el café con tus amigas reduce el riesgo de demencia e incrementa la longevidad

Los seres humanos son seres sociales: ya lo sabía cuando se dio cuenta de que en grupo podían sobrevivir más tiempo en la era paleolítica, aunque Aristóteles fue el primero que, en su ‘Política’, lo escribió claro. “El ser humano es un ser social por naturaleza, y el insocial por naturaleza y no por azar o es mal humano o más que humano”, reflexionaba el filósofo griego.
Aristóteles señalaba que el desarrollo del individuo estaba ligado, primero, a la familia; luego, a la aldea y finalmente a las polis [ciudades]. Las necesitaba para que su afán por crear, compartir y transformar tuviera algún sentido. Pero más allá de la evolución personal, las sociedades también están ahí para que el ser humano pueda expresarse emocionalmente y compartir sus sentimientos, idea que llegó con posterioridad.
Los estudios científicos han venido a mostrar una tercera pata de los beneficios de la socialización. En un mundo en el que las redes sociales y las apps nos invitan a hablar con máquinas en vez de con personas cara a cara, diversas investigaciones han confirmado que la interacción social es un motor esencial para mantener la plasticidad cerebral, prevenir el deterioro cognitivo y fomentar un envejecimiento saludable.
Por el contrario, el aislamiento social se relaciona con mayor riesgo de demencia, depresión y ansiedad. Y esto desencadena procesos de inflamación o estrés crónico que acaban afectando a a capacidad de atención, el razonamiento y la memoria. David Pérez Martínez, director del Instituto de Neurología del Hospital Doce de Octubre de Madrid, lo explica muy claro en ‘Cuida tu salud cerebral’ (Alienta).
Una notable diferencia
El experto menciona el estudio Framingham, uno de los más veteranos de la neurología, que empezó en 1948 en dicha ciudad de Massachussetts para estudiar los factores de riesgo de enfermedades del corazón y luego se amplió para incluir el deterioro cognitivo y la demencia. En estas décadas de investigación, se ha podido comprobar que “las personas que experimentaban soledad tenían un 54% más de probabilidades de desarrollar demencia en diez años, un rasgo especialmente grave en menores de 80 años, en las que la soledad triplicaba el riesgo”, explica Pérez Martínez.
El estudio pudo comprobar la relación directa entre soledad y “peor función ejecutiva, mayor atrofia cerebral y presencia de lesiones en la sustancia blanca cerebral, indicativo de deterioro en la conectividad neuronal”, asevera el neurólogo, que apuesta por una estrategia personal para fomentar la conexión grupal y alejarnos del individualismo, la soledad y la pereza social que fomentan “las responsabilidades sociales y las nuevas tecnologías”.
Por lo tanto, el café diario con tus amigas del trabajo o esa comida semanal con tus vecinas del barrio son perfectos para mantener en forma a tus pequeñas células grises, pero David Pérez Martínez nos deja en su libro algunas ideas un poco más variadas para fomentar la socialización y reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
Otros estudios han demostrado la relación directa entre las relaciones sociales y una mayor longevidad en el individuo. Un estudio publicado en ‘Heart’ (2016) desveló que el aislamiento social y la soledad aumentan un 29% el riesgo de enfermedad coronaria y un 32% el riesgo de ictus. Los científicos aseguran que mantener relaciones sociales puede reducir la mortalidad -en general- en un 50%
Qué puedo hacer para socializar más y mejor, según el neurólogo experto
Programar reuniones regulares. Establece un día fijo para quedar con amigos o familiares, como cenas semanales, caminatas o llamadas telefónicas.Unirse a clases grupales. Yoga, cocina, idiomas, fotografía… son excelentes opciones para aprender y conocer gente nueva.Hacer voluntariado. Ayudar en asociaciones locales, bancos de alimentos o eventos comunitarios fortalece la empatía y establece conexiones sociales nuevas.Asistir a eventos culturales. Exposiciones, conciertos o talleres ofrecen un entorno para interactuar con personas de intereses similares.Practicar deportes en equipo. Fútbol, baloncesto… fomentan la colaboración y las amistades.Participar en clubes de lectura o debates. Compartir opiniones de libros o temas de interés puede dar lugar a relaciones estimulantes.Ofrecerse como tutor en proyectos docentes o culturales. Aportan valor a quien recibe apoyo y a quien lo da y fomenta relaciones de confianza mutua.
Begoña Alonso es experta en ocio, cultura y estilo de vida, coordinando la sección de Living en Elle.es desde hace más de seis años. Llevar la sección de Living supone que lo mismo escribe un reportaje sobre las mejores series de terror de Netflix, que un artículo de viajes y lunas de miel, un perfil de una activista feminista o un listado de los mejores libros de la historia que tienes que leer.
Siempre suele decir que la vida no le da para todo: libros, agenda, música, ocio, cine, series, plataformas de streaming (Netflix, Amazon, HBO, Disney+, Filmin, Movistar+, Apple TV+…), maternidad, televisión, feminismo, viajes, cultura, ‘lifestyle’, motor, tecnología… Pero es capaz de llegar a todas partes para ofrecer siempre los contenidos más actuales e interesantes.
Begoña Alonso se licenció en 1999 en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero cuenta casi con 30 años de experiencia en la profesión. Se estrenó en medios locales como Huelva Información o Las Provincias, pasó por radios vecinales haciendo programas de cine y luego aterrizó en el mundo del papel, en medios como La Razón, Maxim o Reporter.
Tras 9 años dedicada al ‘branded content’, Begoña lleva una década en ELLE, el mismo tiempo que ha transcurrido desde que consiguiera el Premio 20 Blogs por ‘The Best of the 80s’, un blog de música de los 80, una de sus pasiones. También adora las películas de boda y se pasa más tiempo planificando viajes que llevándolos a cabo, pero eso es otra historia.
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