«Es una operación decidida en La Mareta con un casting para buscar a una mujer que sale en camilla»: así criminalizó la derecha mediática a Maricarmen

Maricarmen Abascal no sólo sufrió un desahucio a los 87 años, tras ocho años de litigio judicial. A partir de ese momento, el pasado 23 de septiembre, también fue sometida a un acelerado proceso de demolición mediática que en un primer momento la rebajó a mero instrumento para silenciar la crisis de Ceuta, pero que, según iban pasando los días, convirtió en ciudadana privilegiada a quien se había presentado en principio como víctima de la rapiña inmobiliaria. Fue apenas el primer calentón. No bastaron las redes sociales, terreno abonado a la embestida grosera; la sostuvieron y amplificaron periódicos, televisiones y radios. Enseguida llegaron las descalificaciones personales, con menciones triviales a su vida privada y, finalmente, los insultos.
Elevada a la categoría de símbolo por parte de la prensa nacional e internacional, además de por los grupos de activistas que la apoyaron en su batalla por conservar el piso donde había vivido durante 70 años, ni siquiera su fallecimiento, este miércoles, ha puesto fin a los ataques. A los pocos minutos de publicarse la noticia, ya hubo quien acusó al Gobierno, y a la izquierda en general, de haber «asesinado» a Maricarmen, no sin antes reducirla de nuevo a herramienta política para la campaña del 29N.
El mismo 23 de septiembre, José Javier Esparza, presentador de El gato al agua, programa de la cadena ultra Toro TV, respondía a la pregunta de por qué estaba todo el mundo hablando de Maricarmen con una explicación lapidaria: «Porque han pillado al PSOE robando elecciones y tramando con el narco eliminar a una juez». A su juicio, la anciana era la «cortina de humo perfecta para el PSOE».
OKdiario cogió el testigo al día siguiente en un editorial que titulaba Maricarmen y sus muñecos –un chiste también utilizado por The Objective y Vox– y repetía el argumento. «El PSOE y la izquierda han encontrado en el desahucio de la octogenaria Maricarmen la baza que andaban buscando para desviar la atención de la crisis de Ceuta y de la corrupción que rodea al partido del Gobierno y la familia del presidente». Le acompañaba un artículo de su directora adjunta, Patricia Rodríguez, Maricarmen da pena, pero vivir en Retiro por 500 euros no es un derecho, donde ya apunta la acusación de privilegio que luego se haría general en determinados medios: «La pena no da derechos», resumía.
Ese mismo día, Horizonte, en Cuatro, inauguró el primero de los cuatro programas que Iker Jiménez dedicó a la anciana desahuciada: Qué hay detrás del desahucio. Los dardos aún iban en dirección a los activistas que ayudaban a una Maricarmen «utilizada» por la izquierda. Horas antes, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, había puesto su grano de arena en el cúmulo de desdén que empezaba a formarse. En una entrevista en la misma cadena, culpó a la «propaganda socialista» de la relevancia mediática adquirida por el desahucio y repitió los argumentos esgrimidos la víspera en El gato al agua: Maricarmen pagaba una renta antigua amparada en la ley de alquiler franquista que fue «suprimida por dos leyes socialistas»: el decreto Boyer de 1985 y la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994. Un día antes, miles de personas se habían manifestado ante el ático de Chamberí adquirido por la Comunidad de Madrid supuestamente para que Díaz Ayuso y su equipo lo ocuparan mientras se ejecutaban unas obras en la sede del Gobierno regional.

