Julia Ferreras: «La derecha ha querido convertir Ceuta en su campaña electoral»

Julia Ferreras, psicóloga y diputada de Ceuta Ya!, un partido autonomista, atiende a Público por teléfono este lunes por la tarde, menos de 24 horas después del ataque que sufrió junto a Rafael Borrego, abogado y activista, y Sofía Cánovas, trabajadora de Naciones Unidas, en el puerto de Ceuta. Ferreras muestra en esta entrevista su preocupación por los bulos que circulan por Ceuta a través de las redes sociales y por la deriva de la ciudad tras la entrada masiva de migrantes a finales del mes de julio pasado. «Se han cruzado todas las líneas», afirma.
¿Qué fue lo que pasó este domingo en el puerto?
Rafa y Sofía llegaron el viernes. Se habían acercado al puerto y me pidieron que si podía ir a recogerlos. Y eso es lo que hice. Cuando llegué allí había bastante gente. Sofía estaba con la cara descompuesta. Enseguida le pito para que se monte en el coche. A ella la iban señalando. A Rafa prácticamente no lo dejaban salir de la multitud. Rafa se acercó a mi ventanilla y me dijo: «Nos van a linchar.» Y le dije: «Móntate que te van a matar, prefiero que linchen el coche a que te maten a ti». Y así fue. Se montó en el coche. Yo intenté identificarme como diputada por dos razones muy sencillas. La primera, para intentar calmar a mis propios vecinos y vecinas. Intentaba ver si me reconocían y se calmaban, cosa que no ocurrió. De hecho, mucha gente siguió agrediendo, incluso ya con más ganas, al saber quién era yo. Y por otro lado, para que la Policía Nacional fuese consciente de que en el coche se encontraban una diputada y una trabajadora de la ONU. Que la cosa se les estaba yendo de madre. Esto que acabo de decir para nada implica que se justifique que, si en ese coche hubiese estado la ONG que estaban esperando, se hubiese producido la agresión. No se debe de producir ninguna agresión hubiese estado quien hubiese estado en ese coche. Todo esto parte de una serie de informaciones que se han dado y se han estado dando durante toda esta última semana a través de medios afines a la derecha y a la extrema derecha, de que lo que venía era un grupo de proetarras. Yo no conozco a la organización. Sí que ahora me han entrado ganas de investigar un poco sobre ellos. Y lo único que he visto es que son una organización que se dedica a atender a personas sin hogar, a personas sin techo y que venían a ofrecer ayuda humanitaria a la población migrante de Ceuta, pero ese bulo extendido hizo que al final se convocara una manifestación. Ya han ido saliendo los grupos de WhatsApp por donde se ha estado organizando todo. Y prácticamente iban, pues eso, ya preparados a linchar a quien viniese.
¿Cómo actuó la Policía en este caso?
Si no llega a ser por un agente de policía que se monta en mi coche y nos saca de allí, no salimos vivos. Creo que se les va de las manos y que tendrían que haber disuelto mucho antes; desde el momento en el que tocan mi coche por primera vez se tendría que haber disuelto. Se tendría que haber disuelto esa manifestación porque además también está corriendo otro bulo de cómo había aparecido yo ahí si la calle estaba cortada. La calle no estaba cortada, de hecho, una de las dificultades que teníamos era que no podía tirar para atrás porque tenía coches detrás. Coches que ya se fueron. La propia Policía fue despejando y así se quedó la vía libre. Pero ya digo, si no llega a ser por este agente de policía que decide meterse en el coche y sacarnos de allí, no sé cómo hubiese acabado la cosa.
¿Esto sucede el domingo por la tarde?
Eso fue [el domingo] entre las ocho y las ocho y cuarto. Fueron 15 minutos de terror.
¿Después de escapar que hizo?
El agente de policía que nos sacó de allí, dejó mi coche aparcado en mi cochera, en mi barrio. A él vinieron a recogerlo. A mí vino a recogerme mi compañero Mohamed Mustafa, el secretario general del partido, y nos fuimos directamente a comisaría a poner la denuncia.
¿Ha podido descansar algo?
No, no, qué va, qué va. No he dormido ni he podido descansar. Ya hoy [por el lunes] por la mañana nos han llamado para hacer la primera declaración para abrir ya diligencias en el juzgado y después de eso, el aluvión de prensa y de medios ha sido brutal. Yo además no me escondo. Hay ciertos medios, ciertos programas que me niego a darles declaraciones. Porque en cierto modo son muy culpables de la situación en la que estamos.
¿Esto qué ha pasado a qué obedece? ¿Es multicausal? No sé si me puede dar su reflexión al respecto. ¿Por qué sucede esto?
Desde mi formación política llevamos semanas advirtiendo de que esto iba a pasar. Es más, no es la primera agresión que nosotros sufrimos. Mi compañero Mohamed tiene una denuncia presentada por amenazas de muerte. En la primera semana, en el inicio de esta crisis, íbamos en el coche y nos sacaron del coche. Tenemos otro compañero del partido que también ha recibido amenazas y también las ha tenido que denunciar. Es decir que esto lleva semanas escalando. Pero te ha hablado de mi formación política. Hay periodistas también y población migrante que ya ni voy a hablar: hemos visto parar ayuda humanitaria, hemos visto quemar campamentos improvisados. Hemos visto, eso, agresiones. Y hay muchos, demasiados vecinos y vecinas ceutíes musulmanes que son señalados si no van a las manifestaciones, por ejemplo. Pero es que ellos lo dicen abiertamente y lo entiendo: que no se sienten seguros en las manifestaciones porque han sido expulsados al grito de invasores de alguna de ellas. O sea, que ese tipo de caldo de cultivo que se iba creando evidentemente responde a un discurso totalmente irresponsable por parte de la derecha que ha querido convertir Ceuta en su campaña electoral y no se baja de ese discurso de invasión, de invasores, de expulsión, incluso sabiendo el señor Vivas [Juan José, presidente de la ciudad autónoma], que es una persona muy inteligente, que eso de expulsión ya es imposible.
