El exitoso balance del 2° Foro Latinoamericano de Gestión Social del Sector Energético
Las preguntas que motorizaron la convocatoria al 2do Foro Latinoamericano de Gestión Social del Sector Energético fueron ¿Cómo construir confianza entre las empresas y las comunidades en territorios cada vez más complejos? ¿Cómo lograr que los proyectos de energía, minería, hidrocarburos e infraestructura generen valor más allá de su operación? Tras dos jornadas colmadas de paneles, conferencias y networking; el Foro reforzó la certeza de que detrás de cada proyecto de energía, minería, hidrocarburos o infraestructura hay personas que deben ser escuchadas. TICMAS, la empresa Edtech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento- que integra tecnología AI-first, contenido curado y pedagogía moderna para que entidades educativas y empresas formen a estudiantes y colaboradores en cada etapa de sus vidas- dialogó con Leyla Cascavita, Directora de Nuevos Proyectos Latam, y con Christhian Jejen Director de Formación y Desarrollo Latam en DISAVA Group; la organización que convocó a este Foro que continúa creciendo.
Bajo el lema “El poder de la humanidad”, más de 400 asistentes de Colombia, México, Perú, Panamá y Ecuador- entre profesionales de campo, empresas, gremios, entidades públicas y academia- se reunieron para compartir experiencias. “Cumplimos el objetivo de consagrarlo como el foro latinoamericano”, resumió Leyla Cascavita; además de destacar que el Foro se consolidó “como un espacio de intercambio de conocimientos, experiencias y perspectivas entre profesionales, líderes empresariales y representantes institucionales comprometidos con la gestión social y el desarrollo de los territorios”.
La participación de TICMAS en el Foro se centró en la importancia del impacto social cuando dialogan el mundo del trabajo de diversas industrias y la educación. TICMAS trabaja en Colombia con su propuesta de “Avancemos por la Educación”, cuyo propósito es promover la inclusión digital, reduciendo las brechas de acceso a una educación de calidad.

Los cuatro sectores convocados para dialogar (hidrocarburos, minería, energía y construcción) coincidieron en la importancia de poner en valor a quienes trabajan cara a cara con las comunidades. “La labor de los gestores sociales en campo, en territorio, en las comunidades, es la esencia de la operatividad de los proyectos, y muchas veces no se visibiliza”, explicó Christhian Jejen, director de Formación y Desarrollo Latam de DISAVA y codirector del Foro.
Para Jejen, esa tarea no es accesoria. “Es como la primera línea, la línea base, para que un proyecto sea viable y tenga continuidad. Si existen molestias, algún bloqueo o la comunidad no se siente cómoda, y no hay alguien que la escuche, ahí empiezan a surgir los problemas: la inestabilidad de los proyectos, la pérdida económica”. Este no es un dato menor o aislado, Diego Salazar, director ejecutivo de DISAVA, destacó- días previos al Foro- que la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas registró 1.363 bloqueos a la industria en 2025, casi cuatro por día.
Una frase que resume la gestión social bien enfocada la aportó Paul Rocca Gastelo, conferencista invitado desde Perú quien aseguró que se trata de “escuchar los susurros para no tener que gestionar los gritos”. “Eso es lo más importante: escuchar los susurros de la comunidad, estar cerca para no tener que apagar incendios o correr cuando ya hay conflictividad”, sostuvo Jejen.
Cada sector compartió sus propios desafíos, aunque con un denominador común puesto en la importancia de conocer el territorio, hablar su lenguaje y construir confianza antes de intervenir.
En el panel gremial, Oscar Ferney Rincón Silva (ACIPET) señaló que tanto la desinformación como el exceso de datos en redes es un tema problemático en especial cuando se tocan cuestiones tan sensibles como el uso del agua en proyectos que abarcan a las industrias energéticas. Por su parte, Alejandro Castañeda (ANDEG) apuntó a los desafíos del licenciamiento y del relacionamiento con las comunidades; Flover Rodríguez-Portillo (ACGGP) remarcó la necesidad de adaptar el lenguaje de la industria y conocer los territorios para comunicar con claridad, y Silvana Habib Daza (Asoenergía) planteó desarrollar capacidades para gestionar su complejidad social y ambiental.
