“Toda la gente me habla de mi madre, de lo que le admiraban y ese cariño es el mejor legado que ha podido dejar”

Hasta el próximo 31 de enero, el Palacio de Liria de Madrid acoge la exposición ‘Cayetana. Grande de España’, organizada por la Fundación Casa del Alba con motivo del centenario de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba. Es una versión algo distinta de la exhibición que se pudo ver en Dueñas (Sevilla) hace unos meses pero, como aquella, ha sido comisariada por su hija, Eugenia Martínez de Irujo, y Cristina Carrillo de Albornoz.
La muestra, que reúne más de 200 piezas entre obras de arte, fotografías, cartas, documentos, vestidos y objetos personales, coincide además con el 70º aniversario de la reconstrucción del Palacio de Liria, que quedó casi destruido por completo durante la Guerra Civil y cuya recuperación fue una de las grandes obsesiones de Cayetana.
“Queríamos que la exposición mostrase no sólo a la duquesa de Alba, sino también a la mujer, su manera de mirar el mundo, sus pasiones, sus afectos y esa libertad tan personal con la que vivió” explicó Eugenia Martínez de Irujo durante la presentación a prensa. “Era una mujer profundamente respetuosa con la tradición, pero también muy moderna y libre en su forma de vivir y de expresarse”.
Eugenia Martínez de Irujo se encargó, junto con Cristina Carrillo, de mostrar a la prensa los highlights de una exposición que ocupa seis salas del Palacio de Liria y que se nutre del enorme cariño que su madre suscitaba entre la gente: “Toda la gente me habla de mi madre, de lo que le admiraban y ese cariño es el mejor legado que ha podido dejar”, señaló al final del recorrido.
Una mujer moderna y comprometida
A pesar de que ambas comisarias destacaron que había sido “muy difícil escoger” la selección final de la exposición por la enorme cantidad de documentación y fotografías, ‘Cayetana. Grande de España’ es un perfecto compendio de cómo era la duquesa de Alba: rompedora, moderna, comprometida, amante del patrimonio, con visión social y, a la vez, consciente del peso histórico de la casa a la que representaba.
La exhibición no sigue un orden cronológico estricto, aunque recibe al visitante en la sala Zuloaga con dos fantásticas pinturas ecuestres de este artista que se exhiben juntas por primera vez. Uno muestra a la pequeña Cayetana montando su poni Tommy en 1930 (con un curioso ‘easter egg’ de Mickey Mouse) y otro retrato ya adolescente, vestida con traje campero sobre un caballo blanco.
La sección segunda revela el lado más íntimo de la duquesa, con una importante colección de fotografías familiares de su infancia, y ya de joven, con su padre, su padrino, en su boda… y otros personajes que admiró a lo largo de su vida, desde Montserrat Caballé a Sophia Loren. La podemos ver en sus viajes, jugando con sus perros, retratos de sus cinco hijos… y en todas mostrando su enorme espontaneidad.
Las amistades que internacionalizaron a la Casa de Alba
Compartiendo espacio, la sección tercera hace hincapié en su labor como mecenas del arte, en su propia relación con la creación artística y en la manera en que entendió la conservación y ampliación del patrimonio de la Casa de Alba. También muestra correspondencia muy particular, como la mantenida con Jacqueline Kennedy, con la que la unía una gran amistad y de la que se exhibe una acuarela que pintó de la estancia de Dueñas en la que pasó una temporada.
Sobre esta faceta de mecenazgo, la exposición dedica un cuarto espacio a la Cayetana artista. Además de esculturas de Benlliure, puede verse un dibujo realizado con ceras de la duquesa cuando era niña, algunos de sus trajes de flamenco y fotografías increíbles de artistas como Juan Gyenes o Richard Avedon.
En relación a la exposición que se pudo ver en el Palacio de Dueñas, el espacio más novedoso es el dedicado a la reconstrucción de Liria tras la Guerra Civil -había quedado prácticamente destrozado por dentro, solo quedaban las cuatro fachadas-. La mayoría de las obras de arte fueron enviadas a Valencia, como las del Museo del Prado, pero Eugenia Martínez de Irujo afirmó que se había perdido “un 50% de la biblioteca y casi un 90% de los archivos”.
La afanosa reconstrucción de Liria tras la Guerra Civil
En 1942, el padre de Cayetana, Jacobo Fitz-James Stuart, XVII duque de Alba, decidió reconstruir Liria tras terminar su etapa como embajador de España en Londres. Se puso en contacto con el arquitecto británico Edward Luytens, la reconstrucción comenzó en 1952 y, tras la muerte del duque Jacobo en 1953, Cayetana asumió la continuidad del proyecto junto con su esposo Luis Martínez de Irujo.
Una sección de la exposición muestra planos, dibujos y fotografías del proceso de reconstrucción del edificio, que no solo fue a nivel arquitectónico y de interiores, sino con una importante reorganización de las colecciones y búsqueda de mobiliario y objetos decorativos en distintos países europeos.
Un vídeo de unos siete minutos muestra fotografías del antes, durante y después y la propia duquesa Cayetana narra el significado de la reconstrucción: “Liria es mi obra más preciada y una de las que más me enorgullece en lo que se refiere a cuestiones históricas y al patrimonio de la Casa de Alba”, afirmaba la duquesa, que consideraba el palacio como “un legado a la ciudad de Madrid”.
La última sala de la muestra se centra en la faceta más popular de la duquesa, como referente internacional de estilo. Se exhiben varios de sus vestidos, de Givenchy, Tony Benítez, Lucchino, Hermanas Morales, Dior… Como catálogo de la exposición, Assouline ha publicado la obra ‘Cayetana, la duquesa de Alba: Arte, Aristocracia y el alma de España’
Ficha práctica
Qué: Exposición ‘Cayetana. Grande de España’Cuándo: Hasta el 31 de eneroDónde: Palacio de Liria. Princesa, 20. Madrid.Precio: Visita libre palacio + exposición, desde 20 euros.
Begoña Alonso es experta en ocio, cultura y estilo de vida, coordinando la sección de Living en Elle.es desde hace más de seis años. Llevar la sección de Living supone que lo mismo escribe un reportaje sobre las mejores series de terror de Netflix, que un artículo de viajes y lunas de miel, un perfil de una activista feminista o un listado de los mejores libros de la historia que tienes que leer.
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Begoña Alonso se licenció en 1999 en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero cuenta casi con 30 años de experiencia en la profesión. Se estrenó en medios locales como Huelva Información o Las Provincias, pasó por radios vecinales haciendo programas de cine y luego aterrizó en el mundo del papel, en medios como La Razón, Maxim o Reporter.
Tras 9 años dedicada al ‘branded content’, Begoña lleva una década en ELLE, el mismo tiempo que ha transcurrido desde que consiguiera el Premio 20 Blogs por ‘The Best of the 80s’, un blog de música de los 80, una de sus pasiones. También adora las películas de boda y se pasa más tiempo planificando viajes que llevándolos a cabo, pero eso es otra historia.
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