¿Burocracia excesiva? El uso de los datos a debate: «Se trata de ética y educación»

Por corp@blsindustriaytecnologia.com 7 septiembre 2026

Actualizado Lunes,
7
septiembre
2026

17:28

«No se trata de burocracia, sino de ética y educación». Juan Cruz Cigudosa García, secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España, ha sido tajante en respuesta a las palabras de Conchita Díaz, responsable global de formación en IA de Google, sobre las trabas «de papeleo» y el exceso de burocratización que requieren todos los nuevos cambios digitales, mucho de ellos ya de la mano de la IA, y que precisan compartir datos.

Con el XXV Encuentro de la Industria Farmacéutica Española, organizado por Farmaindustria, como telón de fondo, se puso sobre la mesa el impacto de las nuevas herramientas tecnológicas llamadas a revolucionar todo el sector. «Estos cambios solo pueden encaminarse a recuperar el valor añadido del médico», ha dicho Mª Isabel Moya García, secretaria general de la Organización Médica Colegial (OMC). La IA puede devolver el «tiempo» y «humanizar de nuevo la profesión», porque, como ha defendido Moya, «la parte robótica la dejaremos a la IA, siempre que se cuente con el profesional para diseñar cómo, y la humana recaiga de nuevo en el médico».

«¿Qué queremos construir en los próximos 25 años?», ha planteado la presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós, durante la inauguración del encuentro que tiene lugar durante dos días en Santander. Para Lladós, los tres conceptos elegidos para titular la reunión: salud, competitividad y seguridad estratégica, definen los propósitos de la industria a corto y medio plazo. Lladós anunció que comenzarán escuchando a expertos del ámbito de la tecnología, la medicina, los pacientes y la industria para reflexionar sobre qué papel jugarán la IA y los datos en el futuro de la salud.

«Conviene recordar que cuando hablamos de industria farmacéutica no hablamos únicamente de investigación e innovación. Hablamos también de capacidad industrial, de producción, de cadenas de suministro resilientes y de la capacidad de un país para disponer de los recursos necesarios en momentos de especial necesidad», ha zanjado la presidenta de la patronal.

Para conseguir todo ello, los avances más profundos vienen de la mano de la digitalización y de la IA generativa. Conchita Díaz ha invitado a los presentes a un recorrido en el que ha ido exponiendo las fortalezas de la IA en el impulso del desarrollo de fármacos, y uno de los obstáculos que mencionó en varios puntos fue la burocratización administrativa en cada uno de los pasos de los ensayos clínicos.

Carlos Murillo, presidente de Pfizer España, ha apuntado en su intervención que medir los resultados en valor -«ahora la IA nos puede mostrar más y mejor el impacto de las soluciones terapéuticas que ponemos a disposición de las administraciones»- será clave en las futuras aprobaciones y financiaciones de medicamentos.

La guerra por la accesibilidad de los datos

«No tenemos una ley de la selva como sí tienen otros países», ha apuntado Manuel García-Goñi, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, en otra mesa del encuentro. Sobre el uso de los datos, la acción de compartirlos, su liberación y cómo han de poder emplearse, existen una serie de obstáculos porque Europa lo tiene bien reglado (España también), «y eso es un punto de valor», como ha manifestado Sara Montero, directora general de Lundbeck Iberia.

Montero ha comentado que «estamos ante un cambio de paradigma brutal con el aterrizaje de la IA generativa», pero ha aterrizado esta idea hacia las necesidades y el marco actual de desarrollo e implementación. «Todavía queda mucho por delante porque la usamos en entornos cerrados, en silos… ¿Cómo se va a integrar la IA en el sector farmacéutico? No solo tenemos esta asignatura pendiente la industria, sino la administración, los hospitales… Hay un desafío amplio en cómo llegará al uso cotidiano», ha remachado Montero.

Los datos son el nuevo oro. Y los pacientes son conscientes de que, bien reglado su uso, son «la esperanza de nuestro futuro», ha comentado Andoni Lorenzo, presidente del Foro Español de Pacientes. Para este representante de quienes son los principales receptores de los avances clínicos y tecnológicos, hay una visión positiva del uso responsable del dato: «Puede dar más protagonismo al paciente al conseguir que no sea espectador, que entienda y comprenda el tratamiento y su enfermedad». También le otorga una faceta economicista, «ya que la adherencia al tratamiento (que solo se consigue en el 58%) también influye en la cuenta de resultados del gasto sanitario».


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