A partir de la introducción de Nadia Plazas Fajardo, ex vicepresidenta de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, la conversación en el panel energético partió desde un desafío de país: aumentar las reservas de petróleo y gas y atraer inversión. Paola Andrea Celis Sandoval (ACP) propuso pasar del plan de gestión a un verdadero plan de desarrollo territorial; mientras que Angela María Gaviria Montoya (SierraCol) resaltó que se trata de lograr que la producción petrolera sea valorada en el territorio. Por otro lado, Giovanna Paola Cruz (PCR Ecuador) señaló la importancia de entender la reactivación también como una mejor gestión del territorio, y Santiago José Reyes Botero (TGI) planteó lo estructural de avanzar con líneas claras de inversión social con propósito.
En el caso del panel de Minería, moderado por Iván Darío Casas Quintero (Libero Cobre), el panel se preguntó cómo convertir la actividad minera en oportunidades reales de desarrollo. Carolina Gutiérrez, directora de Sostenibilidad de la Asociación Colombiana de Minería, señaló que hay ocho proyectos mineros que, de concretarse, representaría cerca de USD 4.800 millones para Colombia. Yurany Marín (Collective Mining) destacó las oportunidades para los territorios y Raúl Roys (Cerrejón) puso el énfasis en la relación de largo plazo. En la misma línea, Yuly Andrea Durango Ocampo (Antioquia Gold) planteó que el cierre de una mina no puede significar dependencia ni abandono, sino capacidad instalada en las comunidades desde el primer día.
El panel de energía y construcción reunió a Catalina Rubio Morelli (ANDEG), Alexandra Rey Arciniegas (ENERGO-PRO), Mayra Angulo (Greenwood Energy) y Sebastián Gómez Alba, del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes. Un panel que abordó cómo lograr que la infraestructura contribuya a territorios más resilientes a partir de no solo construir sobre un territorio, sino con él; retomando el espíritu de las jornadas donde las personas pasaron a estar en el centro.

Perú, como País Invitado de Honor, tuvo un lugar destacado en la agenda, con experiencias relacionadas con la inversión social, el desarrollo territorial y la generación de valor compartido. Panamá también aportó perspectivas sobre responsabilidad social empresarial, sostenibilidad, relacionamiento comunitario y construcción de confianza.
Estas conversaciones evidenciaron que, aunque cada país tiene sus propias dinámicas institucionales, económicas y sociales, existen desafíos comunes: escuchar a las comunidades, comprender las particularidades de cada territorio, fortalecer el diálogo y construir relaciones legítimas y sostenibles.
Ovidio Gómez, del Canal de Panamá, presentó las compras con propósito; es decir pasar de comprar para operar a comprar para generar valor en proveedores locales donde el diálogo con las comunidades asentadas en los territorios puede hacer la diferencia.
Su colega Alexis Espino del canal de Panamá y Oscar Sosa, director de Sostenibilidad y Fundación de Terpel Panamá, hablaron de brechas digitales con comunidades indígenas y de nuevas narrativas. “Si nuestro entorno no es próspero, las empresas tampoco lo serán”, planteó Sosa.
Por su parte, desde Perú, Paul Rocca advirtió sobre la corrupción, las economías ilegales y la violencia territorial, y Luis Enrique Uceda Valdiviezo, Coordinador de Asuntos Sociales de Compañía de Minas Buenaventura, presentó una matriz de desarrollo local basada en educación y salud como dinamizadores económicos e infraestructura.
Lina María Escobar, de la Agencia Nacional de Minería, repasó los frentes del organismo, desde la reformalización minera a la gestión de la conflictividad socioambiental.
El geólogo Carlos Ortega , ex vicepresidente de la Agencia Nacional de Minería recordó que no existe una única realidad territorial sino que la autonomía, el territorio sagrado, la legalidad e ilegalidad, la biodiversidad y las tradiciones conviven en cada lugar.
