El plantón de Vivas a Marlaska, un nuevo gesto de la hostilidad del Gobierno de Ceuta contra el Ejecutivo de Sánchez

Desde hace ya unos días al Gobierno de Pedro Sánchez se le ha acabado la paciencia con el presidente de Ceuta Juan Jesús Vivas. La confrontación no ha dejado de crecer y en el Ejecutivo de coalición progresista ya no se esconden en señalar la responsabilidad de la administración ceutí en varios asuntos clave para la solución de la crisis como su competencia sobre la tutela de menores. Este lunes se produjo un nuevo y llamativo episodio: el plantó de Vivas al ministro de Interior Fernando Grande-Marlaska.
Fuentes de Moncloa revelaron en la mañana de este lunes que el presidente ceutí había rechazado reunirse con el ministro, desplazado a la ciudad para visitar distintas unidades policiales y otros enclaves. Las mismas fuentes destacaron que Vivas alegó «problemas de agenda» en una jornada en la que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo también estuvo en la ciudad autónoma. Junto a él viajó el presidente del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Weber. Público ha preguntado a responsables de comunicación del Gobierno ceutí sobre las razones de no encontrarse con Marlaska pero al cierre de este artículo no había obtenido respuesta.
Los tres políticos conservadores ofrecieron una rueda de prensa en la que han pretendido visibilizar el «aislamiento» de Sánchez en Europa. También se han reafirmado Vivas y Feijóo en su rechazo a trasladar a los menores no acompañados a la península pese a que la ley lo habilita. Es el principal choque concreto entre las administraciones, más teniendo en cuenta que las comunidades autónomas gobernadas por el PP se han negado en rotundo y tampoco Ceuta lo ha pedido.
Esta posición ha generado un tremendo cabreo en Moncloa, según las fuentes consultadas. En la Presidencia del Gobierno consideran que «los hechos les están dando la razón» y que el rechazo de Vivas a reunirse con Marlaska es un ejemplo perfecto de ello. «Hay un cambio de actitud en el gobierno de Ceuta. Lo de hoy es un gran ejemplo. El presidente de Ceuta no quiere reunirse con Marlaska. Dice que tiene problemas de agenda pero hace un acto de partido al más alto nivel para tirar de argumentario de Génova», señalan las fuentes consultadas.
En Moncloa reiteran que lo que está haciendo Vivas «es enquistar el problema en Ceuta» y consideran que «no tiene ningún sentido» que el presidente Vivas «no quiera sacar a personas de Ceuta», ya sean menores o adultos. «Caminamos hacia una situación imposible en la que el presidente de Ceuta va a ser el principal defensor de que no se recupere la normalidad en su ciudad», inciden.
Aseguran en el equipo de Sánchez que el Gobierno habla con Vivas casi todos los días. Especialmente lo hace el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, en su papel de coordinador del mando único. «No tienen mala relación, hablan casi todos los días para poner en común los datos», señalan. «Vemos que ellos no tienen ninguna voluntad de que se solucionen las cosas», reiteran las fuentes consultadas.
Por su parte, Feijóo condenó los «miserables» señalamientos que han hecho los socialistas hacia Vivas. Marlaska no entró en esta cuestión durante la rueda de prensa ofrecida en Ceuta pero sí que dejó algún recado: «Si Ceuta no tiene voluntad seria de solucionar no podemos hacer otra cosa que ofrecer todos los medios», afirmó sobre los espacios de acogida para menores.
El plante de Vivas a Marlaska se suma así a otra serie de choques mantenidos durante las últimas semanas. En agosto Moncloa alegó que no había establecido el mando único para Ceuta porque Vivas no lo había solicitado en privado mientras que lo pedía en público. Los espacios de acogida han sido un foco de tensión. El presidente ceutí se negó a usar los polideportivos, al contrario que en 2021, y cambió de decisión en el último momento sobre el Puerto. Un hecho que desembocó en la intervención legal del Ministerio de Transportes.
Entre tanto, el Gobierno permanece alerta ante nuevos llamamientos en redes sociales para realizar entradas masivas en Ceuta el día 23 de septiembre coincidiendo con las elecciones en Marruecos. Fuentes gubernamentales aseguran que el seguimiento en esta ocasión está siendo mínimo.
Además el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha asegurado este lunes que mantiene un contacto diario con su homólogo marroquí y que están colaborando para una campaña contra la desinformación sobre las supuestas facilidades para que los migrantes permanezcan en España si cruzan la frontera. La Embajada española en el país vecino ha difundido varios mensajes al respecto en árabe y algunos medios de comunicación oficialistas se han hecho eco de los mismos.
El discurso de odio y la responsabilidad del PP
La jornada política ha estado marcada también por las reacciones a la agresión que sufrieron este domingo en su coche la diputada de Ceuta Ya Julia Ferreras y dos activistas que la acompañaban. Feijóo y Vivas la condenaron este lunes. «No hay ninguna causa, ninguna protesta que pueda justificar un acto de violencia», dijo el líder del PP, que aprovechó también para dar el apoyo de su partido a los militares que han sufrido agresiones por parte de las personas «que han invadido» la ciudad.
Pero en el Gobierno de Sánchez consideran que la «violencia» de este domingo «no es casualidad» y que el discurso de los populares, de la mano del de Vox, «contribuye» a generar un caldo de cultivo para este tipo de agresiones. «El clima de odio se apaga cuando los principales actores y las voces reconocidas trabajan para que se apague,» apuntan las fuentes gubernamentales consultadas. En Moncloa piden «responsabilidad» al PP.
«Vivimos en una sociedad democrática que nos ha costado mucho construir. No podemos permanecer indiferentes ante la normalización del odio. La violencia nunca es el camino. Mi solidaridad con la diputada Julia Ferreras, el activista Rafael Borrego y la abogada Sofía Cánovas. Y mi reconocimiento también a la labor humanitaria de todos los integrantes de las ONG desplegados en Ceuta», escribió Sánchez al respecto en su cuenta de la red social X.
Más clara fue la ministra de Ciencia Diana Morant. «¿Es que ahora vamos a ir por Ceuta y vamos a ajustar cuentas en la calle? Porque ese es el modelo de sociedad que nos está planteando la derecha y la ultraderecha, porque esto no es casualidad, esta tensión se ha generado en la calle porque hay algunos que en vez de solucionar el problema lo que quieren es utilizarlo como ariete de nuevo contra el Gobierno de España», dijo durante una entrevista. Condenó además que en el Congreso se normalice llamar a Sánchez «el galgo de Paiporta» tras ser agredido o lemas «como el que inventó Ayuso» para insultar al presidente.
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