El Colegio Bayard cumplió 70 años de educar a partir de “una sólida formación académica y de valores”


El Colegio Bayard nace de una historia de amor por la educación. Fueron Paul Henriksen y su hija, Annelise, quienes decidieron fundar en Buenos Aires una institución educativa basada en “el respeto, la honestidad, la solidaridad, el esfuerzo por mejorar, el trabajo continuado” y “la avidez por la innovación educativa”. TICMAS, la empresa Edtech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento- que integra tecnología AI-first, contenido curado y pedagogía moderna para que entidades educativas y empresas formen a estudiantes y colaboradores en cada etapa de sus vidas- conversó con la Licenciada María Pía Munné y actual Directora Académica del Colegio Bayard; una institución que lleva su nombre en honor al “caballero sin miedo y sin tacha” que luchó a las órdenes del rey de Francia en la segunda mitad del siglo XV.
Actualmente “El Bayard”- como se lo suele llamar en su comunidad de estudiantes, docentes y familia- elige la propuesta de ¡A leer en Vivo!; una experiencia que combina inteligencia artificial, pedagogía y motivación para fomentar la lectura y que fue desarrollada por la edtech TICMAS.

Formar en valores
Ante la pregunta de qué significa formar en valores, la Licenciada María Pía Munne subraya que se trata de algo que va más allá de las aulas, o una declaración institucional sino que es algo que “se construye en las experiencias cotidianas”.
Y explica: “En nuestra comunidad educativa, el respeto, la responsabilidad, la honestidad, la libertad y la solidaridad se aprenden haciendo, compartiendo, escuchando y también aprendiendo a resolver los desacuerdos. Por eso, situamos al alumno en el centro y entendemos la convivencia como una oportunidad de aprendizaje. Los valores adquieren así una dimensión concreta: aparecen en proyectos grupales heterogéneos, en debates sobre temas de actualidad local, en torneos deportivos, en las competencias Interhouses, en presentaciones académicas realizadas en equipo y en iniciativas de aprendizaje-servicio que vinculan lo aprendido en la escuela con las necesidades de la comunidad.”
“Esta mirada también exige coherencia entre lo que la institución propone y lo que los adultos hacen cotidianamente. La escucha activa, la equidad en el trato, la apertura a la diversidad, el respeto por el disenso y la posibilidad de entender el error como una oportunidad de aprendizaje son prácticas que buscamos modelar desde el propio equipo docente. El Aprendizaje Colaborativo profundiza esta perspectiva”, destaca Munne.
Con una pedagogía conectada con la realidad, las emociones y cada momento de la vida desde nivel inicial hasta el secundario, el Colegio Bayard trabaja con el Aprendizaje en Servicio donde “la solidaridad deja de ser una palabra para convertirse en una experiencia concreta de compromiso, responsabilidad social e integración con la comunidad. Porque, en definitiva, formar ciudadanos no consiste solamente en hablar de los valores, sino en crear las condiciones para que puedan vivirlos.”

70 años de evolucionar en diálogo con la realidad
“En los últimos años profundizamos un proceso de mejora continua con la mirada puesta en las competencias que requiere un mundo global. El cambio más significativo fue pasar de un modelo centrado principalmente en la transmisión de contenidos a otro que coloca al alumno en el centro y lo convierte en protagonista de su propio aprendizaje”, resalta Munné.
Y detalla: “Ese cambio se refleja en las metodologías que incorporamos: Flipped Classroom (aula invertida), Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y Design Thinking, con un foco cada vez mayor en el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la autonomía. También profundizamos el desarrollo de las llamadas habilidades blandas: buscamos que nuestros alumnos aprendan a pensar, discernir, argumentar y verificar fuentes; que puedan analizar la enorme cantidad de información que tienen al alcance de sus manos y, fundamentalmente, que aprendan a cuestionarla. Al mismo tiempo, promovemos la capacidad de explorar múltiples soluciones, perspectivas y caminos creativos frente a un mismo problema. El pensamiento divergente nos permite romper con la idea de que existe un único camino o una única respuesta y abre espacio para otras formas de pensar y resolver.”
También resalta: “Utilizamos métricas y herramientas de sistematización de datos sobre las trayectorias de los alumnos para ajustar de manera continua las planificaciones docentes e implementar proyectos de mejora académica. La mirada sobre el alumno también se amplió. Implementamos estrategias que promueven una cultura de bienestar e inclusión socioafectiva a través del Equipo de Orientación y Bienestar Escolar, conformado por psicólogas y psicopedagogas que acompañan toda la trayectoria escolar de nuestros alumnos.”

ADN de innovación
El Colegio Bayard se destacó, entre otros desafíos, por ser pionero al incorporar computadoras en 1982 con base en desarrollos del MIT y el lenguaje LOGO. Hoy ese “ADN” sigue presente.
“La llegada de las computadoras con el lenguaje LOGO en 1982 no fue una simple adopción técnica, sino una declaración filosófica basada en el construccionismo de Seymour Papert en el MIT: la tecnología no como una herramienta para recibir información, sino como un objeto para pensar, crear y construir conocimiento”, explica la Directora Académica.
La institución desarrolla cuatro ejes temáticos de Educación Tecnológica integrados a través de la robótica educativa, la educación digital, el electromagnetismo y el diseño e impresión 3D.
“En el año 1986 el colegio crea el Laboratorio de Desarrollo para diseñar diversos tipos de elementos que permiten a los alumnos programar la construcción que ellos realizan con materiales como Logo, Meccano etc. En este marco consideramos valiosa la incorporación de herramientas como la Inteligencia Artificial Generativa a nuestro proyecto educativo no como un atajo que reemplaza el pensamiento, sino como un interlocutor y un catalizador para llevar el pensamiento crítico a un nivel más profundo”, reflexiona Munné.