Maricarmen me da igual
El 25 de septiembre es The Objective el medio que saca la artillería pesada. Cuatro artículos y una viñeta animada que bajo el título Todos somos Maricarmen, se mofaba de una mujer que «había sorteado con agilidad adolescente cuatro desahucios» y «se dejó sacar en camilla –con luz y taquígrafos– para beneficio de Ana Belén». Marcos Ondarra firma La farsa de Maricarmen, donde se despacha a gusto: la mujer desahuciada es «una charo que llevaba 50 años viviendo por encima de sus posibilidades gracias a una ley franquista». En ella, subraya, «la izquierda ha encontrado una mártir de los fondos buitre y una musa a la que dedicar poemas cursis de Rafael Alberti». Dice que, con su caso, algunos se han montado una película que «emocionaría a Steven Spielberg, el maestro de la ciencia ficción».
No hay piedad en la línea editorial de The Objective. Guadalupe Sánchez lo deja claro cuando titula Maricarmen me da igual. «Bien desahuciada está», remacha. A su juicio, Maricarmen no sólo es «una cortina de humo providencial» para el Gobierno, sino también «un ensayo general». «Cuando pierdan el poder, movilizarán la calle, fabricarán víctimas con culpables identificables en quienes hayan llegado a Moncloa y convertirán cualquier suceso en terrorismo fascista», predice.
Ese mismo día el exdiputado andaluz y exsenador de Ciudadanos Fran Carrillo revela en Okdiario que la acampada de Sol es un intento de «fabricar un nuevo 15M», pero con «protestones discontinuos» y «mamadores del Estado». Mientras, El Gato al Agua vuelve a Ceuta para tachar luego de «ejemplo de irracionalidad política» la «movilización de la izquierda». «Todo en el discurso oficial sobre el caso es mentira», zanja. Hay que cambiar a otro canal de televisión, Cuatro, para oír a Juan Soto Ivars arremeter en Horizonte contra el «activismo buitre» y «repulsivo» que busca «una Juana Rivas, una Maricarmen, un niño que se cayó en un pozo, para lanzarse a este espectáculo de la virtud».

Una mártir, la Nelson Mandela del precariado
The Objective le dedica otros cuatro artículos a Maricarmen Abascal el 27 de septiembre. Ella no es la única víctima de los desahucios en España, dice Benito Arruñada, y Sergio Barbosa cuenta su triste experiencia como inquilino en el mismo barrio de Maricarmen para achicar la figura de la mujer que ha acaparado un protagonismo que creen no se merece. El día anterior, Jorge Vilches ya la había caricaturizado como «mártir», pero del «nuevo negociado de la extrema izquierda». «Será», enumera con sorna, «la Juana de Arco del nuevo 15M, la Luther King de los sueños bolcheviques, la Nelson Mandela del precariado, la Evita Perón que inspirará a cantautores para componer canciones tediosas […], la Neo del Matrix del neoliberalismo fascista de los fondos buitre. Maricarmen parecerá la Espartaco sin faldita corta que inspiró a las clases subalternas a romper sus cadenas».
En esRadio, la emisora de Federico Jiménez Losantos, el director adjunto de Libertad Digital, Carlos Cuesta, regresa el 28 de septiembre a Ceuta y a Maricarmen como «maniobra teledirigida» del Gobierno para tapar la crisis migratoria, una mezcla de «show y demagogia». Poco antes, Isabel Díaz Ayuso quiso hacer otro chiste a costa de la anciana madrileña y las protestas que levantó su desalojo. «Que me avisen a partir de qué edad dejo de pagar y, a lo mejor, en la próxima manifestación de inquilinas me sumo», invitó en un acto con inversores y empresarios, pese a que Maricarmen Abascal nunca dejó de pagar el alquiler del piso del que fue desahuciada.

