Laura Lewin: “Nadie quiere un aula con autoritarismo, pero sí un docente con autoridad”

Por Redacción THE FYMOUS • 13 octubre 2026

Un docente puede preparar bien el tema de clase y, sin embargo, encontrar dificultades para llevarlo a cabo. Un chico interrumpe, otro se levanta, dos alumnos discuten y, cuando el docente consigue retomar la explicación, gran parte del tiempo se fue en resolver lo que pasaba alrededor. El desafío comienza mucho antes de saber si una actividad funciona: hay que conseguir que los chicos puedan escuchar.

Ese fue tema de la conversación con la especialista en educación Laura Lewin, la nueva visita al podcast de TICMAS. Con una vasta trayectoria en clima escolar y una serie de libros que abordan el conflicto, Lewin comenzó señalando la preocupación que atraviesa a la vez enseñanza y convivencia: cuáles son las condiciones que necesitan los maestros para dar clase y quién debe garantizar que estén dadas.

Un hombre y una mujer sentados en sillones frente a micrófonos en un estudio con el logotipo de Ticmas en la pared de fondo
TICMAS es una EdTech que está enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento. Desde su podcast lleva adelante conversaciones que abordan los principales desafíos de la educación

Existen distintas formas del ruido cuando los alumnos trabajan en el aula. Está el ruido productivo propio del intercambio y están las interrupciones. En el medio, un abanico de distinciones. Conversar sobre una actividad puede ser parte del aprendizaje; levantarse a cada momento, cargar a un compañero o interrumpir de manera constante, no. Es la atención de docente la que permite reconocer la diferencia. Por lo tanto, el silencio no garantiza que todos participen: para Lewin, están quienes hablan mientras piensan y quienes esperan hasta sentirse seguros para levanta la mano. Los primeros suelen ser más visibles y, por eso, el maestro debe estar atento a que no reciban más espacio en la clase.

Para quienes necesitan más tiempo, Lewin propuso lo que llama “el tiempo protegido para pensar”. Ese margen les da un cinturón protector a quienes son tímidos o les cuesta responder, sin que la velocidad de los demás determine el ritmo de todos. El silencio cumple una función imprescindible: “Para pensar también se necesita silencio”, dijo.

La preocupación se vuelve más grave cuando las interrupciones se combinan con faltas de respeto o violencia verbal y psicológica. Frente a esas situaciones, Lewin defendió la necesidad de recuperar límites y consecuencias. “Nadie quiere volver a un aula con autoritarismo, pero sí un docente con autoridad”, sostuvo. En su planteo, las reglas deben permitir que el derecho a la educación pueda ejercerse dentro del aula.

Una mujer de cabello oscuro y camisa negra está frente a un micrófono azul con la marca Ticmas sobre un fondo de madera
Laura Lewin en el podcast de TICMAS

La pregunta, sin embargo, permanece abierta: ¿hasta dónde puede resolver un maestro lo que ocurre en su clase? Para Lewin, lo primero que hay que hacer es diferenciar entre un episodio puntual y una conducta recurrente. Si los conflictos conforman un patrón y la maestra o el maestro empieza a sentir temor o falta de apoyo, se requiere la intervención de la institución: es un acompañamiento que supone reconocer el alcance de la tarea docente.

Los límites, dijo, involucran a todos los actores de la educación: escuela, familias y —está claro— también estudiantes. Por eso es importante morigerar o contener las rencillas es una clave para mejorar la vida de los estudiantes. La discusión entre una familia y la institución afecta al chico.

La sobrecarga fue otro tema clave de la charla. Lewin explicó que manejo del aula, vínculos y convivencia suelen estar entre las necesidades más frecuentes de los docentes. Son herramientas que indispensables para trabajar, pero que, en su experiencia, reciben poca atención durante la formación inicial. “Por lo general no te enseñan a manejar grupos”, dijo. A esa carencia se suma el agotamiento: contener una frustración, atender a quien quedó fuera de un equipo o resolver una pelea exige una energía que después puede faltar para explicar o encontrar un mejor ejemplo. Los docentes están muy solos, dijo Lewin, y extendió esa preocupación a los directivos, también desbordados por las tareas administrativas y los reclamos familiares.

En el cierre de la charla, Lewin habló de la pedagogía de la alegría —el tema de tesis de su doctorado en Neuropedagogía—. La idea se vincula con el placer de aprender y de enseñar: interesarse por un tema, querer compartirlo y encontrar a alguien dispuesto a escuchar. Es una búsqueda que da lugar a gestos cotidianos que suelen pasar inadvertidos. Un comentario positivo junto a una corrección, retomar la intervención de un alumno para que gane confianza o darle a un chico de jardín un minuto más para atarse las zapatillas son algunos ejemplos de lo que llamó la pedagogía del cuidado invisible.

Una escuela posible es la que recupera el gusto por aprender. Requiere que haya reglas claras y que docentes, directivos, familias y alumnos vuelvan a preguntarse qué esperan de ese lugar. La escuela que Lewin imagina necesita adultos acompañados, tiempo para pensar y condiciones para que una clase pueda desarrollarse. También necesita que los chicos encuentren una motivación para seguir estudiando, más allá de la próxima prueba.

La entrevista completa con Laura Lewin está disponible en el podcast de TICMAS.


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