“Prefiero utilizar mi criterio antes de que la IA me haga un resumen”

«No quiero saber las preguntas antes de una entrevista, perdería toda la espontaneidad. Tampoco me gusta que me las pidan a mí cuando soy yo quien entrevisto. Siempre digo que, más que interrogar, me gusta conversar. Mantener una charla que te va llevando de un lugar a otro». Isabel Jiménez (Almería, 1982) es periodista «de vocación absoluta». Se nota. En estos tiempos en los que la profesión resulta muchas veces precaria, y la libertad de preguntar al personaje que tienes enfrente no siempre es real, resulta un gustazo sentarse a charlar con alguien como ella. Inquieta, optimista, empática y curtida en televisión desde hace dos décadas, es una comunicadora nata. Ya sea al frente de la primera edición de los Informativos de Telecinco, que presenta en solitario desde el año pasado –durante 13 años compartió plató con David Cantero y, después, con Ángeles Blanco–, de la marca de moda Slowlove, fundada junto a su íntima Sara Carbonero, o como amiga de Lancôme, con la que mantiene una larga relación y que considera «una firma top». Isabel también es una de las grandes joyas de la profesión. Tras ese rostro popular y querido que se asoma a nuestras pantallas desde hace años, existe una profesional con una formación y un currículum impresionantes que la convierten en una figura única en el medio o, como ella misma reconoce, en «un perfil peculiar».
Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla, empezó a trabajar antes de terminar incluso la carrera. Debutó en 2005 como corresponsal de Telecinco en Roma, donde cubrió la enfermedad y posterior muerte del Papa Juan Pablo II, además de conseguir una exclusiva mundial de gran impacto geopolítico entrevistando a Giuliana Sgrena, la periodista italiana corresponsal del diario Il Manifesto que fue secuestrada en Irak. «Soy una persona muy inquieta, y siempre me ha encantado la política internacional. Mientras estuve en Roma, hice también un máster de Relaciones Internacionales que dependía de Naciones Unidas. Cuando acabé, quería seguir aprendiendo, tener un conocimiento más profundo del funcionamiento del mundo. Y estudié Ciencias Políticas por la UNED». Es una apasionada y gran experta de esta materia, pero asegura que nunca se dedicaría a ella.
Desde el informativo que presenta, tampoco puede extenderse todo lo que quisiera en este ámbito. «Somos una cadena privada, y la audiencia manda. Una cosa es hablar de Trump y sus “trumpadas” y todo el circo que le rodea, y otra de la guerra en Ucrania, de lo que está pasando en Irán, de cosas que ocurren a nivel internacional que son muy complejas, pero que no generan tanto interés. Intentamos hacerlo lo más entendible posible, y creemos que hay que darlas para comprender otras cosas que nos afectan directamente. Pero la realidad es que tienen poco seguimiento entre los espectadores. Debemos mantener un equilibrio entre información, actualidad y lo que es noticia pura y dura».
Pocos sabrán que Isabel, además de presentar, redacta todo lo que dice delante de la cámara. De busto parlante, nada. «A veces me preguntan a qué hora llego a trabajar, la gente piensa que lo hago poco antes de que comience el informativo para maquillarme y ya», comenta riendo. «Ojo, lo que digo, lo escribo yo. Para redactarme un editorial, para saber los temas más complejos o polémicos, o los asuntos de política internacional, tengo que estar informada desde primera hora de la mañana. Llego a las nueve a la reunión de escaleta, y ahí ya debo conocer los temas de actualidad. Siempre he creído que, para poder defender frente a la cámara lo que cuento, tengo que escribirme las noticias como yo quiero comunicarlas. Además, en algún momento puede haber un fallo en el cue y debes saber de lo que estás hablando».
Antes que presentadora de éxito –pocos rostros generan más simpatía y credibilidad en la tele que el suyo–, Jiménez comenzó desde cero. «El periodismo es un oficio que se aprende en la calle. Yo he hecho de todo; desde delegaciones, donde recorres kilómetros para cubrir cualquier cosa de actualidad, hasta reportajes de investigación o cámaras ocultas. También he estado en prostíbulos y he hecho guardias para coger carteristas». Además, ha presentado formatos de entrevistas en profundidad a rostros conocidos como Mis raíces (Cuatro), «un regalazo de programa», especiales como el 20 aniversario de la boda de los reyes FelipeVI y Letizia, o coberturas de noches electorales junto a Pedro Piqueras. También fue corresponsal especial enWashington en 2012, en las elecciones en EE. UU. en las que Barak Obama fue reelegido.
