El poder de leer en voz alta en el proceso del aprendizaje


Leer en voz alta no solo es una práctica que influye sobre nuestra forma de aprender, en la memoria y en cómo nos conectarnos con el mundo; sino que también es una forma de transmitir cultura y crear comunidad. La solución educativa TICMAS desarrolló una propuesta que redefine la lectura en voz alta de niños y niñas a partir del juego con ¡A leer en vivo!
Se trata de una herramienta potenciada con el análisis de IA que facilita- a través de una simulación de ser “streamers”- que estudiantes de primaria puedan practicar a su propio ritmo fluidez, prosodia y comprensión de textos a partir de temáticas que les resulten de interés. El juego es el protagonista de ¡A leer en vivo! que incluso genera un impacto positivo fuera de las aulas, como en colonias de vacaciones.
¿Por qué es importante potenciar la lectura en voz alta? El arte de narrar en voz alta se fue consolidando a lo largo de los siglos y es clave en el proceso de desarrollo del lenguaje, el aprendizaje y el vínculo afectivo. Además existen diversas razones comprobadas científicamente que hacen de la lectura en voz alta un gimnasio para el cerebro y un pilar para la autoconfianza, la comunicación y el vivir en sociedad.

El gap del millón en el vocabulario
El equipo dirigido por Jessica Logan de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, realizó una investigación en 2019 sobre 60 libros infantiles de uso frecuente para estimar cuántas palabras eran escuchadas por niños en el momento de una lectura compartida antes de los 5 años.
Los cálculos llegaron a 78 mil palabras al año, destacando que aquellos niños y niñas a los que se les leía diariamente habían logrado escuchar alrededor de 1,4 millones de palabras más que quienes no estaban familiarizados con escuchar historias antes del ingreso al jardín de infantes.
Pero ¿por qué importa la lectura de un texto en voz alta y no solo se trata de una charla? El poder de atención y la posibilidad de incorporar entonación y léxico hace que el ejercicio lector marque una diferencia. En 2024, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) actualizó su declaración de política sobre alfabetización e instó a que todos los pediatras animen a las familias a leer en voz alta a sus hijos “para enriquecer el vínculo, favorecer el desarrollo socioemocional y la resiliencia” además de construir circuitos cerebrales, y que la práctica empiece “en el período neonatal, incluso en terapia intensiva cuando sea posible”.

Una vez que el niño o niña logra aprender a leer, se trata de continuar estimulando ese interés. Es por ello, que una herramienta como ¡A leer en vivo! selecciona propuestas de lectura para que los chicos practiquen de forma guiada no solo a su propio ritmo sino también interesados en aquello que leen y además siendo streamers.
Lo que se observa en el cerebro
El Hospital de Niños de Cincinatti, en Estados Unidos, realizó una investigación liderada por el pediatra John Hutton en 2015 donde se analizó qué ocurría en el cerebro de diecinueve chicos de 3 a 5 años mientras escuchaban cuentos.
A partir de la utilización de una resonancia magnética se observó que a mayor exposición de lectura en voz alta en el hogar se veía más activa una región del hemisferio izquierdo que funciona como “centro y motor” del procesamiento semántico del lenguaje.

El estudio concluye que cuando se le lee a un chico en voz alta, su cerebro practica “ver la historia” y eso potencia su posterior reconocimiento de palabras y desarrollo lector al ingresar a la primaria.
Por otro lado, un ensayo controlado y aleatorizado de la Universidad de Nueva York evaluó en 2018 el Video Interaction Project, un programa aplicado en consultorios pediátricos que promueve la lectura en voz alta y el juego entre padres e hijos. Los investigadores demostraron que este tipo de programa logró reducir la hiperactividad al ingreso escolar, con efectos que persistían un año y medio después de terminado.
“Efecto de producción”
Leer en voz alta también actúa sobre la memoria, la cual se potencia al decir palabras en voz alta, en lugar de leerlas en silencio. Esa ventaja se debe- como detallaron en la Universidad de Waterloo en Canadá- a que al escucharse uno mismo hace que la información se destaque por sobre leer “para uno”. Es decir, el acto de leer y escucharse al mismo tiempo es superador en términos de fijación de información.
En ¡A leer en vivo! los niños no solo se graban leyendo en voz alta sino que tienen la posibilidad de escucharse y así ir mejorando la práctica de forma constante, tras un primer test de diagnóstico inicial que permite determinar- con información clara para el docente o tutor- cuál es su nivel de fluidez y comprensión.
La evidencia sobre la importancia de acercar a los niños y las niñas a la lectura desde una edad temprana es cuantiosa, no sólo en términos del beneficio para el aprendizaje y desarrollo del lenguaje sino también en términos de vinculación y de autoconfianza.
Por ejemplo, un metaanálisis de la Universidad de Leiden, de Países Bajos, sobre 99 estudios realizados hasta 2011 describe una “espiral ascendente” con respecto a la lectura ya que los chicos que leen mejor leen más, y al leer más mejoran su comprensión y ortografía con cada año de escolaridad.
¡A leer en vivo! se destaca por lograr avances en las primera semanas al despertar el interés de niños y niñas, logrando hasta un 60% de mejora en la fluidez y hasta un 43% de mejora en la comprensión. Dos cuestiones claves en América Latina donde las últimas pruebas PISA ponen el foco en la necesidad de continuar mejorando habilidades claves- como la lectura y el pensamiento crítico- en un mundo donde la inteligencia artificial puede leer por nosotros, pero no necesariamente puede ayudarnos a entender el mundo desde la experiencia y el compartir.
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