuerza las dificultades para comunicarse y convivir entre pares, junto con una relación con la tecnología que puede ser intensa sin resultar necesariamente rica: manejar redes sociales con soltura no implica saber elegir una herramienta para estudiar, resolver un problema o preparar una búsqueda laboral.

Florencia Gelabert en el podcast de la compañía educativa TICMAS
Florencia Gelabert en el podcast de la compañía educativa TICMAS

En los últimos años de la secundaria, el acompañamiento empieza a mirar más allá del título. “Para que pase algo después de egresar hay que empezar a trabajar antes”, explicó Gelabert. Ese trabajo supone conocer intereses y capacidades, pero también ponerlos en relación con una realidad concreta: dónde se puede estudiar, cuánto tiempo demanda un traslado, qué horarios existen y, para muchos jóvenes, cómo combinar una carrera con un empleo.

La distancia entre las expectativas y lo que finalmente ocurre aparece en las encuestas de la propia organización. “La mayoría, te diría que arriba del 85%, quiere seguir estudiando”, contó Gelabert sobre los alumnos que están terminando la secundaria. Cuando Cimientos vuelve a consultar a ese grupo al año siguiente, muchos ya tuvieron que incorporarse al mercado laboral.

Por eso, la orientación incluye cada vez más herramientas para acceder al primer empleo y sostener al mismo tiempo los estudios superiores. La fundación articula con universidades para acercar becas y con empresas para generar oportunidades laborales, mientras acompaña obstáculos que pueden parecer pequeños —una materia pendiente, un ingreso que no se aprueba— pero que, en determinadas condiciones, alcanzan para desarmar un proyecto.

Cimientos desarrolla sus programas dentro de las escuelas y trabaja con ministerios, supervisiones y equipos directivos de cada provincia. Esa articulación permite que una experiencia de seguimiento cercano dialogue con sistemas educativos que deben responder a una escala mucho mayor. También deja ver, detrás de los indicadores generales, qué condiciones concretas ayudan a que una trayectoria se sostenga: ir a la escuela, contar con un adulto que acompañe, recibir orientación y encontrar oportunidades cuando llega el momento de elegir.

Gelabert resume allí buena parte de lo aprendido en tres décadas de trabajo: “Todos los chicos tienen ocasiones de tener una trayectoria educativa significativa, pero necesitan que alguien los acompañe, que les brinde herramientas y oportunidades reales”. El episodio avanza desde ese principio hacia las decisiones cotidianas que lo vuelven posible, las dificultades que aparecen después del egreso y las historias de jóvenes que, años más tarde, regresaron a Cimientos para acompañar a otros.

La entrevista completa con Florencia Gelabert está disponible en el podcast de Ticmas.


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