No hemos conseguido que la IA sea realmente útil para nosotros

La inteligencia artificial está permitiendo a las empresas acelerar algunas de sus tareas, pero aumentar la velocidad de una parte del proceso no significa necesariamente que todo el trabajo avance al mismo ritmo. Es la conclusión que se desprende de las palabras de Clay Magouyrk, co-CEO de Oracle, durante una comunicación interna con los empleados de la compañía.
Oracle ha incorporado herramientas de inteligencia artificial de forma rápida entre sus trabajadores. La compañía alcanzó un 80% de adopción de ChatGPT Enterprise y Codex apenas tres meses después de su implantación, entre abril y mayo de este año. Sin embargo, el propio Magouyrk admite que el resultado no ha sido tan sencillo como podía parecer inicialmente.
«Cuando pienso en dónde estábamos hace un año, no creo que hayamos conseguido que la IA sea realmente útil para nosotros», reconoció el directivo durante la reunión con empleados.
La dificultad no está tanto en conseguir que los trabajadores produzcan más rápido como en conseguir que ese aumento de productividad se traduzca en una reducción equivalente de los tiempos de todo el proceso.
Clay Magouyrk
Programar más rápido no significa terminar antes
Uno de los ejemplos utilizados por Magouyrk tiene que ver con los desarrolladores de software. La inteligencia artificial ha permitido acelerar notablemente la escritura de código, pero después de esa fase todavía quedan otras tareas necesarias antes de que un producto pueda llegar al cliente.
«Cuando haces que el acto de escribir código sea más rápido, no significa que de repente todo sea 1.000 veces más rápido», explicó el co-CEO de Oracle.
El problema, según su explicación, es que los cuellos de botella simplemente pueden trasladarse a otros puntos del proceso. Las pruebas, la validación, el despliegue o la gestión de las versiones siguen siendo necesarios, de manera que generar código a mayor velocidad puede terminar aumentando la cantidad de trabajo que tienen que asumir los equipos encargados de comprobarlo y ponerlo en funcionamiento.
La situación plantea así uno de los retos que están apareciendo con la incorporación masiva de herramientas de IA en las empresas: no basta con acelerar una tarea concreta si el resto del proceso continúa funcionando a la misma velocidad.
Oracle ha apostado además de forma considerable por esta tecnología. La compañía está destinando miles de millones de dólares a infraestructura relacionada con inteligencia artificial y ha experimentado una rápida adopción interna de estas herramientas. Sin embargo, el propio mensaje de su dirección apunta a que el uso generalizado de IA no permite medir por sí solo el retorno real que está obteniendo una empresa.
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