Uno de los dueños de Urbagestión habla pixelado
Horizonte volvió ese día a ocuparse del desahucio. Urbagestión, la empresa propietaria del piso, y la abogada de Maricarmen habían alcanzado un acuerdo, con la mediación de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMVS), que iba a permitir la vuelta de la mujer a la vivienda de la calle del Alcalde Sainz de Baranda. En el programa de Iker Jiménez pudo escucharse por primera vez a Ricardo Alonso Fernández, uno de los dueños de Urbagestión, en una entrevista telefónica. Al día siguiente, acudió al estudio, pero su imagen apareció pixelada. Dijo que habían sufrido escraches en sus oficinas y recibido amenazas. «Nos han buscado, perseguido y colapsado nuestro sistema, además de amedrentar sin parar. Hoy hemos necesitado protección», aseguró. Carmen Porter, copresentadora del programa, lo cerró con un «hasta luego, Maricarmen» burlón replicando a Belén Esteban. Minutos antes, el periodista de El Español Jorge Calabrés había llegado a incluir a Maricarmen en la «agenda» del exministro José Luis Ábalos.
En ese momento las acometidas pasaron de la política a tener como objetivo a la persona de Maricarmen. El 30 de septiembre, una columnista de La Razón, Carla De La Lá le da un vuelco al relato y titula La buitre es Maricarmen. La articulista convierte a la mujer en el «sueño húmedo del agitprop contemporáneo». Es más, sostiene que Maricarmen ha ejecutado «una jugada financiera fría, consciente y mezquina para parasitar el patrimonio de una familia normal». La vuelta a la tortilla es completa. Convierte a los antiguos propietarios del piso en las víctimas, relatando una historia donde la tragedia la sufre el casero, «una familia asfixiada por el Estado y por esta exfuncionaria que se empeñó en vivir sola en un piso de 90 metros cuadrados a precio de posguerra. La familia, perdiendo dinero mes a mes, devorada por el IBI y las derramas, ante la dureza y el egoísmo recalcitrante de Maricarmen».
Marco Ondarra vuelve entonces en The Objective a por Maricarmen Abascal, que «vivió como una reina durante 50 años pagando calderilla», resalta. Espejo Público, en Antena 3, utilizó a ese antiguo casero como ariete personal contra la anciana. Ignacio Lázaro desveló que era «una mala vecina» y una «mala inquilina». Detalló, en efecto, cotilleos de vecinos: que sus quejas eran «continuas, que si la calefacción no funcionaba, que si no podía usar el ascensor…».
Del bingo a la «jeta»
Se había abierto la veda. El 1 de octubre, El Español publicó un reportaje en el que ampliaba los chismes vecinales. «Iba bastante al bingo», recuerda un vecino que no se identifica. Otro dice que «se pegaba unos buenos viajes». Y que compraba pasteles y no los pagaba. Ese mismo vecino, el dueño de la pastelería abierta en el portal del número 46 de Sainz de Baranda, y el antiguo casero de Maricarmen volvieron a criticar el comportamiento de la mujer en Espejo Público. Ignacio Lázaro repitió ese día entrevista en Libertad Digital. Mientras, El Español apoyaba en un artículo de su jefe de Opinión, Christian Campos, su postura sobre la anciana desahuciada: «No, no es la casa de Maricarmen».
Pero no era suficiente con que Maricarmen fuera antipática o jugara al bingo. Empezaron los insultos. Maricarmen es una jeta (y alguien tenía que decirlo), disparaba ya el 29 de septiembre S. McCoy en El Confidencial porque, argumentaba, se aprovechó «de otro sin tener derecho a ello». El 1 de octubre, Jota Camacho en EDATV, la televisión de Javier Negre, no dudaba en asegurar que Maricarmen tenía «más jeta que espalda» y que había vivido «a base de echarle morro». La misma expresión utilizó después el ex secretario general de Vox Iván Espinosa de los Monteros en su podcast El Legado. El analista político David Santos la llamó «sinvergüenza», según recogió The Objective en un reportaje que, a su vez, se hacía eco de la entrevista en Antena 3 a un propietario de 150 pisos. Santos dejaba caer que Maricarmen, además, debía de tener «una cuenta corriente bastante abultada». Por si faltara otro testimonio para apuntalar la ofensiva, un programa de Telecinco consideró necesario preguntar a Bárbara Rey, la amante de Juan Carlos I, por Maricarmen. Así que dio su opinión autorizada: «Tiene una jeta que se la pisa, es una tomadura de pelo».
