Santiago Mandolesi Burgos, y las inversiones en el Puerto de Bahía Blanca que necesitan mano de obra calificada y formación profesional


Entre los trabajadores que se van a necesitar en las nuevas plantas industriales de Bahía Blanca, Santiago Mandolesi Burgos dijo soldadores, cañistas, montadores y electricistas: mano de obra calificada. El presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca expresó ayer la preocupación por acercar las grandes inversiones a la vida de quienes viven en la ciudad y en Ingeniero White, donde está el puerto: cómo hacer para que más jóvenes se puedan preparar para los empleos que van a generarse y que la comunidad encuentre, en ese crecimiento, una mejora de sus condiciones de vida.
Mandolesi habló con TICMAS —una EdTech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento— en el marco de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026. La exposición, que se desarrolla en Neuquén, es organizada por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas y reúne a empresas, profesionales y autoridades a discutir proyectos y necesidades de la industria de los hidrocarburos. Allí, donde casi el total de las conversaciones gira alrededor de la expansión de Vaca Muerta, Mandolesi explicó la relación que une al yacimiento con el puerto: por Bahía Blanca salen hidrocarburos, ingresan insumos y se desarrollan actividades industriales que agregan valor a esa producción. “El puerto es un eslabón fundamental”, dijo.
—¿Por qué?
—La producción de gas y petróleo que nace en Vaca Muerta pasa por nuestro puerto para agregarle valor a través de nuestras plantas petroquímicas o para la exportación del crudo. Para nosotros, es crucial estar conectados con las empresas que invierten y que generan la producción que sale a través del puerto. La relación entre el puerto de Bahía Blanca y Neuquén es inescindible. Porque, al mismo tiempo, el puerto es una puerta de ingreso de muchos de los insumos que se utilizan y se aprovechan en la producción de Vaca Muerta.

—Si bien los proyectos de TGS y Pampa Energía que se desarrollan en el puerto de Bahía Blanca ya iniciaron su primera etapa, ¿cuándo espera que comiencen las etapas de las fuertes inversiones?
—Para mediados del año que viene vamos a estar viendo el movimiento económico y empresarial vinculado a la construcción de las plantas. Hoy, la primera etapa, tiene que ver con el movimiento de suelos y las contrataciones previas. Esperamos que en el primer cuatrimestre del año que viene tengamos un movimiento importante en la implantación de los nuevos proyectos, tanto lo que tiene que ver con TGS y su planta de separación de gases, como con la planta de urea de Pampa Energía. Tampoco nos olvidemos de una planta que, si bien es menor, la de la aceitera Dreyfus, es un proyecto que está avanzando.
—2027 es un año de elecciones, ¿cómo evitan las presiones políticas?
—El puerto de Bahía Blanca ha sabido mantener en el tiempo una política estable. Creemos y entendemos que es porque los actores que integran el directorio —tanto del sector público, como del sector privado y de los trabajadores— mantuvieron una línea que nos ha permitido establecer una política a mediano y largo plazo. Al comienzo del año 24 hubo una decisión de quitar un proyecto para Bahía Blanca y, sin embargo, el puerto continuó con su visión de invertir en infraestructura portuaria e infraestructura vial. Este año estamos invirtiendo 44 millones de dólares en infraestructura portuaria y 12 millones de dólares en infraestructura vial. Frente a circunstancias puntuales, el puerto siguió con el plan trazado acompañando inversiones que después llegaron. Intentamos que los vaivenes de la economía y de la política no afecten a la política portuaria.
—¿El tren es posible?
—El tren es necesario. Es necesario vincular Vaca Muerta y Neuquén con el puerto a través de la vía férrea. El puerto de Bahía Blanca está conectado por vía terrestre y por vía férrea con el resto de la Argentina. Bahía Blanca fue la plaza ferroviaria más importante de Sudamérica y hoy sigue conectado, recibiendo hasta el 30% de su carga por tren. Conocemos del tema y sabemos de los beneficios que podría tener mejorar esa red ferroviaria, tanto hacia el norte de la Argentina como hacia Neuquén. Es necesario que los planes de desarrollo ferroviario avancen y se concreten para que podamos mejorar la logística y bajar los costos.
—Hablamos de lo macro, pero ¿cómo es el día a día de la gente de Ingeniero White y de los chicos que estudian en la escuela del puerto? ¿Cómo impactan en ellos las inversiones?
—Para cualquier desarrollo de esta magnitud tiene que construirse una licencia social. Qué quiero decir: que la comunidad tiene que abrazar los proyectos porque hay un impacto positivo, y ese impacto positivo tiene que darse en la comunidad. Esto no es solamente una cuestión de mejorar una calle porque por ahí pasa el camión que va a la planta. Tiene que ver con que la comunidad vea que tiene mejores servicios, que ha mejorado el hospital de White, que ha mejorado la infraestructura básica, que hemos creado un centro de formación para que los jóvenes tengan la oportunidad de formarse en los nuevos empleos que van a desarrollarse. Son acciones que requieren decisión, que se presupuestan y se llevan adelante, entendiendo que la relación con la comunidad es una relación virtuosa.