Él mismo lo explicaba dos o tres días antes de que comenzase esta crisis. En una rueda de prensa explicaba él mismo los procedimientos internacionales de retorno y cómo había que cumplirlos y cómo había que respetar las leyes internacionales. Y de repente, pues una semana después, viene aquí [Alberto Núñez] Feijóo, hace su primera visita, y el discurso de Vivas y de todo su gobierno cambia por completo. Boicotea, bloquea, pone palos en las ruedas. Eso, sumado al inicio de la crisis a un Gobierno central que tarda mucho en responder, que deja al pueblo de Ceuta con una sensación de desamparo brutal que el PP aprovecha muy bien; pues todo eso ha ido construyendo un relato en esta ciudad en el que si tú no te atienes a ese relato o te sales mínimamente, cambias una coma, eres atacada directamente y eres señalada directamente como traidora a nuestra ciudad, traidora a nuestro país y no se bajan de ahí.
¿Usted es ceutí, nacida, criada en la ciudad?
Yo soy nacida en Ceuta. Toda mi familia paterna es malagueña, pero mi familia materna, mi madre, todas, son criadas aquí en Ceuta.
¿Cómo analiza lo que está sucediendo? ¿Existe una ruptura de la convivencia?
Precisamente nosotros hemos sido muy críticos, no ahora, sino desde hace muchísimos años, a la hora de señalar las desigualdades estructurales que vivimos en nuestra ciudad. Hay estudios que hablan directamente de dos bolsas poblacionales, una que vive muy bien, que además está compuesta en su mayoría por la población europeo-cristiana, y otra, pues, que no vive tan bien, que es la compuesta en su mayoría por la población musulmana. Eso es algo que nosotros llevamos muchos años denunciando en nuestra ciudad. De hecho, cada vez que lo hemos denunciado, obviamente, niegan que eso exista y nos señalan a nosotros precisamente como divisores de la sociedad ceutí. Existe una convivencia muy de discurso, una convivencia que queda muy bonita en palabras, pero que se traduce en el día a día en base a los privilegios de unos construidos sobre los derechos de otros. Y eso es algo que nosotros llevamos denunciando desde hace muchísimos años. En esta crisis se ha visto sobre todo el abandono institucional que ha sufrido la periferia. Gran parte de la presión de esta crisis la ha sufrido esa periferia, la ha sostenido esa periferia. También quiero dejar algo claro: las imágenes que se vieron este domingo no son la totalidad de Ceuta. En Ceuta hay mucha gente solidaria y mucha gente que está haciendo todo lo posible para que salgamos todos adelante y salgamos por lo menos con la misma dignidad con la que entramos.
¿Cree que toda esta situación, esto que está sucediendo, se puede resolver cuando se calme la situación?
Aquí hay un problema. Los migrantes acabarán yéndose para un lado, para otro, para donde les corresponda por derecho, pero aquí nos quedaremos los ceutíes y aquí se ha abierto una herida muy importante. O sea, yo este domingo veía caras conocidas, caras que conozco, en el ataque. Y mira que con ese momento la visión túnel… [pero] yo he visto vídeos —he intentado ver lo menos posible— y he dicho: «Que son mis vecinos». Es que no son un grupo de desconocidos, es que estas caras las conozco. Es gente con la que me voy a tener que cruzar sí o sí, porque [habitamos en] 19 kilómetros cuadrados. Eso es complicado de gestionar. Hoy, también, estoy demasiado cansada y tengo desesperanza sobrevenida por todo lo que vivimos [este domingo] y por todo lo que llevamos semanas viviendo, pero yo veo que estamos llegando a un punto en el que lo que está en juego es nuestro día a día, nuestra vida, nuestra paz y nuestra ciudad. Esto es muy complicado. No es solamente un agente implicado, es que todo esto es multicausal. Es imposible determinar o poner sobre la mesa un solo factor o una sola estrategia que pudiese poner fin a esto. Hay muchos agentes implicados y todos tienen que estar de acuerdo en ponerle fin a esto.
¿Habrá vecinos que se pregunten en unas semanas, en unos meses: ¿yo qué estaba haciendo allí, por qué hice esto?
Lo que había [este domingo] no era una masa homogénea. Lo que había este domingo eran muchos tipos de personas diferentes. Había gente que se veía que estaba disfrutando con la situación, que deseaba sacar toda esa rabia. Había gente que se veía claramente que estaba siendo empujada a hacer algo con lo que no terminaba de estar muy cómoda. Al final es eso, es una masa heterogénea. Y sí quiero desmentir los bulos. ¿También vamos a criminalizar a los vascos ahora? ¿Nos hemos cansado ya de criminalizar a la población migrante y ahora nos vamos a dedicar a criminalizar a los vascos y a los navarros? ¿Y a Mbappé también? Todo en el mismo saco. Ya digo, cualquiera que se salga de ese discurso, de ese relato oficial es automáticamente señalado como traidor y si eres señalado como traidor se puede hacer contigo lo que les dé la la gana. La frase de solo el pueblo salva al pueblo la están confundiendo bastante.
¿Este martes qué se plantea hacer?
Yo soy diputada, pero soy diputada de la oposición. Trabajo como psicóloga. Tengo mis usuarios, mis pacientes y y quiero volver a una normalidad que no sé si voy a tener ya. Pero bueno, quiero volver otra vez a retomar mi actividad normal. A la consulta.
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