Orriols impone su criterio y Aliança descarta presentarse a las elecciones generales

«No nos presentaremos a las elecciones españolas y no se reconsiderará la decisión. Es firme». La frase categórica corresponde a un integrante del comité de gobierno de Aliança Catalana, el órgano de dirección del partido, un núcleo que integran Sílvia Orriols y seis dirigentes más de la formación. La alcaldesa de Ripoll ha manifestado repetidamente que es partidaria de no entrar en el universo de la política española, centrar los esfuerzos de la formación en las elecciones municipales de mayo y, posteriormente, en el asalto al Parlament. La misma fuente consultada por Público del círculo más reducido de Orriols recalca que el criterio de la presidenta del partido no ha cambiado con el adelanto electoral anunciado por Pedro Sánchez este lunes y que la decisión es compartida por la dirección. Lo ha ratificado ella misma en redes sociales, cuando ha afirmado que «sin salir de Catalunya» podrá restituir el «estado catalán».
La convocatoria de comicios para el 29 de noviembre justo cuando Aliança dispone de su mayor vigor demoscópico y el desgaste acumulado por Junts podía conducir a la formación a tener la tentación de explorar una eventual candidatura al esprint. La encuesta de La Vanguardia del domingo dibujaba un ascenso fulgurante de Orriols en Catalunya, con un botín de 30 escaños en el Parlament, los mismos que el PSC de Salvador Illa, que acumula desgaste en la gestión. Ninguna encuesta había situado hasta ahora a la extrema derecha independentista como segunda fuerza en unas elecciones al Parlament, por delante de ERC, Vox y Junts, que en el barómetro del rotativo del Grup Godó caía a la quinta posición con 16 diputados. Pero ni el momento dulce que vive el partido ultra hace cambiar de parecer a Orriols y su núcleo duro. La marca de Aliança no tendrá una papeleta en las urnas de finales de noviembre.
Junts y Vox se frotan las manos
La alcaldesa de Ripoll, que siempre se había movido en los márgenes del nacionalismo etnicista catalán antes de dar el salto a las instituciones, considera a España un país «ocupante» y siempre se ha mostrado reticente a introducir a Aliança en la aritmética de la política estatal. De hecho, en público admitió el «error» de no haber certificado por escrito en la estrategia del partido el veto a presentar la marca a unas elecciones estatales. La dirección flirteó con la posibilidad de convocar un congreso antes de este verano para ratificar la decisión, una cita que nunca acabó celebrándose. El argumento utilizado para posponer el cónclave fue que el partido estaba centrado en la preparación de las listas para los comicios municipales de la primavera -ahora son una cincuentena- y la búsqueda de candidatos solventes para ganar presencia en los ayuntamientos cuatro años después de la alcaldía lograda por Orriols. Sin cita congresual, todas las decisiones se toman en el comité de gobierno.
La ausencia de Aliança en el paisaje de las elecciones generales sería un balón de oxígeno para Junts
La ausencia de Alianza en el paisaje de las elecciones generales será un balón de oxígeno para Junts. Castigado en las encuestas, el partido de Carles Puigdemont trata de contener la sangría con firmeza discursiva en vivienda -alineada con los agentes económicos-, que consuma el giro a la derecha tras endurecer el discurso en inmigración y seguridad. En el último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) del pasado julio -en el que Aliança arrebató a Junts la condición de tercera fuerza en el Parlament-, un 34% de los electores de Aliança elegían el partido de Puigdemont como segunda opción. La tercera opción para los votantes de Aliança era Vox: un 23% optaban por el partido de Santiago Abascal, que este septiembre ha hecho campaña en barrios obreros del extrarradio de Barcelona. Vox también se podría beneficiar del fenómeno del voto dual en unas generales sin el concurso del partido de Orriols.
El magma del nacionalismo identitario
Descartada la presencia de las siglas de Aliança Catalana en la cita del 29 de noviembre, el margen para la aparición de una candidatura que aglutine los postulados de la extrema derecha independentista es limitado. Por mucho que el magma del nacionalismo identitario brote en paralelo al ascenso de la formación de Orriols. «No nos adheriremos a ninguna iniciativa que no sea nuestra, a pesar de converger en un espacio político más o menos similar», afirma una voz del comité de gobierno de Aliança para marcar distancias con otras candidaturas que puedan aparecer.
El sábado, en el centro de Barcelona, se convocó una manifestación con el lema Llibertat y descolonización que reunió desde representantes del Front Nacional de Catalunya (FNC) -las siglas con las que Orriols consiguió ser concejal en Ripoll- hasta intelectuales que critican tanto la estrategia de Junts en Madrid como la gestión migratoria en Catalunya. Ahora mismo, estas expresiones políticas no han planteado la opción de articular una lista que aproveche el rebufo de Aliança.
Enlace de la fuente