por qué las prendas que mejor resisten el paso del tiempo son también las que mejor entienden la moda

Por Redacción THE FYMOUS • 9 octubre 2026

El otro día iba dando un paseo con mi madre por el centro de Madrid cuando, delante nuestra, se cruzó una chica de unos 25 años con un conjunto de aire noventero. “Hay que ver, ¡cuando yo era joven tenía un traje igual!”, me dijo. Y en parte, eso es lo que pasa con el fast fashion: que todo vuelve, que las tendencias son pasajeras y que los ciclos van girando sobre sí mismos. Sin embargo, hay propuestas que son eternas no porque las tendencias tengan ese efecto boomerang, sino porque se nutren de algo mucho más profundo: de la tradición, de la historia, del folclore. Cuando una marca sabe de dónde viene, también sabe adónde va, y en este viaje consciente hacia el destino del buen arte en la vestimenta, Andén Cero de Silbon se convierte en una parada especialmente interesante.

Silbon Andén Cero

Silbon

Cuando el tiempo no pasa de moda

Bajo las calles de Madrid existe una estación escondida donde el tiempo quedó en pausa. Los azulejos siguen componiendo el mismo mosaico de hace un siglo, los carteles evocan una ciudad que ya no existe y el eco de las manos que construyeron aquella estación permanece aún entre sus rincones, conservando intacta la memoria de otra época. Es ahí donde nace Andén Cero, una colección que utiliza este espacio como génesis para poner en diálogo dos mundos que, aunque puedan parecer alejados, comparten más de lo que pensamos: la tradición y la contemporaneidad.

La metáfora de este curioso anden hace que no haya mejor escenario para hablar de sastrería, porque el viaje no consiste en mirar atrás con nostalgia, la idea es rescatar aquello que merece seguir avanzando. La sastrería se transforma así en el verdadero hilo conductor de Andén Cero: prendas construidas con mimo, siluetas que recuperan códigos clásicos y materiales que reivindican la importancia de lo que se queda frente a la fugacidad de lo inmediato. El propio concepto de la colección contrapone precisamente el flash con el mosaico, lo fugaz con lo que permanece.

Silbon Andén Cero

Silbon

En el epicentro de la colección se encuentra Alejandra Domínguez Gila, una percha que casa a la perfección con la idea de esta exquisita colección. La sevillana es uno de los rostros más reconocidos en el modelaje español, y mediante su figura, no solo refuerza ese orgullo patrio que siente Silbon, también hace una demostración de que la sastrería clásica puede ser moderna, atractiva y que tiene un hueco indefinido en tus looks.

El arte de hacer bien las cosas

En Silbon, la sastrería no es un simple código estético: es parte de su ADN. La firma nació en 2009 con la sastrería masculina como punto de partida y, con los años, ese expertise se ha trasladado a su propuesta femenina, donde se reinterpreta desde una perspectiva contemporánea.

Aquí es donde cobra sentido una de esas palabras que queda bien con casi todo, pero solo unos pocos demuestran conocer el valor de su significado: savoir faire, bueno, el saber hacer, que por algo hemos dicho que Silbon pone de manifiesto la importancia del folclore estilístico español. En Silbon, buena parte de las prendas de sastrería se confeccionan en Toledo, donde artesanos especializados trabajan algunas de las piezas más técnicas y complejas de la colección para, conseguir así, ese acabado que hace que una prenda bien hecha sea algo más que una prenda.

El proceso empieza mucho antes de que el traje llegue al armario. Un hilo que se convierte en tejido, un tejido que adquiere forma y una forma que termina armando una pieza pensada para trascender en el tiempo. Una especie de arquitectura textil en la que cada detalle importa y en la que la artesanía deja de ser una palabra bonita para convertirse en el verdadero corazón del producto. Como defiende la propia firma, “el saber hacer es el alma de Silbon”.

Esto es fácilmente identificable en la colección: abrigos de líneas estructuradas, espigas, rayas diplomáticas, chalecos, pantalones rectos, camisas de inspiración sartorial y piezas que juegan con códigos tradicionalmente masculinos para llevarlos a un armario femenino actual. No se trata de recuperar el pasado tal cual, va de comprender qué es lo que merece una nueva vida.

Silbon Andén Cero

Silbon

Lo que merece quedarse

Quizá ahí esté la verdadera diferencia entre una tendencia y una pieza que acaba formando parte de nuestra historia personal. Una tendencia nos interesa durante una temporada o una etapa de nuestras vidas; una buena prenda puede quedarse en nuestro armario para siempre. Y en un momento en el que hablamos constantemente de comprar menos y comprar mejor, recuperar la relevancia de aquello que permanece adquiere todavía más sentido.

Justamente, bajo esa filosofía aparece Second Life, el programa de Silbon que invita a dar una nueva vida a las prendas de la marca que ya no utilizamos. Buscando reincorporarlas al ciclo de valor, esta ropa se recoge en tiendas físicas (a excepcion del Outlet de Córdoba y El Corte Inglés), pasan por un proceso de clasificación y evaluación para comprobar que cumplen las condiciones de calidad, y, posteriormente, son reacondicionadas y vuelven a ponerse a la venta a través de la plataforma digital de Silbon y del Outlet de Córdoba. Con este acto, Silbon no solo apuesta por la economía circular, sino que los clientes también se benefician del programa Second Life, ya que reciben saldo virtual en su cuenta de Silbon People para futuras compras.

Silbon Andén Cero

Silbon

El verdadero lujo contemporáneo no consiste únicamente en estrenar: también es saber reconocer aquello que debe seguir formando parte de nuestro armario. Y si algo nos recuerda esta historia es que hay prendas que, como ciertos lugares, no pasan de moda porque, sencillamente, nunca dejaron de tener algo que contar.

Lettermark

Mario André Maketa es periodista y juega en ese terreno donde se cruzan moda, cultura y buenas historias. 

Le interesa contar con intención y sin artificios: piezas que entran fácil, pero se quedan. Mezcla sensibilidad, criterio y una mirada muy de ahora, entendiendo que el contenido no solo se lee, también se vive. 

Cree en las historias bien hechas y en que a veces un buen titular es casi tan importante como un buen look; porque sí: escribe, edita y, si hace falta, también te elegirá tu mejor outfit para esa cita tan importante que llevas esperando toda la semana. 


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