Cinco errores al registrar una marca que pueden costarte más de 1.000 euros

La elección de tu marca no siempre es sencilla. Ha de ser algo llamativo, fácil de pronunciar, corto y simple, que te permita ser reconocido y no confundido con otras marcas, etc.
Además, hay que tener en cuenta algunos condicionantes legales que impiden el uso determinadas marcas y que, en caso de incumplirlos, nos pueden causar problemas.
La compañía especializada en el registro de marcas iGerent advierte que registrar una marca sin verificar previamente si existen posibles conflictos puede convertir una gestión de unos 90 euros en un problema de más de 1.000 euros en honorarios profesionales.
“Que un nombre no aparezca en Google, esté libre en redes sociales o haya sido generado por una herramienta de IA no significa que esté legalmente disponible. La comprobación debería hacerse antes de invertir en construir la marca, no cuando ya está en el mercado”, advierte Conrad Fahrenkrug, asesor internacional en propiedad intelectual de iGerent.
Así pues, antes de dar cualquier paso, conviene analizar si el nombre puede registrarse legalmente, definir correctamente los productos y servicios que debe cubrir y comprobar que no existen marcas anteriores que puedan entrar en conflicto.
En este artículo
Errores que debes evitar
Errores que debes evitar
La compañía detalla 5 errores comunes que pueden dificultar y encarecer notablemente el registro de una marca.
1. Confundir la marca con otras denominaciones
“Que un nombre pueda utilizarse como denominación social, esté disponible como dominio o no aparezca en redes sociales no significa que pueda registrarse como marca”, avisa íGerent.
“Es habitual, especialmente entre startups, pymes y nuevos negocios, comprobar primero la viabilidad comercial del nombre y comenzar a invertir en diseño, web, packaging, publicidad o producto antes de realizar una búsqueda profesional de marcas. El problema aparece cuando, después de haber realizado esa inversión y de haber generado cierta notoriedad, la empresa descubre que existe una marca anterior que puede dificultar o impedir el registro. En ese momento, cambiar de nombre puede implicar nuevos costes y también perder parte del reconocimiento y el posicionamiento ya construidos”, especifica.
De este modo, recomienda comprobar la disponibilidad jurídica de la marca antes de realizar una inversión significativa, ya que así es posible detectar este tipo de riesgos cuando es más sencillo modificar la estrategia.
2. Hacer una búsqueda demasiado superficial
“Buscar únicamente en Google, redes sociales, herramientas de IA o bases de datos de marcas idénticas puede no ser suficiente. Las marcas similares también pueden generar conflictos cuando protegen productos o servicios relacionados”, apunta la compañía.
De acuerdo con sus datos, 1 de cada 3 búsquedas profesionales previas detecta algún posible riesgo o conflicto. Asimismo, recalca que existe una diferencia del 60% en la tasa de éxito entre las solicitudes que cuentan con esta comprobación y las que se presentan sin hacerla.
Además, no comprobarlo te puede salir caro. “En España, una búsqueda profesional con revisión de un abogado cuesta aproximadamente 90 euros. Si posteriormente un tercero presenta una oposición, preparar la defensa puede suponer unos 735 euros en honorarios profesionales. Y si además es necesario negociar con la otra parte, el coste conjunto puede alcanzar aproximadamente los 1.165 euros”, avisa iGerent.
Por tanto, antes de presentar tu marca recomienda analizar las posibles similitudes, las clases de productos y servicios relevantes y los territorios en los que se quiere operar, con el fin de reducir el riesgo de descubrir el problema cuando la empresa ya ha invertido en la marca.
3. Elegir un nombre demasiado genérico o descriptivo
“Un nombre que describe perfectamente la actividad de una empresa puede ofrecer una protección limitada. Las denominaciones excesivamente genéricas o descriptivas pueden encontrar obstáculos por falta de carácter distintivo”, anota la empresa.
El uso de la IA también nos puede traer problemas. “La proliferación de herramientas de IA que generan nombres, logotipos o eslóganes en segundos puede reforzar esta confusión. Que una herramienta proponga un nombre no significa que sea jurídicamente viable o registrable”, puntualiza.
Así pues, aconseja evaluar la capacidad distintiva del nombre y comprobar su disponibilidad antes de convertirlo en identidad comercial.
4. Registrar la marca para las clases equivocadas
“Una marca puede estar registrada y, aun así, no proteger correctamente todas las actividades de una empresa. Seleccionar incorrectamente los productos o servicios que debe cubrir, dejar fuera actividades relevantes o presentar la solicitud a nombre de un titular inadecuado puede generar lagunas de protección”, especifica iGerent.
Además, hace hincapié en que “estos problemas pueden pasar inadvertidos inicialmente y aparecer posteriormente durante una ronda de inversión, una licencia, una operación corporativa, el lanzamiento de una nueva línea de negocio o una expansión internacional”.
Por ello, recalca que antes de presentar la solicitud es importante definir qué productos y servicios necesitas proteger realmente y quién debe figurar como titular de la marca.
5. Esperar demasiado para registrar
La compañía subraya que retrasar el registro hasta comprobar si el negocio funciona es un error. “Puede hacer que, cuando la empresa decida finalmente proteger el nombre, ya exista un derecho anterior que complique la solicitud después de haber invertido tiempo y dinero en construir la marca”, anota.
Hemos de tener en cuenta que un registro sin incidencias tarda aproximadamente 8 meses en España, según la experiencia de iGerent. Además, recalca que el procedimiento puede prolongarse considerablemente si aparecen objeciones, suspensos u oposiciones de terceros. “En determinados supuestos, el plazo máximo de resolución puede alcanzar los 20 meses”, advierte.
Enlace de la fuente