El secretario de Estado de Sanidad asegura que van a «acelerar» para aprobar los reales decretos MIR y de Tabaco y los estatutos de la Agencia de Salud Pública

El adelanto electoral anunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al próximo 29 de noviembre, no ha pillado con el pie cambiado al Ministerio de Sanidad. Así al menos lo deja entrever el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, que reconoce que ahora tendrán que acelerar para sacar adelante algunas de las normas que tenían entre manos y que están avanzadas. Y es que el Gobierno no entra en funciones hasta el día siguiente a la celebración de los comicios, es decir, a partir del 30 de noviembre, «ahí entramos -explica- en modo ahorro de energía». Pero la «actividad ejecutiva continúa en todo lo que tiene que ver con reales decretos, órdenes ministeriales…».
Entre los más «reseñables» que el ministerio tiene aún entre las manos y en los que está trabajando para que el Consejo de Ministros los apruebe, están «el real decreto del Tabaco que prohíbe los saborizantes y limita la cantidad de nicotina que pueden tener los saquitos de nicotina y equipara alguna regulación de las nuevas formas de tabaco».
Otro de los proyectos que Sanidad espera tener culminado y aprobado antes de entrar en funciones es «el real decreto que modifica el Real Decreto 1146/2006, conocido como el de los residentes y que es el que elimina las guardias de 24 horas de los residentes en Ciencias de la Salud», detalla.
Por último, el secretario de Estado de Sanidad cita el «real decreto con los estatutos de la Agencia Estatal de Salud Pública que estaba pendiente», tras la creación de la Agencia y el establecimiento de su sede en Zaragoza. La pretensión es que estas tres normas estén aprobadas antes del 30 de noviembre: «Estamos trabajando en ello y pisando el acelerador un poquito más de lo que tocaba, pero sí», reconoce. A ello suma «la orden de precios de referencia que se publicará en los próximos días».
A diferencia de lo que sucede con los proyectos de ley que estaban ya en el Parlamento para su tramitación parlamentaria y que decaen con la disolución de las Cortes, los reales decretos, que no los reales decretos-ley, no necesitan el refrendo de las Cámaras y, por tanto, «una vez aprobados por el Gobierno van al Boletín Oficial de Estado» y entran en vigor.
A lo largo de esta legislatura que ahora finaliza, el equipo que lidera Mónica García ha enviado al Parlamento varios proyectos de ley que vuelven a la casilla de salida, entre ellos el de Universalidad, el de Equidad y Cohesión del Sistema Nacional de Salud, el de Gestión Pública e Integridad del SNS, o más recientemente el proyecto de Ley de Organizaciones de Pacientes, el de Medicamentos y el Estatuto Marco. «Nadie nos puede echar en cara no haber intentado llegar en todo momento a todo lo que se podía y si había alguna traba en alguna vía, explorar otras», apunta Padilla.
En concreto cita la Ley de Universalidad, que ha permanecido en el trámite de enmiendas a la totalidad desde junio de 2024 y que para el secretario de Estado era «el principal legado» que este ministerio quería dejar: «Vimos que el equilibrio [parlamentario] era complicado y trabajamos la vía del real decreto, que nos permitía sacar adelante el 95% de las cosas que iban en la ley. Siempre digo que el Real Decreto 180/2026, que es el de Universalidad, vale perfectamente una legislatura».
Sí reconoce que le da «especial pena que no sigan adelante el proyecto de Ley de Medicamentos y el proyecto de Ley de Organizaciones de Pacientes», aunque está convencido de que «se aprobarán de una manera u otra con un altísimo porcentaje del texto». Defiende que tanto uno como otro «tienen una singularidad muy notable y es que no pertenecen al Gobierno que las promueve, sino también a la masa de diferentes actores que se ven directamente interpelados por ellas».
El proyecto del Ley de Estatuto Marco, rechazado en su totalidad por los médicos y causante de las huelgas y protestas de los facultativos también decae. El texto contaba también con la oposición de PP, Vox, PNV y Junts, que ya había anunciado una enmienda a la totalidad del proyecto. Sobre ese punto Padilla opina que «es muy fácil decir que estás en contra cuando no tienes que votar para tumbar el avance en derechos de una parte enormemente importante de la generalidad de los profesionales sanitarios. Los grupos que estaban en contra del proyecto -señala- no han hablado del contenido de la ley en ningún momento; lo han evitado. Es muy fácil posicionarse en contra en un debate o, incluso, en el Consejo Interterritorial, que no tiene ninguna competencia para votar».
Lamenta que, después de 23 años de vigencia del Estatuto Marco, aprobado durante el Gobierno de José María Aznar, haya pasado «una legislatura más sin reformarlo», pero al tiempo, está convencido de que «antes o después llegará».
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