Y por su parte, Lucía Freites, de Generadora Gatún, abordó la gestión social en mercados energéticos emergentes, donde el tiempo también es un factor estratégico.

El segundo día, en el marco de los DISAVA Awards, se entregaron los Galardones a la Excelencia en la Gestión Social. La convocatoria estuvo abierta durante los cuatro meses previos al foro donde los postulantes se inscribieron por la web con la descripción de sus proyectos, sus años de trabajo en territorio y los resultados con las comunidades. Se anotaron 120 profesionales de México, Panamá, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia, y de ese grupo surgieron 15 finalistas.
El jurado internacional estuvo integrado por Oscar Sosa (Terpel Panamá), Paul Rocca (Perú), Carolina Gutiérrez (Asociación Colombiana de Minería), Alexis Espino (Canal de Panamá) y Camilo Grijalva, director de Comunidades de Amarilo SAS. “Se les entregó una base de datos ya muy filtrada de todos estos gestores, y ellos fueron los que hicieron un estudio riguroso de toda su trayectoria y de esos proyectos importantes”, detalló Cascavita.
El galardón 2026 fue para Luis Enrique Uceda Valdiviezo, de Minas Buenaventura (Perú), seguido por Ana María Cubides y Carlos Alberto Fonseca Díaz. “Viajó con su familia a este reconocimiento y fue un momento muy especial porque no se lo esperaba. Que no ganara un colombiano, sino una persona de Perú, ratifica que somos un evento internacional, para Latinoamérica, y que hubo mucha transparencia en la elección de los ganadores”, señaló Jejen.
Más allá de la distinción, el reconocimiento puso en valor las trayectorias, los aprendizajes y el compromiso de quienes trabajan directamente con jóvenes, familias y comunidades, muchas veces en contextos complejos, y que encuentran en la escucha, la empatía, el diálogo y la construcción de confianza herramientas fundamentales para impulsar el desarrollo social.
Al recibir su reconocimiento, Ana María Cubides reflexionó que la confianza se construye con relaciones transparentes, conversaciones que permiten abordar las diferencias y una empatía que pone al ser humano en el centro. Para los organizadores, ese es el sentido del premio: reconocer no solo los resultados, sino la manera en que se logran.
Más allá de los paneles, los organizadores destacan lo que pasó entre ellos. “El networking que se logró en esta segunda edición fue mucho más estratégico, mucho más grande: el sector de minería hablando con el de construcción, el de energía con el de hidrocarburos”, describió Jejen.
Cascavita subrayó uno de los mensajes que, según los asistentes, tuvo mucho valor y es la articulación: “Las compañías que están ejecutando proyectos en territorio no son el reemplazo del Estado, sino un apoyo; hay que hacer una articulación”.
Para 2027, la apuesta es seguir creciendo. “Queremos llevarlo mucho más allá, no a seis países sino a muchos más, y realizarlo no solamente en Colombia, sino en uno de los países representativos”, adelantó Cascavita. La idea es sumar a los gremios del país anfitrión y de otros países, y que el foro deje de ser un evento único: “Queremos hacer eventos puntuales durante todo el año que fortalezcan y enriquezcan estas conversaciones”.
Mientras tanto, la organización está enviando a los asistentes un certificado de participación emitido desde su plataforma de e-learning con tecnología blockchain. Además, la Universidad de los Andes, que participó en uno de los paneles y relató las jornadas junto al equipo de DISAVA, prepara un informe final sobre el encuentro.
“Ninguna empresa es sostenible, ninguna empresa es socialmente responsable si primero no tiene una gestión social adecuada”, adelantó Diego Salazar antes del Foro que corroboró que hablar de industrias es hablar de territorios y de las personas que viven en ellos.
Para DISAVA Group, la realización de esta segunda edición representa un paso en la consolidación de un espacio latinoamericano de conocimiento y relacionamiento alrededor de la gestión social. La apuesta es continuar promoviendo escenarios en los que las experiencias empresariales, las perspectivas institucionales y el conocimiento de los profesionales contribuyan a fortalecer una gestión más estratégica, cercana y humana.
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