Buitres y sinvergüenzas
Otros optaron por darle un revolcón a la rapiña inmobiliaria llamando buitre a la mujer desahuciada. Marco Ondarra, de nuevo en The Objective, inventa una nueva categoría, los boomers buitre. Y Chapu Apaolaza, en el Abc, no sólo convierte a Maricarmen en «la inquilina buitre» y en la «santa súbita» de la izquierda, en un vídeo publicado por el periódico. Allí repitió una trama que ya había difundido en Horizonte. «Hacen un casting y eso es lo que deciden en La Mareta [residencia oficial de los presidentes del Gobierno, situada en Lanzarote]. Todo lo que está sucediendo ahora es una operación decidida en La Mareta con un casting para buscar a una mujer que sale en camilla de la casa, con un delegado de Gobierno, con un sindicato de inquilinas fake que terminan acampando en Sol…».

Era el 6 de octubre y Maricarmen estaba aún ingresada en el Hospital Gregorio Marañón. En la edición de Castilla-La Mancha de El Español, Javier Ruiz, director regional de Onda Cero, no tuvo empacho en escribir que Maricarmen ya había «ganado el bingo de su vida… Con la bola, además, que no esperaba, la del ayuntamiento y los buitres que se han dado la vuelta por el camino que venían». El Español hizo incluso una recopilación de los tuits publicados por Lucía Etxebarría sobre Maricarmen, donde la tilda de «franquista de toda la vida» y esparce supuestos comentarios sobre ella de gente del barrio sin identificar.
Pero el culmen del improperio lo puso un político, el concejal de Vivienda del PP en Benalmádena (Málaga), José Luis Bergillos, que en una reunión municipal este miércoles llamó a Maricarmen «puta sinvergüenza con miles de euros en el banco». Insulto y bulo en una sola frase. Después pidió disculpas.
La muerte no es el final de la infamia
La muerte de Maricarmen no ha puesto punto final a la operación de derribo. No había transcurrido ni una hora desde que se había hecho público el fallecimiento cuando La Razón publicó en su web una ¿noticia? en la que se preguntaba retóricamente por el destino de la «supuesta fortuna de 250.000 euros de Maricarmen tras su muerte y quién puede heredarla». En el subtítulo, sin embargo, el periódico de Francisco Marhuenda deja claro que ese «supuesto patrimonio» del que se hablaba en las redes sociales y que incluía «miles de acciones» en realidad «nunca llegó a acreditarse».
En las horas que siguieron, se sucedieron los tuits de los odiadores habituales. «Procede una autopsia de Maricarmen», instó Herman Tertsch. Debido a unas supuestas «instrucciones de la trama del Gobierno de Pedro Sánchez», es imprescindible, a su juicio, conocer exactamente las causas de su «súbita muerte». Ya no atacan a Maricarmen; es la hora de la conspiranoia. «Están tan enfermos que son capaces de haberla asesinado ellos y culpan a la derecha para evitar perder el poder el 29N. Contra los zurdos de mierda no puede haber piedad. Hay que aniquilarlos o acabarán con todo», escupió Vito Quiles a las 23:30. Una hora después consideró necesario matizar que se refería a «aniquilarlos electoralmente».
A las dos de la madrugada, Javier Negre añadió un matiz despectivo en su mención a la anciana desahuciada: «A la (sic) Maricarmen seguro que ya la hicieron votar hasta por correo antes de cargársela. De esta gentuza me lo espero todo». Alvise insiste en el bulo del fraude electoral y de las sospechas sobre la muerte de Maricarmen . «Así se mata a una abuela sin mancharse las manos», escribió primero. «Ahora veamos quién explota mejor electoralmente el cadáver de esta pobre mujer», remató poco después.
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