ELA y CIG, los sindicatos mayoritarios en Euskadi y Galicia, convocan una huelga general

Los sindicatos ELA y CIG, mayoritarios respectivamente en Euskadi y Galicia, han anunciado este martes que abordarán la crisis de la vivienda convocando una huelga general.
En un comunicado, la central sindical vasca ha asegurado que «priorizará enfrentar el problema» de la emergencia habitacional desde Euskadi y Navarra, por lo que sigue trabajando con los sindicatos de vivienda y demás agentes sociales y sindicales para «aumentar la presión sobre todas las instituciones políticas», especialmente en ambas comunidades autónomas, «donde los gobiernos tienen amplias competencias en esta materia».
El sindicato LAB, también en Euskadi, ha mostrado su disposición a convocar un paro general de 24 horas y ha confirmado que trabaja para acordar esa convocatoria «desde y para Euskal Herria» con el resto de centrales y agentes sociales.
La Confederación Intersindical Galega (CIG), por su parte, ha denunciado la «insoportable» subida de precios y «la falta de medidas de los gobiernos» para garantizar una vivienda digna.
Según indica en un comunicado CIG, el incremento de los precios está provocando un mayor empobrecimiento de la clase trabajadora, motivo por el que desde hace unos días desarrolla una campaña con diez propuestas para que sea «el capital» el que asuma las consecuencias de la carestía de la vida y a favor de una vida «digna» para la mayoría social.
Sin aludir a la convocatoria -todavía sin fecha- de las centrales sindicales estatales, CIG apela al tejido social y sindical para que en la primera semana de noviembre se celebre una huelga general para reclamar medidas que garanticen de modo «inmediato» el derecho a la vivienda, la intervención en los sectores estratégicos, la subida del SMI, más protección social y un refuerzo de los servicios públicos.
El sindicato nacionalista exige que tanto la Xunta como el Gobierno incluyan un plan de choque en las cuentas del próximo año con medidas que frenen el deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora por la subida generalizada de precios y para garantizar el acceso a una vivienda digna.
«El aumento constante e imparable de los precios de la electricidad, de los combustibles, de los productos de primera necesidad y de la vivienda están llevando al pueblo y a las clases trabajadoras a la ruina; una situación que empeora por el deterioro de los servicios públicos y el retroceso en las políticas sociales», afirmó el secretario general de CIG, Paulo Carril.
Para CIG, las medidas del Gobierno en materia de vivienda y para contener la «insoportable» alza de los precios que amenaza con colapsar las economías de las familias son «tardías, escasas e insuficientes».
Frente a estas medidas, el sindicato nacionalista apuesta por una mayor intervención pública en los precios y en los mercados considerados básicos, así como el refuerzo de los servicios públicos y de las medidas de protección económica.
CIG, además, defiende la intervención pública del mercado de la vivienda para limitar los precios, evitar desahucios y aumentar la oferta a vivienda accesible, especialmente para las personas con menos recursos.
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