La votación exprés de los decretos obligará a las derechas a retratarse en plena oleada de indignación por la vivienda

La pelota está en el tejado del Congreso. Al menos, así lo dibujan las dos almas del Ejecutivo: PSOE y Sumar. Este martes, los dos socios de Gobierno llegaban a un acuerdo para dar luz verde en el Consejo de Ministros al macrodecreto de vivienda en el que trabajan desde antes del verano. Lo hacían, eso sí, troceado en dos decretos. Por un lado, algunas antiguas promesas de la legislatura: la prórroga, por dos años, de los contratos de alquiler; la regulación del alquiler de temporada y habitaciones; la protección frente a desahucios (hasta 2030) o la prohibición de la compra especulativa por parte de los los fondos buitre (hasta 2028). Por otro, la medida más importante para los sindicatos de inquilinas —y la que más debate ha generado entre los pasillos del Congreso y en el propio seno del Gobierno—: la renovación automática de contratos. Toda «una revolución» en las políticas de vivienda en España, tal y como la definen desde el ala de Sumar, por tratarse de un «primer paso» en la dirección de los alquileres indefinidos.
«Van a destruir todavía más el mercado de la vivienda». Así ha reaccionado la portavoz del PP en el Congreso, Esther Muñoz, al anuncio de los dos decretos. «Ahora pretenden arreglar en media hora lo que no han hecho en ocho años», ha denunciado, por su lado, Pepa Millán, portavoz de Vox, acusando al Gobierno de imponer, con sus medidas, «su sectarismo e ineptitud». Como de costumbre, ni unos ni otros están dispuestos a prestar sus votos al Gobierno para sortear la votación a la que, este viernes, en un pleno extraordinario, se someten ambos decretos. 170 noes que le dejan unas cuentas muy ajustadas a los de Pedro Sánchez, afanados en acercar a los socios del antaño bloque de investidura hacia el sí.
Este mediodía, en rueda de prensa, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ironizaba en torno a la ausencia de preguntas de los periodistas sobre el papel del Partido Popular. «Lo que lamento es que, en esta situación, el PP ni está ni se le espera. Es dramático que, ante el principal problema de los españoles, los populares ofrezcan la nada», valoraba la ministra. En la misma línea, se pronunciaba, en un vídeo difundido en X, el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. «No podemos esperar nada. Su único proyecto de vivienda es la ley de la selva, indefensión para los inquilinos y sumisión ante los fondos buitres. Lo vemos cada día en las comunidades autónomas en las que gobiernan». Desde Sumar, miran, sin embargo, más allá del Partido Popular. «Quien se oponga al clamor social tendrá un destino político muy delicado», advertían este martes, en rueda de prensa, sus cinco ministros. Mirando directamente a uno de los socios más problemáticos del Gobierno: Junts.
Poco antes del anuncio de los dos decretos, la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, insistía en las críticas a algunas de las medidas que han acordado PSOE y Sumar. En una entrevista para La Hora de la 1 de TVE, la política catalana acusaba a Sumar de «dejar a la intemperie» al pequeño propietario y de entorpecer, con ello, cualquier acuerdo. A las preguntas de Público, voces del partido independentista explican que no harán más valoraciones hasta que no tengan los textos definitivos. Y es que, aseguran, aunque el Gobierno habla de un acuerdo, les consta que no hay «un texto cerrado». Sin embargo, según Europa Press, los posconvergentes estarían ya valorando votar en contra del decreto de la renovación automática de contratos, entre críticas a algunas de las medidas del paquete amplio. Más críptica se muestra otra de las piezas del puzzle parlamentario, la derecha vasca. «No vamos a decir nada hasta analizar los textos definitivos», dan carpetazo a las preguntas de Público desde el PNV.
