Eduardo Gorchs: “En Educacióon, el resultado es mucho más que lo que cada uno podría hacer por su cuenta”
La expansión de una industria no comienza ni termina en los puestos que crea directamente: necesita técnicos, pero también infraestructura, servicios, personal de salud y comunidades capaces de acompañar un crecimiento que modifica las demandas de cada territorio. Para Eduardo Gorchs, CEO de Siemens Argentina, esa es la razón por la que es necesario entender la educación y la formación desde una perspectiva más amplia.
Gorchs fue el invitado del nuevo episodio del podcast de la solución educativa Ticmas, donde habló de los objetivos de la Fundación Siemens. Si bien la compañía está en la Argentina casi desde el nacimiento de la Nación, la fundación se creó hace poco más de quince años a partir de iniciativas sociales que ya estaban en marcha. Su trabajo se concentra en educación —con especial foco en educación STEM+ y empleabilidad— y en acceso a servicios básicos, como infraestructura, salud, energía y agua segura.
En primaria, las propuestas de la Fundación Siemens se organizan alrededor de experiencias vinculadas con tecnología, electricidad, agua y ciencia, mediante materiales a los que se sumó una plataforma digital destinada también a los docentes. En la secundaria, el vínculo se concentra especialmente en la educación técnica y las prácticas profesionalizantes. Y en el nivel universitario, la Fundación participa de programas de eficiencia energética y de iniciativas que articulan formación, tecnología y problemas concretos.
La preocupación por escalar el impacto aparece también cuando se piensa el mercado de trabajo. Las necesidades, dijo Gorchs, exceden los perfiles directamente asociados con una industria: Argentina puede crecer en distintos sectores —quizá en todos—, pero “¿dónde se va a desarrollar, qué infraestructura de salud hay en esos territorios? ¿Cuántos técnicos en salud en esos territorios?”, señaló. La formación técnica queda entonces ligada al desarrollo de las economías regionales y a los servicios que ese desarrollo exige. “Necesitamos formar mucha más gente de la que estamos formando hoy como país”, dijo.
La Fundación suele trabajar cerca de las comunidades donde Siemens tiene presencia, aunque una parte creciente de sus iniciativas se desarrolla junto con otras organizaciones. Gorchs mencionó experiencias en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza y en distintas provincias del norte y del sur del país, pero se detuvo especialmente en Río Negro, donde se realiza una iniciativa que convoca a empresas, el Grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE) y el Ministerio de Educación provincial. “El 100% de las escuelas secundarias técnicas de Río Negro están involucradas en esta iniciativa”, explicó, y señaló que el valor del programa está precisamente en esa combinación: “Es muy bueno el diálogo entre las tres partes; es algo que hace mucha falta”.
El caso de Río Negro le permitió formular una idea que apareció varias veces durante la entrevista:“Cuando juntás a las tres partes, el resultado es mucho más que lo que cada uno podría hacer por su cuenta”, dijo Gorchs.
Pero ¿por qué cooperan empresas que en otros ámbitos son competidoras? “Porque en educación no existe competencia”, dijo. Y continuó: “Nada de lo que yo haga va a hacer perder al otro; al revés, todo beneficia en general. Si lo hacemos en conjunto, mucho más potente”. La frase resume buena parte de la estrategia territorial de Fundación Siemens: sumar capacidades antes que superponer intervenciones.
La ciencia, la tecnología, la ingeniería y la matemática son disciplinas que constituyen el campo en el que la Fundación Siemens concentra su experiencia educativa. Gorchs reconoce, sin embargo, que ese trabajo depende de aprendizajes previos y que hay áreas en las que la organización acompaña con vocación de intervenir, pero sin pretender ocupar un lugar de especialista.
En San Juan, la Fundación Siemens participa junto a otras organizaciones del GDFE en el acompañamiento al plan provincial “Comprendo y Aprendo”, que este año alcanzó a unas 800 instituciones y más de 66.000 estudiantes. La decisión de involucrarse parte de una condición elemental para su propio campo de trabajo: “No existe educación STEM sin alfabetización”, dijo.
Ese punto de partida se proyecta luego hacia propuestas en las que los estudiantes trabajan sobre situaciones de sus propias comunidades. En uno de los concursos dirigidos a escuelas secundarias técnicas de todo el país, la fundación provee tecnología para que cada equipo desarrolle una solución vinculada con problemas como el agua, los residuos, la contaminación o determinados procesos de automatización. La dimensión técnica, así, queda asociada a una situación concreta: el conocimiento se pone a prueba cuando tiene que responder a un problema reconocible para quienes lo trabajan.
En el nivel universitario, esa lógica continúa en proyectos de eficiencia energética y en una hackatón desarrollada junto con la Unión Industrial Argentina. Cambian los formatos y la complejidad de las herramientas, pero se mantiene una misma búsqueda: que la tecnología esté vinculada con los contextos en los que deberá ser utilizada.
Al pensar la relación entre educación y empleo, Gorchs recupera el modelo alemán de educación dual, que combina la formación en una institución educativa con el aprendizaje dentro de una empresa. El estudiante alterna ambos espacios y una parte sustancial de su formación ocurre en situaciones reales de trabajo. De ahí la precisión que hace Gorchs: “Es educación en el trabajo, no para el trabajo”. En la Argentina existen experiencias en esa dirección, aunque, según advierte, las normas laborales y educativas —estas últimas, además, de jurisdicción principalmente provincial— todavía “no conversan del todo”.
La educación dual permite que el ingreso al empleo no signifique interrumpir la formación. “Las personas necesitan trabajo y cuando juntás las dos cosas, podés conseguir el beneficio de empezar a trabajar y seguir educándote mientras trabajás”, dijo. La empresa, bajo ese esquema, tampoco funciona únicamente como lugar de práctica: adquiere responsabilidades sobre el aprendizaje de quien se está formando.
“Una de las reglas es que el jefe que te recibe en una fábrica o en una empresa tiene que tener una formación pedagógica también, porque el trabajo es parte de la educación”, explicó Gorchs. La educación dual lleva esa idea a una consecuencia concreta: si parte de lo que una persona aprende ocurre en el trabajo, quien la acompaña allí también tiene una función formativa. Acercar ambos mundos exige, entonces, algo más que abrir puestos para estudiantes; requiere construir condiciones para que trabajar y aprender puedan formar parte de una misma trayectoria.
La entrevista completa con Eduardo Gorchs está disponible en el podcast de Ticmas.
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