El Frente Amplio acelera la elección de candidatos sin resolver aún la confluencia con Podemos

Reparto de cromos en la izquierda. Desde el adelanto electoral de este lunes, los partidos del nuevo Frente Amplio —Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns— han multiplicado los contactos para acordar quién será el candidato, la cara que aparezca en su papeleta, para la cita con las urnas del 29 de noviembre. El baile de nombres continua a 54 días de la jornada electoral. Con dos favoritas encabezando las quinielas: Ada Colau y Mónica García. «Todas las opciones siguen en el aire», aseguran a Público voces conocedoras de las negociaciones, sin ocultar que los partidos empiezan a maniobrar para colocar a sus representantes en los puestos de salida de las futuras listas, circunscripción a circunscripción. Unas negociaciones que se dan también de puertas adentro.
A primera hora de este martes, la ejecutiva de Más Madrid trasladaba su última decisión: que la lista por Madrid debe capitanearla su organización. «Más Madrid, que es la única fuerza del Frente Amplio con un 20% del voto en su territorio y líder de la oposición, encabezará la lista madrileña», apuntalaban. Fuentes de la dirección confirman a Público que no aceptarán ningún acuerdo que no les reconozca, como mínimo, el número uno por Madrid. Una posición que podría terminar ocupando su propia dirigente, Mónica García. Fue hace cinco meses, allá por abril, cuando la actual ministra de Sanidad anunció su intención de disputarle las llaves de la Puerta del Sol a la baronesa popular Isabel Díaz Ayuso. Primarias mediante, García se proclamó candidata oficial a la Comunidad de Madrid a principios de julio. Tres meses después, parece que ha podido cambiar de planes. Desde su entorno no niegan la predisposición de la ministra a convertirse en la presidenciable del Frente Amplio. Con matices: «Es una decisión colectiva, estará donde decidan el partido y el espacio».
La línea roja que ha marcado este martes Más Madrid no es baladí. Voces implicadas en las negociaciones sugieren a Público que se trataría de una reacción a los últimos movimientos de otra de las posibles candidatas, la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau. La dirigente de Comuns cobró fuerza en las porras de nombres a mediados de septiembre. En una entrevista para Cafè d’Idees, Colau dejaba abierta la puerta por primera vez a regresar a la primera línea política. Desde entonces, el goteo de apariciones públicas de la exalcaldesa ha sido una constante. Desde pedir romper el gobierno con el PSOE tras el desahucio de Maricarmen hasta proponer, el pasado fin de semana, «una gran alianza frenteamplista por la vivienda» como receta para el 29N. Pues bien, el nombre de la exalcaldesa habría llegado a estar sobre la mesa para liderar el Frente Amplio y para hacerlo, como es habitual, como número uno por Madrid. Una propuesta que habrían rechazado, de plano, los de Mónica García. Fuentes de la formación madrileñista aseguran a Público que están abiertas a la posibilidad de que el candidato, si así lo decide el espacio, no se presente por Madrid. Lo que no harán, completan, es ceder en su empeño de copar los primeros puestos en la lista madrileña: «Es de justicia».
Eduardo Rubiño, Tesh Sidi o Emilio Delgado. La cantera de perfiles de Más Madrid para las generales, presumen desde el entorno de García, es muy diversa. Con este último, la dirección llegó en mayo a un acuerdo que puso fin a semanas de guerra interna: Delgado integraría las listas al Congreso y le cedería, a cambio, la candidatura a la Comunidad de Madrid a García. En estos momentos, el acuerdo está, sin embargo, en el aire. Así lo sugiere, en conversación con Público, el propio Delgado. «Teníamos un acuerdo. Si Mónica termina liderando la lista a las generales por Madrid, lo ha decidido ella», ataja el diputado de la Asamblea, recordando que se ha puesto «varias veces» a disposición de su partido para liderar la lista madrileña. Desde el entorno de la ministra aseguran que se toman «muy en serio» sus acuerdos y que todas las decisiones se consensuarán dentro y fuera del partido.
«Están dirimiendo sus internas a costa del espacio», critican algunas voces implicadas en la construcción del Frente Amplio. Un plural en el que engloban a la pata catalana de la coalición: Comuns. Y es que, tras el no de los de Mónica García a cederle a Colau el testigo en Madrid, el entorno de la exalcaldesa habría reivindicado el número uno por Barcelona. Un puesto que tenía, desde hace meses, el nombre de otro ministro del Gobierno, Ernest Urtasun. Así se lo confirman a Público voces del entorno del titular de Cultura, embarradas, en las últimas horas, en conversaciones internas para llegar a un acuerdo. Y es que, aseguran estas voces, Urtasun no tiene intención (ni la ha tenido nunca) de ser el candidato del Frente Amplio, pero sí creía tener resuelto su papel en las listas del espacio.
Falta, todavía, un elemento en la ecuación: Podemos. Este lunes, la candidata de los morados, Irene Montero, volvía a ofrecer unas primarias abiertas a toda la izquierda y les ponía por primera vez fecha: el 14 y 15 de octubre. «Nuestras listas van a salir de primarias. De lo que vote la gente y no de lo que se decida en un despacho», aseguran a Público voces moradas. Pero la propuesta no termina de convencer en el espacio de Sumar. Si partidos como Izquierda Unida o Comuns no descartan necesariamente la posibilidad de organizar unas primarias, otros como Movimiento Sumar o Más Madrid son más reticentes.
«Llevamos meses trabajando sobre una idea sencilla: que es mejor acordar que competir entre nosotros. Las primarias no son una línea roja pero el método que nosotros estamos trabajando es otro», apuntaba este martes, desde el plató de RNE, la co-coordinadora de Movimiento Sumar, Verónica Martínez Barbero. «En unas primarias, a veces hay competición y otras veces no», le respondía desde el Congreso, en rueda de prensa, la secretaria morada, Ione Belarra, dejando abierta una ventana al acuerdo. Lo cierto es que, tal y como confirman a Público unos y otros, las conversaciones se han intensificado en los últimos días. Hay motivos más que suficientes, insisten: «A 54 días de las elecciones, cada día que pasamos sin candidato es un 2% menos de campaña».
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