Este viernes, redirigen la conversación desde Sumar, de lo que se va a hablar es de frenar los desahucios, de poner coto a los fondos buitre, de prohibir la especulación… Un debate en el que no hay «bandera, consigna o exabrupto» capaz de desdibujar quién está de parte de la gente y quién del negocio. «A ver cómo le explican a España oponerse a medidas que van a brindar un alivio inmediato a millones de familias. Eso es lo que está en juego», subrayaban, este mediodía, los cinco ministros de Sumar. De eso va también la votación en el Congreso, aseguran desde el hermano pequeño del Ejecutivo: de forzar a las derechas a retratarse en plena oleada de indignación por la vivienda. Fuentes de Moncloa tachan de «oportunidad histórica» la posibilidad de aprobar el principal paquete de medidas. «No va a caer», afirman con rotundidad. Más dudas tienen con el decreto que incluye la renovación de contratos, por el que Sumar va, en cualquier caso, a «dejarse la piel». Sobre las críticas del decreto del Sindicato de Inquilinas al troceo del decreto, en Moncloa aseguran que «van de la mano» de sus reivindicaciones y que las medidas que aterrizan este viernes en el Congreso no son «un punto y final».
Las izquierdas arremeten contra el troceo del decreto
ERC ha sido la primera formación de la izquierda en reaccionar, este martes, al anuncio de los dos decretos. Para los republicanos, la división del paquete de medidas genera, cuanto menos,» desconfianza». Fuentes del partido independentista insisten a Público que no quieren que haya, por un lado, «un decreto de postureo» —que decaiga y que genere «frustración»— y, por otro, uno que salga adelante. Eso sí, reconocen desde el partido de Gabriel Rufián, aunque «arrastrando los pies», el PSOE habría incluido, al final, algunas de las medidas propuestas, en bloque, por la izquierda. Con todo, a la espera del texto definitivo, y aunque apostaban por un único decreto, ERC «estará en todo aquello que suponga dar respuesta a los problemas de la ciudadanía».
Desde EH Bildu las fuentes consultadas por Público señalan que están «estudiando en detalle las medidas» anunciadas para fijar su posición. «En cuanto tengamos toda la información, haremos la valoración», añaden. Públicamente, este martes la formación vasca no se ha pronunciado. Sí lo hizo el lunes su diputado y portavoz, Oskar Matute: «EH Bildu está dispuesto a hacer esfuerzos para alcanzar consensos. Lo que pedimos al resto de fuerzas es que hagan lo mismo y que escuchen lo que la ciudadanía está reclamando en las calles». Desde Compromís, por su parte, se muestran escépticos con los dos decretos. «Lo que el PSOE no ha querido hacer en ocho años, se ha visto forzado a meterlo en una semana en dos decretos que deberían haber sido uno y sin los beneficios a los caseros», apunta, en conversación con Público, la diputada Àgueda Micó. No obstante, fuentes de la formación valencianista adelantan a este diario que, previsiblemente, darán su sí a ambos decretos.
También BNG apoyará, previsiblemente, ambos decretos este viernes, si bien la izquierda gallega «suspende» igualmente al Gobierno por haberlos troceado. En declaraciones a los medios en los pasillos del Congreso, su portavoz, Néstor Rego, ha asegurado que estudiarán «en profundidad» los textos, sin dejar de mostrarse «desagradablemente» sorprendido por que haya dos: «Aquí, muchos decretos y pocos derechos». Desde el BNG sugieren también que uno de los dos decretos «no va a salir adelante» y acusan al Ejecutivo de optar, frente a la falta de acuerdo, por una solución «salomónica» para no echar más madera al fuego de la calle, donde son miles las personas manifestándose, en distintos puntos del país, para reclamar soluciones.
«Esta vez el divide y vencerás no va a colar». Así ha arremetido, en los pasillos del Congreso, contra el troceo del decreto la secretaria general de Podemos, Ione Belarra. «Dividir el decreto es una trampa y tiene un único objetivo: lavarle la cara al Gobierno y contener la movilización social», añadía la dirigente morada, instando a los de Pedro Sánchez a aprobar medidas como la expropiación de viviendas de fondos buitre o la bajada de los precios del alquiler por ley. «El Gobierno no está siendo consciente de lo que hay en la calle, del malestar, de la rabia y también de la esperanza que se está construyendo en la izquierda», ha desgranado la política navarra, pidiéndole a PSOE y Sumar que «rectifiquen» y lleven al Congreso «un único texto». Fuentes de Podemos insisten, en conversación con Público, en esta idea, sin aclarar el sentido de su voto: «Confiamos en que el Gobierno se corrija. Como mínimo para llevarlo todo junto».
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