TICMAS y ¡A leer en Vivo! en el Bayard
“El Bayard siempre se propuso construir y desarrollar sus propios recursos didácticos, atentos a la innovación educativa y en diálogo pedagógico con la tecnología y el arte. Con este ánimo, construimos en equipo un Proyecto Bilingüe de Alfabetización que denominamos: Mi voz escrita”, destaca Munné.
Y agrega: “Fue un encuentro sostenido de estudio, planificación e implementación muy rico. Porque nos reunimos, tanto el Nivel Primario como el Inicial, para definir un enfoque equilibrado que acumulara las mejores prácticas del constructivismo en la enseñanza de la lectura y escritura, pero fundamentándonos en un trabajo sistemático en conciencia fonológica. ¡Por eso elegimos ese nombre para nuestro proyecto! La voz de nuestros alumnos como centro de su alfabetización. Lo siguiente fue organizar las capacitaciones para nuestros docentes, diseñar nuestro propio cuadernillo de actividades para acompañar la gestión del aula y ponerlo en acción. Fue en este punto, cuando nuestro proyecto Mi voz escrita ya tenía tres años de trabajo docente, que comenzamos a buscar con entusiasmo una herramienta que apunte al otro subcomponente de la alfabetización: la fluidez y comprensión lectora.”
“Así fue que llegamos a la plataforma digital e interactiva de TICMAS, ¡A leer en Vivo! y nos preguntamos : ¿Qué pasa cuando un niño deja de sentir que está practicando lectura y siente que está transmitiendo en vivo? Para resolver esta pregunta nos encontramos con un recurso que se complementa con nuestra planificación y que brinda a los alumnos una experiencia enmarcada en una práctica educativa de nuestro proyecto institucional: la pedagogía del juego”, plantea María Pía Munné.
Y señala: “En este marco, incorporamos esta herramienta digital que convierte la práctica de la lectura en una experiencia de juego y simulación: los alumnos de 2º y 3º grado asumen el rol de streamers, leen frente a una audiencia virtual y entrenan, de manera sostenida y motivadora, una habilidad fundamental para comprender: la fluidez lectora. Creemos que la fluidez es una habilidad precursora de la comprensión, porque una lectura más automatizada permite dedicar mayor atención cognitiva a construir significado. La propuesta se inscribe en nuestro Proyecto Bilingüe de Alfabetización y en una perspectiva de educación basada en evidencias, que reconoce que leer con precisión, velocidad y expresividad permite liberar recursos cognitivos para concentrarse en el significado, realizar inferencias e interpretar los textos. Por eso, el progreso no se mide solamente en términos de participación o entusiasmo: también observamos indicadores de objetivos de fluidez, como las palabras correctas leídas por minuto, en línea con los marcos de evaluación de lectura temprana utilizados por el Banco Mundial.”
Munné reflexiona: “la tecnología no reemplaza la experiencia literaria, sino que amplía las oportunidades de práctica y convierte un ejercicio que puede resultar repetitivo en un desafío significativo: leer cada vez mejor para comprender cada vez más. Estamos en las primeras etapas de su implementación, y los resultados que ya observamos son el entusiasmo de nuestros estudiantes y la personalización de la intervención docente que nos permite la lectura de las métricas que nos ofrece la plataforma.”

Próximos desafíos
“Si tuviéramos que elegir un desafío pedagógico central para los próximos años, sería estimular propuestas de enseñanza capaces de despertar la motivación, promover el involucramiento activo y construir aprendizajes verdaderamente significativos. El objetivo no es solamente que los alumnos incorporen conocimientos, sino que puedan comprenderlos, aplicarlos y transferirlos a diferentes situaciones de su vida cotidiana”, destaca la Directora Académica del Colegio Bayard.
Y subraya: “Enseñar implica también generar las condiciones para despertar la curiosidad, el interés y el deseo de aprender. Y hacerlo sin perder de vista una cuestión que consideramos central: garantizar un aprendizaje profundo, con sentido y de alto nivel académico, preservando al mismo tiempo la salud emocional y la capacidad de vinculación humana de los estudiantes en una sociedad cada vez más hiperconectada y acelerada.”
“El desafío, entonces, es humanizar la educación del futuro. Lograr que el rigor académico y la innovación caminen de la mano del cuidado del ser humano y de los valores comunitarios. En definitiva, el desafío no es preparar a nuestros alumnos para un mundo que ya conocemos, sino brindarles las herramientas para desenvolverse en uno que todavía está por construirse”, celebra María Pía Munné desde el orgullo del Colegio Bayard que cumple 70 años con el foco en la excelencia educativa y humana en la Ciudad de Buenos Aires.
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