De integrador social a pionero legal en la Web3: la propuesta de BECERRA

Tomás López Becerra no sabe de tecnología ni ha viajado a Silicon Valley ni procede de grandes consultoras o bufetes de abogados ni, mucho menos, dispone de grandes recursos. Con 47 años de edad, ha dedicado toda su vida profesional a trabajar como integrador social, ayudando a personas vulnerables o colectivos en riesgo de exclusión.
De aquí que su perfil choque con un proyecto tan ambicioso como el que inscribió el pasado 17 de julio en el Registro Mercantil de Alicante bajo el nombre de BECERRA Legacy Assets y que él mismo define como “la primera sociedad mercantil europea que ha creado un registro institucional de Titularidad Digital.” Su misión, dice, es “aportar seguridad jurídica y respaldo registral a los activos digitales frente a la especulación vacía del mercado Web3”.
En este artículo
Un problema de comunicación
Reconoce López Becerra que la mayor dificultad que está encontrando con su proyecto es de divulgación: conseguir que el público en general entienda a qué se refiere cuando habla de titularidad digital o de plano digital activo y el problema que quiere resolver.
Para simplificar la explicación partimos de un ejemplo real: la emblemática estafa de Evolved Apes, en 2021. En pleno boom de los NFTs, un grupo de desarrolladores recaudó 2,7 millones de dólares –798 ether– vendiendo en preventa dibujos digitales (NFT) de simios bajo la promesa de utilizar el dinero recaudado para crear un videojuego.
Los compradores podrían usar esos personajes en el futuro videojuego de lucha y el valor de los dibujos se multiplicaría. Los desarrolladores lanzaron más de 10.000 imágenes digitales de monos y, aunque hoy cueste creerlo, más de 4.000 personas compraron masivamente los NFT.
Una semana después, el líder del proyecto –bajo el seudónimo de Evil Ape– vació las cuentas, eliminó la página web oficial y la cuenta de Twitter de la noche a la mañana y desapareció del mapa. Los inversores se quedaron con un archivo de imagen jpeg sin valor alguno y sin poder reclamar las pérdidas por no disponer de nada físico que certificase la inversión.
Nada de esto habría sido posible de haber estado ya en el mercado la solución de BECERRA Legacy Assets. Hasta ahora comprar un activo digital solía significar adquirir un código tecnológico o un archivo sin ningún respaldo legal, contrato mercantil, factura fiscal ni garantía de protección al consumidor, dejando la puerta abierta a estafas, especulación descontrolada e incertidumbre.
Desde su planteamiento, BECERRA soluciona esto aportando un puente entre la tecnología y el derecho civil español, emitiendo contratos formales, facturas con IVA y certificados oficiales de titularidad.
De la especulación a la certeza jurídica
El vacío legal y la falta de seguridad jurídica existente en el entorno digital, lo que denomina ‘plano digital activo’, es lo que López Becerra quiere resolver. Entran en esta categoría activos como los NFTs, coleccionables, elementos en 3D y realidad virtual o creaciones y presencias interactivas generadas mediante inteligencia artificial. A todos ellos quiere dotarlos de seguridad jurídica con certificados oficiales de titularidad y respaldo contractual.
Otro ejemplo. Imaginemos que queremos comprar una representación digital en 3D de una escultura histórica. Sin BECERRA compras el archivo digital o un NFT. Tienes un código en una pantalla, pero no tienes ningún papel firmado, ningún contrato que avale tus derechos y ninguna garantía de que el vendedor sea legítimo. Con BECERRA adquieres la posición registral de ese elemento digital acompañada de una factura oficial con IVA, un contrato mercantil bajo el derecho civil y un certificado oficial de titularidad.
La iniciativa transforma así la incertidumbre del entorno virtual -plano digital activo-en seguridad patrimonial.
¿Qué es Becerra Legacy Assets?
BECERRA se quiere posicionar en el mercado como una institución privada que aporta seguridad jurídica y un estándar de certidumbre al entorno digital. El fundador habla de ‘registro institucional’, un sistema privado que otorga seguridad y validez legal a la posesión de activos e identidades en el plano digital activo.
Replica modelos de garantía de autenticidad como los que usa el Instituto Gemológico de América (GIA) para certificar, por ejemplo, los quilates reales de un diamante, con el modelo histórico de los registros de dominios web como equivalente a la protección de propiedad de una marca en el entorno digital.
Lo articula mediante un modelo híbrido que combina la validez legal y formal de los contratos físicos tradicionales con la tecnología de los contratos inteligentes (smart contracts) en blockchain.