—¿Qué oficios van a necesitar en este tiempo de construcción y crecimiento?
—Los oficios vinculados a UOCRA en primera instancia, sin duda. Son rubros que se van a necesitar mucho y no va a alcanzar. Por eso, nuestra preocupación y nuestra ocupación es buscar alternativas para la formación, para la especialización de quienes hoy están formados. Al mismo tiempo, incorporar mano de obra existente que se forme en estos rubros, para poder brindarles a las empresas los trabajadores que van a necesitar.
—Santa Fe firmó un convenio con Neuquén y se posiciona como una provincia proveedora de Vaca Muerta. En el caso de Bahía Blanca, ¿cómo se va a dar esa articulación?
—El diálogo ya existe. Estamos en reuniones, en encuentros, en ferias y tenemos diálogo con las autoridades de Neuquén: con el intendente, con el gobernador. El sector privado tiene un diálogo permanente, porque hay empresas que trabajan en Bahía Blanca que se vinculan a Vaca Muerta y viceversa. Creemos que eso tiene que seguir dando frutos y se debe seguir trabajando.
—Más allá de ser una salida para la producción, ¿qué les piden desde Vaca Muerta como proveedores?
—La vinculación de las empresas que prestan servicios, sin duda. Al mismo tiempo, tengamos en cuenta que la Universidad del Sur forma a los profesionales que hoy utiliza la industria del petróleo y del gas en Vaca Muerta. Desde el punto de vista de los servicios y de las proveedoras, y desde el punto de vista de la formación de los profesionales, hay un trabajo permanente, un vínculo permanente que hay que afianzar, profundizar y acrecentar para que sea virtuoso y beneficioso para ambas partes.
—El año próximo termina su mandato como presidente del Consorcio del Puerto de Bahía Blanca: ¿cuál es su expectativa para el cierre de su gestión?
—Espero que se concreten los proyectos que venimos llevando adelante. No los vamos a ver terminados, porque es parte del desarrollo. Pero estamos trabajando sobre la profundización del canal principal, para llevarlo a 15,70 metros y permitir que buques de aún mayor porte puedan ingresar para exportar el crudo de Vaca Muerta. Son cien kilómetros de canal y hay algunos puntos en los que hay que dragar y profundizar. Es una obra muy importante. Estamos hablando de más de 100 millones de dólares de inversión. Es una de esas obras que me gustaría terminar, porque ese es el puerto del futuro. Por supuesto, generar las condiciones para que las inversiones sigan llegando. No es casual que Bahía Blanca reciba inversiones como la de Pampa. Es una decisión empresaria muy pensada. Son muchos millones de dólares: buscan previsibilidad, eficiencia, seguridad jurídica. Bahía Blanca otorga eso, con sus universidades, con su municipio y su gente. Yo quiero dejar un puerto abierto a las inversiones, que haya hecho las acciones conducentes para que la infraestructura portuaria y la estructura vial estén acordes, y que las condiciones de seguridad jurídica sigan estando para esa inversión.
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