Cuando la conversación deriva, inevitablemente, hacia la crispación política y social actual, lo tiene claro: «Nos falta empatía para ponernos en el lado del otro, para intentar entender al que no piensa igual. Hemos llegado a un punto de polarización, en España y a nivel mundial, enorme. En parte, por las redes sociales y el algoritmo, que nos persigue y sesga nuestra manera de estar informados. Hemos perdido un poco esa perspectiva global. Yo siempre he defendido que la mayoría de los españoles somos de centro. Queremos tener una vida tranquila y que la política esté para ayudarnos y servirnos, no para enfrentarnos. La vorágine tecnológica en la que estamos metidos, más la complejidad política que existe a todos los niveles, nos han llevado a un lugar en el que creo que no estamos de forma natural». Pese a todo, se define como una «optimista empedernida. Confío muchísimo en la gente y en la humanidad. La mayoría tenemos sentido común».
¿Y qué asuntos de los que informa le preocupan más? Las pantallas es uno de ellos. «No entiendo cómo hay padres y abuelos que dan móviles a los niños. En sus cerebros funcionan como la cocaína», alerta. Y comenta también cómo afectan los dispositivos y el algoritmo a los mayores, por mucho que se hable en positivo de la compañía que les puede hacer la tecnología, los móviles o los robots. «Mi abuela va a cumplir 100 años, y tuvimos que ponerle el control parental en el móvil porque estaba enganchada a Instagram. Se despertaba a las cinco dela mañana a hacer scroll durante horas viendo vídeos de abandonos a abuelitos y cosas así. Temas que, lejos de entretenerla, además le generaban angustia. Vigilemos a nuestros mayores también en este tema».
Y se declara «rebelde de la IA. Debo de ser de las pocas personasen España, y en el mundo, que aún no ha hablado con ChatGPT», bromea. «No soy negacionista de la tecnología, entiendo que hay que avanzar. Pero prefiero seguir utilizando mi criterio y leerme las cosas antes de que la IA me haga un resumen del que, además, no te puedes fiar», asegura. También le superan las (malas) noticias relacionadas con los niños. Recuerda el accidente del avión de Germanwings (2015), estrellado deliberadamente en los Alpes franceses por uno de sus pilotos, y en el que fallecieron las 150 personas que iban abordo. «Antes de uno de los directos, el jefe de internacional me contó que dentro iba una excursión de niños alemanes. Cuando me imaginé a esos padres… me tuve que meter en un despacho a llorar. El caso de Gabriel Cruz, el niño de Almería asesinado, también me rompió. Daba esa noticia y veía a mis amigos, a mi gente, a mi ciudad, a un niño desaparecido… Fue terrible».
Pero el periodismo no significa siempre tragedia. Si pudiera escoger una noticia soñada, tendría que ver con la salud, «algo que nos afecta a todos. Ojalá una solución para que el cáncer se pueda cronificar».
Isabel Jiménez es una informadora nata, ya lo hemos comprobado. Pero también es empresaria, junto a Sara Carbonero, con Slowlove, la firma de moda boho chic y muy vinculada a la música –recientemente han presentado una colaboración con el grupo murciano de indie rock Viva Suecia–, que fundaron hace ya 11 años. Además, es amiga de Lancôme, la casa ala que confía su skincare desde hace tiempo. «Pocas rutinas me han funcionado tanto, y he probado una cuantas. La limpieza es profunda, y luego me aplico el sérum de mañana y de noche, el contorno de ojos y las cremas, de día y de noche también. Me cuido el rostro desde los 25 o 26 años, cuando empecé a presentar el matinal de Antena 3. Me despertaba a las dos de la mañana, dormía poco, a deshoras… ¡Tenía la piel cetrina! Comencé entonces, y hasta ahora». Y si le preguntáramos a Sara Carbonero, ¿qué diría sobre Isabel? «Que soy leal, positiva y multitasking. No veo nada imposible». ¿Alguien lo duda?■
Madrileña de nacimiento, pero aguileña (de Águilas, Murcia) de corazón, es licenciada en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid y Máster en Análisis Sociocultural del Conocimiento y la Comunicación, también por la UCM. Ha sido profesora de Periodismo de Moda en el Centro Universitario Villanueva, ha publicado ‘Fit Girls. Súmate al fenómeno de moda en Instagram’ (Ed. Lunwerg) y lleva 25 años trabajando en prensa femenina. Eterna doctoranda en Estudios Feministas y de Género, ex-bailarina clásica aficionada y gran deportista, adora el mundo de la moda y contar historias de todo.
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