Cuanto más conectada estoy conmigo misma, más tranquila me siento

En 2019, Greta Fernández (Barcelona, 1995) se consagraba en el Festival de San Sebastián al alzar la Concha de Plata a Mejor Actriz por ‘La hija de un ladrón’. Hoy regresa al certamen donostiarra al frente de ‘Os invitados’, una ‘road movie’ impregnada de silencios, arraigo y memoria.
En este marco donde el cine y la imagen se citan –y donde Armani beauty ejerce como Patrocinador Oficial de Belleza–, charlamos con la actriz barcelonesa sobre el rigor de la profesión, su filosofía del menos es más y la importancia de no perder la perspectiva en momentos de máxima exposición.
Hay algo muy poético en tu regreso a San Sebastián con ‘Os invitados’. Tu personaje realiza un viaje físico y emocional hacia las raíces de la Galicia rural de los años 70. En una época en la que todo va tan rápido, ¿cómo fue para ti desacelerar el ritmo y rodar una road movie que se cocina tan a fuego lento?
Volver a San Sebastián con este proyecto es una suerte enorme y un sueño, le tengo muchísimo cariño a la película. Desde el momento en que leí el guion me hizo una ilusión especial que se tratara de una ‘road movie’. Rodar una historia en constante movimiento tiene algo fascinante, no solo por el desplazamiento físico de los personajes, sino porque en el trayecto se remueven emociones muy profundas. El contraste visual entre la Alemania de la época y el paisaje gallego le aporta capas preciosas al relato, convirtiéndolo en un viaje muy bonito de presenciar como espectador.
En la película se palpan las tensiones de género y de clase de la época de una forma muy sutil, casi a través de silencios y miradas. Como actriz que pertenece a una generación hiperconectada que lo verbaliza todo, ¿cómo se trabaja la contención y el peso de lo que no se dice en pantalla?
Se trabaja con muchísima elaboración interna. Para saber esconder una emoción en escena, primero hay que sentirla con fuerza, necesitas que el cuerpo esté lleno de esa vivencia para que, al intentarla contener, el espectador atisbe de fondo lo que te está ocurriendo. Es como cuando aguantas las ganas de llorar, quizás por fuera muestras enfado, pero en el fondo hay una tristeza enorme que debe percibirse. La contención funciona como una ventana a través de la cual el público intuye tu mundo interior.
Has crecido entre guiones, sets y el olor a camerino. Prácticamente has presenciado la transformación de los actores desde niña. ¿Cuándo dejó el maquillaje de ser un juego de infancia para convertirse en una herramienta profesional y en qué momento descubriste que también podía ser un vehículo de disfrute personal fuera de los rodajes?
Tanto el vestuario como el maquillaje definen el alma de un proyecto; incluso la decisión explícita de no llevarlo dice mucho del personaje. Son herramientas clave que ayudan a viajar a otras épocas, lugares y mentalidades. De pequeña jugaba a imitar a los personajes que veía en el cine o en las obras de teatro a las que me llevaban mis padres. En mi vida diaria, en cambio, tiendo a ir con la cara lavada. Me gusta entender el rostro como un lienzo en blanco.
En tus redes y apariciones públicas sueles huir de los artificios; abanderas mucho esa estética del menos es más, donde la textura real de la piel es la protagonista. En un festival de cine, donde la tendencia a veces es la opulencia, ¿cómo consigues mantenerte fiel a tu identidad ‘effortless’ sin sentir que la alfombra roja «te devora”?
Trato de no sentirme disfrazada ni percibir que me estoy traicionando. Cuanto más conectada estoy conmigo misma en momentos de tanta exposición, más tranquila me siento. Es cierto que todos recurrimos a una pequeña armadura para estar en lugares así, pero en el maquillaje siempre busco acabados frescos y ligeros, porque ahí es donde me reconozco y encuentro la calma.
¿Podrías desvelarnos cuál es tu rutina ‘beauty’ para el festival?
Tengo una rutina muy sencilla. Para conseguir un aspecto descansado aplico el corrector e iluminador Luminous Silk Concealer de Armani beauty, un par de toques del colorete Dolci Makeup Blush en las mejillas –que también reaplico ligeramente en los labios– y poco más. Me gusta mantener la piel limpia, fresca e hidratada.
En la gala de los Goya viviste un momento muy emocionante y generoso en el escenario junto a tu padre. Al final, esta profesión es una carrera de fondo muy expuesta emocionalmente. ¿Cuál es tu ritual de tierra, ese que haces al llegar a la habitación tras el ruido de los flashes, para desconectar y volver a ti?
Al regresar a la habitación, mi ritual es tomarme mi tiempo para desmaquillarme minuciosamente, hidratarme la piel y darme una buena ducha caliente. Después, si estoy en un hotel y no es demasiado tarde, me pido algo al ‘room service’. Y si estoy en mi casa, nada me reconforta más que hacerme unas tostadas rápidas antes de irme a dormir.
¿Qué aprendizaje te sostiene en los días de inseguridad para recordar que tu valor reside en lo genuino y no en la búsqueda de la perfección?
Intento recordar siempre que nada es tan importante y que la vida está para disfrutarla como una fiesta.
Aránzazu Díaz Huerta es experta en decoración en Nuevo Estilo, por eso ha convertido su hogar en una especie de pop up store de las últimas tendencias, y por eso disfruta tanto elaborando contenidos sobre interiorismo. Además, se lo pasa genial buscando los hoteles más originales del mundo para sorprender a sus lectores. Le apasiona todo lo que tiene que ver con el hogar, pero también la moda, la belleza, el lifestyle y las mascotas, y aunque no tiene cuenta en TikTok, no se pierde ni un solo trend.
Se graduó en Comunicación Audiovisual en 2016 en la Universidad Pontificia de Salamanca, y continuó sus estudios con un máster en Periodismo Cultural por la Universidad San Pablo CEU. En el verano de 2017, hizo el curso de Escritura Creativa en la Escuela de Escritores de Madrid. Y cuando llegó la pandemia, se refugió en el Curso Online de Periodismo Especializado en Moda, Belleza y Estilo de Vida de la revista Vogue en Condé Nast College Spain. Además, como buena cinéfila que es, ha colaborado en el libro »El clasicismo en el cine. Una mirada intergeneracional», de D. Pedro Sangro Colón y D. Miguel Ángel Huerta Floriano.
Antes de comenzar su trayectoria en el mundo del periodismo freelance, pasó por la Cadena Ser de Oviedo y la revista cultural El Duende. También tuvo su propia columna de opinión en el periódico Salamanca RTV al día.
Desde el año 2017, colabora como redactora de contenidos online en Mi Casa, Nuevo Estilo y otras revistas del Grupo Hearst, incluyendo el departamento de Branded Content. En su tiempo libre, escribe relatos de ficción y no ficción, habiendo publicado en la revista literaria Fábula, y hace fotografías de paisajismo (especialmente, de lugares donde haya flores).
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