aprendió a soldar y ha llenado una autopista de esculturas gigantes para atraer a turistas

Cuando Gary Greff regresó a su pueblo natal de Regent, en Dakota del Norte, se encontró con una localidad cada vez más pequeña y con pocas razones para que los viajeros se detuvieran allí. En lugar de resignarse, este antiguo profesor decidió buscar una solución poco convencional: llenar la carretera de enormes esculturas para conseguir que los conductores abandonaran la autopista y se acercaran al municipio.
El problema era que Greff nunca había trabajado como escultor ni sabía soldar. Fueron varios agricultores de la zona quienes le enseñaron el oficio y, poco después, comenzó a transformar chatarra metálica en enormes figuras. La primera, conocida como Tin Family, apareció en 1991 y marcó el comienzo de un proyecto que acabaría cambiando la imagen de Regent.
Un museo al aire libre en mitad de la pradera
Con el paso de los años, aquella idea se convirtió en la llamada Enchanted Highway, un recorrido de unos 32 kilómetros entre la Interestatal 94 y Regent. A lo largo del trayecto aparecen gigantescas figuras inspiradas en animales, personajes y elementos relacionados con la cultura de Dakota del Norte.
Entre ellas destaca Geese in Flight, una estructura de enormes dimensiones que representa a varios gansos volando. La escultura mide alrededor de 33 metros de altura y 47 metros de ancho y consiguió en 2002 el récord Guinness como la mayor escultura de chatarra metálica del mundo.
También pueden encontrarse enormes saltamontes, faisanes, ciervos, una familia construida con metal y una representación de Theodore Roosevelt a caballo. Cada instalación cuenta además, con espacios para que los visitantes puedan detenerse y contemplarlas.
La apuesta de Greff consiguió algo que parecía difícil: convertir una carretera secundaria en un destino turístico. Actualmente, miles de vehículos realizan cada año el recorrido y Regent se ha beneficiado de una iniciativa que nació precisamente para evitar que el pueblo
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