Los testigos aseguran que la protesta de Greenpeace en Sagunt de 2021 no provocó daños: «No fueron violentos»

Tanto los agentes de la Guardia Civil como los representantes de la compañía Marítima del Mediterráneo y de la Planta de Regasificación de Sagunt han coincidido en que la protesta llevada a cabo por 11 activistas de Greenpeace en Sagunt (València) en 2021, que han sido juzgados este miércoles en València, no provocó daños y que la actitud fue «pasiva y no violenta».
En el juicio, que ha comenzado sobre las 10.20 horas en la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de València número 8, han testificado, por el momento, una decena de testigos y continúa la tarde de este miércoles con la declaración de los once acusados.
Los hechos, por los que el Ministerio Fiscal les pide dos años y medio de cárcel, se remontan al 26 de octubre de 2021, cuando el barco Esperanza de Greenpeace entró en el puerto de Sagunto y bloqueó la entrada del buque Merchant, procedente de Estados Unidos y cargado con 138.000 metros cúbicos de gas licuado, junto a cuatro lanchas neumáticas semirrígidas que pintaron la frase «NO + GAS» en el lateral del casco.
En un primer momento, la Fiscalía pedía cinco años para los activistas, pero ha reducido la pena solicitada tras admitir «un error» de un Código Penal que ya no está vigente. La nueva petición se enmarca en la Ley Orgánica 14/2022, que entró en vigor el 12 de enero de 2023 -dos años después de los hechos- y que modificó el delito de desórdenes públicos, creando un nuevo tipo agravado, por lo que ha rectificado y ha pedido una pena de dos años y seis meses, atendiendo a la anterior ley.
Además, un escalador se encaramó al ancla del barco para ejercer resistencia, una protesta que provocó que el gasero Merchant, que tenía prevista su entrada y atraque a las 12 horas, accediese finalmente pasadas las 23.30 horas.
Indemnización por los gastos
Como consecuencia de estos hechos, la compañía Marítima del Mediterráneo S. A. U. reclama el pago de los gastos ocasionados por los remolcadores, los prácticos y los amarradores, tasados en la cantidad de 39.542,27 euros.
Durante el juicio, el representante de la empresa ha asegurado que el armador «no ha querido reclamar las horas de retraso ni los gastos de alquiler del barco Merchant», sino solo la pérdida provocada por no poder atracar la embarcación tal y como estaba previsto.
Por su parte, el apoderado de Saggas, la compañía encargada de la gestión de la Planta de Regasificación de Sagunto, ha declarado que este retraso en la descarga de un cargamento de gas pudo suponer un riesgo.
Al ser preguntado por las defensas si la acción de Greenpeace provocó un daño real o un verdadero peligro para el tráfico marítimo, el testigo ha argumentado que no se materializó ningún daño «porque los profesionales, como los prácticos y la tripulación del barco, lo evitaron», pero ha argumentado que sí que había «un incremento del riesgo».
Una actitud pasiva
Según los seis agentes de la Guardia Civil que acudieron al puerto de Sagunto para detener la protesta, cuatro lanchas neumáticas descendieron del barco Esperanza y comenzaron a realizar «una maniobra de distracción» con el objetivo de entorpecer la entrada del gasero.
Sin embargo, los agentes han coincidido en que, aunque la actividad era «frenética y temeraria», la protesta era «totalmente pacífica» y la actitud de los activistas era «pasiva y no violenta», a pesar de que los encausados «no colaboraron ni atendieron en ningún momento los requerimientos hechos tanto en inglés como en español».
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