El libro que convierte las servilletas de los bares de toda la vida en memoria gráfica de España

La otra noche, en Cara al Show, Marc Giró mostró durante unos segundos un enigmático libro. No hizo falta que dijera cuál era: los fans de Servilletas (Ojos de buey) supieron al instante que el presentador estaba mostrando esta pieza que tiene más de obra de arte que de libro. Durante más de diez años, el fotógrafo Felipe Hernández ha ido recopilando las 600 servilletas que recoge este castizo testimonio gráfico que plasma a la perfección la gráfica popular de nuestro país, pero también su cultura de bares.
Servilletas convierte lo efímero en un sello de identidad y transforma un mensaje mítico y cordial, «Gracias por su visita», en un chiste recurrente que se crea cuando el que toma la pieza de papel hace una suerte de origami irónico -y no precisamente educado- para transformar el mensaje. Supongo que sabéis a qué mensaje me refiero, pero me limitaré a decir que viene a decir Gracias p**a.
Confieso que en cuanto veo una de esas servilletas, de forma instintiva la cojo para crear esa frase. Por vieja o por imbécil, no lo tengo claro… “Cuando empecé el proyecto, alrededor de 2014, la única intención era recopilar servilletas. Tras dos años, decidí hacer una cuenta de Instagram en la que subir el contenido. Opté por fotografiarlas para archivarlas. Cuando empecé a ver que tenía bastante material, pensé que en un futuro estaría bien hacer un libro”, explica a Elle Gourmet.
“Lo que me llamaba la atención era la parte estética, los colores, las tipografías, los diseños, los dibujos… Más tarde, me di cuenta de que tenía algo más de fondo, pues considero que esas servilletas nos definen mucho como país. En otros lugares, la gente solo va a beber al bar y no se relaciona, por lo que es algo más hermético. En España la manera en la que interactuamos en los bares define muy bien cómo somos, cómo nos relacionamos y, sobre todo, dependiendo de en qué sitio estés, lo que se come en cada pueblo”, asegura el fotógrafo, que ha recopilado servilletas durante más de 10 años. Lo curioso es que cualquiera que se haya topado con las icónicas servilletas de papel sabe bien que son de todo, menos agradables. No acarician la piel en absoluto -son tan ásperas como la barba de tu tío Paco- e incluso habrá quien diga que ensucian más de lo que en realidad limpian.
“Es que en un principio, su función no era el limpiar, sino mitigar la grasa. Se inventó para coger lo que ibas a comer, bien fuera un churro, una gamba… Sin embargo, desde hace unos años, hay algunos sitios que están empezando a ponerlas de papel reciclado. Digamos que la función de limpiar la cumplen un poco más y por supuesto, es más ecológico para el planeta”, aclara Hernández. Aunque sabemos que en España podría decirse que cada día hay un nuevo bar o un nuevo restaurante, cantidad de establecimientos míticos de toda la vida han cerrado sus puertas. Y es entonces cuando este libro se convierte, de alguna manera, en una forma de preservar el patrimonio gráfico.
Lamenta que la estética singular que caracterizaba a los bares esté desapareciendo ante la homogeneización estética de los locales, siendo las servilletas, además de un sello personal de cada uno de ellos, un recordatorio de la variedad gastronómica de nuestro país. De hecho, fue al volver de trabajar en un festival en Bilbao cuando en la cafetería en la que estaba desayunando, vio una servilleta personalizada y decidió comenzar a coleccionarlas. “Antes los bares tenían el servilletero, los vasos o incluso la tarjeta de visita, que yo siempre pido cuando voy a comer a algún lado. Lo habitual ahora es que me digan que me meta en su cuenta de Instagram. Se está perdiendo ese detalle de tener tu servilleta personalizada, tu tarjeta de visita, tus vasos o tu azucarillo con la serigrafía de tu bar”, lamenta.
La acogida del libro ha sido abrumadora. “El editor y yo siempre pensamos que era un proyecto muy transversal, comercial y para todos los públicos. Pensábamos que tendría su recorrido y su acogida pero no teníamos ni idea de que la primera edición se iba a vender tan pronto. Estamos felices porque vender libros, ya de por sí, es una tarea bastante complicada. De hecho, los últimos datos dicen que se vende el 10 % de los libros que se editan en España”, asegura.
La serie Ravaler ahonda no solo en el saqueo inmobiliario, sino en el cierre de los negocios familiares en Barcelona como el mítico Can Lluis. Bares cuyas servilletas sirven de recuerdo de un país diferente. Fernando aclara que tendemos a romantizar los bares de toda la vida olvidando al hacerlo que lo habitual es que sus dueños tengan que trabajar 14 horas al día. “Cuando hablo de gente de los bares me dice que se va a jubilar y sus hijos no quieren heredar el negocio, porque supone levantarte pronto, volver tarde a casa y no tener vacaciones. Son unas condiciones que a día de hoy, poca gente quiere tener. Este tipo de bares que hemos conocido de siempre están echando el cierre sobre todo porque la gente se jubila y no tiene relevo”, asegura.
Hernández ha capturado a la perfección “la belleza de lo inútil” y ha logrado que un trocito de papel que todos utilizamos y tiramos al suelo -alguna vez lo has hecho, y lo sabes- quede elevado. “Las servilletas dicen mucho de nuestro imaginario colectivo como país, tanto de la forma en la que nos relacionamos, de la manera en la que comemos y de lo que comemos; son cosas importantísimas de nuestra cultura que creo que hay que defender hasta el final”, dice para terminar el fotógrafo.
Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar… Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.
Ha publicado dos libros («Antimanual de autodestrucción amorosa» y «Si echas de menos el principio, vuelve a empezar») y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.
Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.
Enlace de la fuente