El fantasma del 23J previene al PP: Feijóo inicia la campaña con cautela y proponiendo un plebiscito contra Sánchez

«El Partido Popular trabajaba con la hipótesis del adelanto electoral desde hace tiempo», informaban, este lunes, fuentes del partido. Por eso han pasado solo unas horas desde que Pedro Sánchez anunciara la disolución de las Cortes hasta que el PP ha colgado de su sede, en la calle Génova de Madrid, una pancarta con dos palabras: «Por fin». Lo cierto es que, desde el día en el que Sánchez pactó, tras los comicios del 23 de julio de 2023, un Gobierno sustentado en un bloque conformado por los partidos de izquierda, Junts y PNV, los populares no han hecho otra cosa que pedir elecciones. Finalmente, han llegado y en Génova 13 se respira un ambiente a medio camino entre la euforia comedida, la sensación de última oportunidad para el actual líder y la cautela.
La euforia la provoca haber empezado ya la cuenta atrás para que los ciudadanos acudan a las urnas y, sobre todo, el viento a favor que sopla desde las casas demoscópicas. La práctica totalidad de las encuestas dibuja una mayoría absoluta más o menos holgada de PP y Vox, exceptuando el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Por lo tanto, pese al clima adverso que generan en estos momentos las protestas por la vivienda, hay una cierta confianza en ese sentido.
Pero esa confianza se convierte en tensión cuando se aparece el fantasma del 23J. También entonces las encuestas proyectaban un gobierno PP-Vox y el resultado terminó siendo un segundo Ejecutivo socialista en coalición con lo que, por aquel entonces, fue la coalición Sumar. Por eso Feijóo ha pedido, este mismo lunes, que nadie «se confíe». Un portavoz del partido, en conversación con Público, niega que el PP maneje, de forma interna, algún tipo de encuesta no tan favorable para sus intereses y se limita a trasladar que, en Génova, han «aprendido» a «no hinchar las expectativas» y a hacer «más bien lo contrario». Cautela. Los populares no creen que el partido esté resuelto.
Lo que parece muy claro es que Feijóo se la juega. Todo o nada. El líder gallego presume habitualmente de que ha ganado las cinco elecciones a las que se ha presentado. Cuatro autonómicas (2009, 2012, 2016 y 2020) y las generales de 2023. La diferencia entre las cuatro primeras y la quinta es que en 2023 tuvo que marcharse a la oposición. Pero Feijóo saltó de Galicia a Madrid para gobernar. Defenestrado Pablo Casado por su batalla personal con Isabel Díaz Ayuso, el barón gallego era la esperanza para terminar con Sánchez. No entraba en los planes pasar una legislatura en la sombra y nadie contempla que, en caso de que se repitiera un escenario parecido al de hace tres años, Feijóo permanezca como líder de la oposición. Última oportunidad.
El antídoto contra el sanchismo —en la terminología que usa el PP— no puede fallar dos veces. Y así es exactamente como se presenta Feijóo al 29N y como quiere articular la campaña: como un plebiscito contra Sánchez. Fuentes cercanas al presidente del PP no lo niegan y responden que, «evidentemente, quien quiera que siga Sánchez que no nos vote a nosotros».
El PP necesitará a Vox
El PP caminará solo los 54 días que median entre este 5 de octubre y el 29 de noviembre, pero, en caso de que las elecciones den a Feijóo números suficientes para gobernar, será, según dicen todas encuestas, sumando sus diputados a los de Vox, como, por otro lado, ha pasado ya en las cuatro elecciones autonómicas del actual ciclo electoral: Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Los populares no han hecho ascos a los de Santiago Abascal en la arena regional y, habida cuenta de lo que pronostican las demoscópicas, nada indica que, en caso de que sumen, vayan a cambiar de estrategia. Si quieren llegar a toda costa a La Moncloa, no pueden desligar su futuro al de Vox.
La extrema derecha, por su parte, ha encendido ya la maquinaria habitual para ensuciar los comicios. Santiago Abascal, en una comparecencia desde la sede de Vox, ha insistido en que ve al Gobierno capaz de «manipular las elecciones». También Ayuso ha sugerido que el PSOE podría falsear el voto por correo. Desde Ferraz, la portavoz socialista, Montse Mínguez, ha exigido a Feijóo que desautorice tanto a Abascal como a la presidenta de la Comunidad de Madrid, algo que no ha ocurrido. Vox también ha lanzado un cartel, a través de sus redes sociales, exigiendo al Tribunal Supremo que requiera a la Junta Electoral Central que cumpla el auto sobre la denominada ley de nietos que paralizó el derecho a voto para las personas nacionalizadas.
La prisa de Feijóo para mover el marco a Ceuta
En conversaciones con Público, fuentes oficiales del PP niegan que el marco de la vivienda no les favorezca e, incluso, que el partido trate de desplazar el marco cuanto más lejos de la Puerta del Sol mejor. Cuando el PP junto con Vox, Junts y UPN tumbó los decretos de vivienda, Feijóo aprovechó una comparecencia ante los medios desde el Congreso para hablar de las «joyas de Zapatero», la corrupción del PSOE y Ceuta. Esos sí son pilares fundamentales de la estrategia electoral de Génova. En cuanto a la vivienda, tal y como ya explicó Público, los populares basan su modelo en la construcción (promete un millón), la simplificación de la burocracia para lanzar proyectos, la derogación de las zonas tensionadas que creó la Ley de Vivienda (que las comunidades del PP no aplican) y la lucha contra lo que denominan okupación.
Pero de lo que quiere hablar Feijóo no es tanto de eso, aunque el PP no podrá rehuir el debate debido a la tensión social —que aumentará con la huelga general apoyada ya por los grandes sindicatos—, como de Ceuta y de la gestión que ha hecho el Gobierno de la crisis migratoria. Por eso, el primer gran acto de precampaña lo ha llevado el político gallego a la ciudad autónoma. Así lo han confirmado fuentes de la formación. Será el miércoles. Antes, este martes, asistirá, en el Senado, a la entrega de la medalla de oro a los presidentes ceutí, Juan Jesús Vivas, y melillense, Juan José Imbroda, ambos del PP. No será hasta el jueves cuando Feijóo se reúna con su Junta Directiva Nacional para «empezar a avanzar en la preparación» de las elecciones.
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