Lo que vende
Al registro institucional de titularidad digital, añade BECERRA la creación, gestión y adjudicación de activos digitales únicos, no fungibles estructurados bajo la condición de ser singulares e indivisibles.
Debido a estas características técnicas y de diseño, sus activos quedan explícitamente fuera del ámbito de la regulación de criptoactivos MiCA (Markets in Crypto-Assets) y no son catalogados como instrumentos financieros.
Su oferta comercial pone el acento en el cumplimiento normativo. Operan bajo las directrices del Comité Europeo de Protección de Datos en entornos blockchain y sus procesos de adquisición incluyen un Libro Blanco (Whitepaper) específico para los compradores.
¿Cómo gana dinero?
Para desarrollar la sostenibilidad económica de BECERRA ha diseñado el modelo de negocio en dos fases complementarias de generación de ingresos. La primera es la fase actual basada en el Registro Fundacional (Tomo I). Es el producto con el que inicia la actividad de la S.L. Emite aquí de forma limitada 1.000 folios fundacionales e irrepetibles en la historia de la sociedad. Representan la única oportunidad de registrarse como miembro fundador de la institución antes de que su catálogo general de activos se abra oficialmente al público general.
Estos 1.000 folios fundacionales se dividen en tres niveles de precio según su exclusividad: vanguard: limitado a 599 posiciones, con un coste de 250€ por folio; legacy: limitado a 300 posiciones, con un coste de 450€ por folio y Centennial: el círculo más exclusivo de 99 posiciones, con un coste de 750€ por folio.
Cada adquisición va acompañada de factura legal española con desglose de IVA (válida para contabilizar en particulares y pymes), contrato mercantil de adhesión bajo el código civil español, certificado oficial de adjudicación firmado por la S.L, registro inmutable de la fecha de inscripción y opción de custodia institucional gratuita y de por vida a su nombre, lo que elimina cualquier barrera técnica para quien no sabe o no quiere gestionar carteras digitales.
Fase II
Conforme avancen las ventas de este tomo I la intención es desplegar un catálogo mucho más amplio de elementos del patrimonio universal en dominio público cuya protección de propiedad intelectual ya ha expirado (selección de obras artísticas maestras, literarias, científicas, monumentos y el cosmos). Dado que el patrimonio en dominio público es libre y no se puede privatizar ni vender, la propuesta de BECERRA Legacy consiste en crear representaciones digitales únicas de esas obras generando dinero de tres maneras:
Venta de escrituras únicas e indivisibles (1 de 1): Vender o subastar la propiedad digital original de piezas históricas y del patrimonio universal a particulares, fundaciones o coleccionistas que deseen incorporarlas a su patrimonio.
Licenciamiento B2B recurrente: cobrar una cuota anual a corporaciones tecnológicas (como Apple, Meta o Microsoft), desarrolladores de inteligencia artificial y plataformas de realidad virtual para que puedan utilizar y representar oficialmente las piezas del catálogo Becerra en sus mundos digitales.
Regalías por reventa (royalties): al estar soportados sobre contratos inteligentes en blockchain, la infraestructura permite cobrar un porcentaje de comisión cada vez que un usuario revende el activo a un tercero en los mercados secundarios.
Eficiencia en costes
Con esta propuesta presume López Becerra de haber construido una estructura corporativa de costes muy eficiente: 300 euros mensuales. Normal que esta sea una cuestión que le preocupe, teniendo en cuenta la escasez de los recursos disponibles.
Para poner en marcha todo este entramado en solitario, Tomás López Becerra capitalizó en un solo pago la prestación por desempleo: 10.382,74 euros. Esto ha sido todo el capital disponible porque ni ha recurrido a los fondos ni ha querido asumir deuda.
Aún así, este emprendedor de Villajoyosa (Alicante) ve a BECERRA consolidada como una “infraestructura de certificación privada de referencia en Europa, de la misma forma que creative commons se convirtió en el estándar para las licencias web o la ICANN para los dominios”.
Está convencido de que a medida que la realidad aumentada y la IA se integren en la vida cotidiana, las empresas y los usuarios necesitarán saber quién ostenta la titularidad reconocida de un bien en ese espacio.
Cuando eso suceda, “BECERRA estará ahí como una solución ya construida, accesible y regulada bajo el derecho civil español ofreciendo un registro transparente al que cualquier desarrollador, museo o particular pueda acudir para certificar o licenciar una posición digital con total seguridad jurídica”, subraya.
Enlace de la fuente