Cinco claves de las izquierdas para construir el nuevo Frente Amplio y salir «a la ofensiva» en 2027

Cómo construir un nuevo Frente Amplio de cara al ciclo electoral de 2027: para municipales, autonómicas y generales. Este ha sido el tema de discusión en una de las mesas que se han celebrado, este sábado, en la 48ª edición de la tradicional Fiesta del PCE, entre los muros del Auditorio Miguel Ríos, en el municipio madrileño Rivas-Vaciamadrid. Para reflexionar sobre la cuestión, el partido anfitrión ha invitado a Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida; Alberto Ibáñez, diputado en el Congreso de Compromís; Floren Aoiz, responsable de Relaciones Políticas de EH Bildu; Candela López, co-coordinadora de Comuns; Héctor Tejero, responsable de Estrategia de Más Madrid; Esperanza Gómez, diputada andaluza de Movimiento Sumar y Amanda Meyer, del Comité Central del propio PCE. ERC, BNG, Podemos y Adelante Andalucía no han participado en la mesa.
Despertar a las calles, superar el corsé de las siglas, aprovechar la fortaleza que supone la diversidad y apostar por un proyecto transformador, ganador y con vocación de gobierno. Pero, por encima de todo, ir todos a una frente al bloque de las derechas, tanto en Europa como en España. Estas son cinco de la claves que han puesto sobre la mesa los siete partidos.
Volver a las calles
«Hay un punto de inflexión, estamos despertando». Así ha descrito el clima social, durante su intervención, el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo. Se vio, tal y como han señalado, uno tras otro, los ponentes de la mesa el pasado miércoles, tras el desahucio de Maricarmen, una vecina de 87 años del barrio de Retiro, En Madrid. Miles de personas se echaron a las calles en ciudades de toda España para protestar por el derecho a la vivienda, «el epítome de la desigualdad». Esa es la música que, para el político cordobés, la izquierda tiene que escuchar y alimentar. Por su parte, el representante de Bildu, Floren Aoiz, aboga por trabajar «en ecosistema» con otros agentes sociales igual de «capaces de promover cambios». Desde los sindicatos de clase, pasando por el movimiento antirracista y feminista, hasta las organizaciones volcadas en la lucha por la vivienda. «Tenemos que trabajar en colaboración y desde el respeto», ha defendido el político vasco, para el que los partidos atraviesan una «crisis de credibilidad» de la que solo pueden salir demostrando que hacen una labora social.
Superar las siglas sin renunciar a la diversidad
La co-coordinadora de Movimiento Sumar en Andalucía, Esperanza Gómez, ha sido una de las primeras voces en plantear la necesidad de «ir más allá de las siglas» para construir una única papeleta «de cambio y progreso» y llegar a toda la gente «que es nuestra pero no lo sabe todavía». En la misma línea, frente a la ola reaccionaria que, en España, protagonizan PP y Vox, el responsable de Estrategia de Más Madrid, Héctor Tejero, ha defendido apostar por el camino de la apertura («y no del repliegue») para construir un frente en base a cuatro condiciones. Primero, la unidad como herramienta. Como un motor que ayude a movilizar, ilusionar y articular más votos, «más poder político». Segundo, la fraternidad entre partidos como principio. Tercero, la diversidad como fortaleza y no como elemento de discordia. Una diversidad, ha apuntalado el político madrileño, a la que hay que saber encontrar puntos comunes. Cuatro y último, la confederalidad y el respecto a la plurinacionalidad como método.
Apostar por un proyecto ganador
«Hay que salir a la ofensiva», han coincidido Maíllo y Alberto Ibáñez, portavoz de Compromís en el Congreso. Para ello, ha completado Candela López, co-coordinadora de Comuns, «poco hay que hablar de la extrema derecha»: «Debemos dejar de alimentar ese miedo». En su lugar, ha seguido proponiendo López, hay que dibujar un «horizonte de esperanza». «Y desde la convicción que tenemos un proyecto ganador», ha añadido ingredientes Gómez. En 2023, ha recordado la política de Movimiento Sumar, «ya demostramos que podemos ganar las elecciones» y conseguir que mucha gente «sienta que su papeleta es la nuestra». Para ello, ha razonado Gómez, hay que pelear cada provincia y arrebatarle al PSOE el título de «voto útil progresista». Es el momento de rentabilizar el desgaste de los socialistas y presumir del capital político de la última legislatura: «Hemos demostrado que somos los únicos capaces de torcerles el brazo». También para Maíllo es importante marcar una posición «claramente diferenciada del PSOE», que, ha criticado el coordinador de IU, «no tiene soluciones» para la clase trabajadora.
Reeditar el Gobierno progresista
Se puede y se debe reeditar, en 2027, el Gobierno de coalición, han repetido, una tras otra, las voces de la mesa. Con el apoyo dentro y fuerza del Consejo de Ministros de todas las izquierdas del arco parlamentario. Para ello, ha apremiado Maíllo, hay que abandonar la melancolía y la nostalgia, que, ha insistido el dirigente de IU, «no son categorías políticas». «Tenemos que evitar el derrotismo cuando las cosas viene duras y reaccionar cuando vienen maduras», ha seguido dibujando el político cordobés. En los últimos meses, victorias de la izquierda internacional ha habido varias (y bastante simbólicas), ha recordado Maíllo. Para ejemplo, Zohran Mamdani en Nueva York o Elif Eralp en Berlín. «Nosotros tenemos el Gobierno del Estado, ni tan mal», ha reivindicado el coordinador de IU. Frente al marco discursivo que impone la extrema derecha —el racismo, la xenofobia, el clasismo y «el desprecio a la clase trabajadora»—, ha defendido Maíllo, «no podemos escondernos en un rincón»: «Hay que asumir el debate cultural». Un consejo más: intervenir socialmente en cada territorio. «Un partido político está vivo en estricta proporcionalidad a la capacidad de intervención real que tiene en su territorio», ha apuntalado el dirigente andaluz.
Todos a una, sin excusas
«No me queda otra que lamentar que todo el mundo no esté en esta mesa», ha hecho constar Ibáñez, apuntando a la ausencia de Podemos. Para lo que se viene, ha defendido el político de Compromís, «no puede faltar nadie». «En este momento histórico de avance reaccionario», ha reconocido el diputado, «no veo diferencias reales entre los partidos que estamos aquí». De ahí que, para Ibáñez, «no hay excusas para no ir en la misma papeleta». Eso es precisamente lo que está intentando su partido para la alcaldía de València, con Mónica Oltra a la cabeza. Y lo que quiere para España y para todo País Valencià. «Que haya una papeleta de la extrema derecha, dos del bipartidismo y una de toda la izquierda», ha sentenciado el político valenciano.
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