Enrique Santiago: «IU y el PCE tienen la mayor responsabilidad de organizar el nuevo Frente Amplio»

Un año más, el auditorio Miguel Ríos, en la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid, atardece teñido de rojo y salpicado de siglas: PCE, Partido Comunista de España. El rojo insignia de la organización comunista se entremezcla con la tricolor de la Segunda República y una amalgama de verdes, blancos y negros, en apoyo a la lucha de dos pueblos por su autodeterminación: Palestina y el Sáhara. A estos últimos dedica las primeras palabras de su tradicional discurso el secretario general del partido, Enrique Santiago, en medio de la celebración de la 48ª edición de la Fiesta del PCE. Una edición que mira, con especial atención, a los próximos meses. Primero, por la celebración, los días 12 y 13 de diciembre, de su XXII Congreso. Segundo y más importante, porque el próximo 9 de abril se cumplen 50 años de la legalización del partido, allá por 1977.
«La solidaridad entre nuestros dos pueblos es inquebrantable», se dirige Santiago, ya sobre las tablas del escenario, al embajador saharaui y al resto de representantes del Frente Polisario, celebrando la aprobación, hace apenas dos semanas, de «una medida de reparación histórica», la ley de nacionalidad del pueblo saharaui. Una norma que «devuelve» la ciudadanía española que «les arrebató la dictadura franquista» a todas las personas que nacieron en la entonces provincia número 53 de España. Pero el objetivo final, recuerda Santiago, es otro: convertir el derecho a la libre autodeterminación del Sáhara en una realidad.
El pueblo palestino continúa siendo víctima de un brutal genocidio en Gaza
La misma «solidaridad ilimitada» envía el dirigente comunista a los pueblos que, en Oriente Medio, son «víctimas» de la «rapiña» y del «mundo en guerras» que siembran EEUU e Israel: Líbano, Iran y Palestina. Con especial atención al «brutal genocidio» que el Estado hebreo está cometiendo en Gaza, así como a «los crímenes de guerra, la usurpación de tierras y la limpieza étnica» con la que ahoga a Cisjordania. Una brutalidad contra la que la comunidad internacional debe «tomar medidas contundentes». También España, recuerda el secretario general del PCE, exigiendo al Gobierno que paralice la extradición del activista propalestino Fergie Chambers. No faltan las palabras de aliento para el pueblo venezolano que, «tras años de acoso», ha sido «intervenido y privado de su soberanía y recursos» por la Administración Trump. Igual que el pueblo cubano, inmerso en una «batalla de resistencia», frente al «castigo colectivo» al que le somete EEUU, amparado por la «pasividad» internacional.
Occidente, advierte Santiago, soporta, de un extremo al otro del mapa, «el avance imparable de la ultraderecha y el autoritarismo». Los «nuevos fascistas», sigue describiendo el secretario del PCE, expanden «los discursos de odio, la aporofobia, el racismo y el ultraneoliberalismo». Enfrentando, por el camino, a los penúltimos contra los últimos: «Contra los migrantes, contra los excluidos, contra los más pobres». Todo para esconder el verdadero origen de las desigualdades que genera un sistema «al servicio de las grandes oligarquías» y del «inhumano» capitalismo.
Una mirada sobre España
El Gobierno de coalición, sitúa Santiago, afronta el último curso político de su segunda legislatura: «Y vamos a trabajar para que haya una tercera». Porque, «con sus limitaciones», reconoce el dirigente comunista, el Gobierno progresista es —por su defensa del multilateralismo y el derecho internacional— el «enemigo a batir» de Trump y el resto de «fuerzas reaccionarias». «No ignoramos los muchos problemas que no hemos podido solucionar», sigue haciendo autocrítica el secretario del PCE, para el que, no obstante, la izquierda ha trabajado desde las instituciones para sacar adelante «políticas al servicio de la clase trabajadora». Con muchos poderes en contra: el económico, el mediático y «una minoría muy influyente» del poder judicial, que dicta sentencias «con claro sesgo político» para «atacar y acosar» a la izquierda y al propio Gobierno. La última «línea roja» que ha traspasado «el partido de las togas» —auspiciado por el «Estado que puede hacer y hace»— es, para Santiago, la privación del derecho de voto a miles de españoles y españolas exiliados durante el franquismo.
¿Cuáles son las prioridades del PCE para lo que queda de legislatura? «No renunciamos a nada», asegura su dirigente, recordando que el fin último del partido siempre será conseguir «las más profundas transformaciones sociales». Eso sí, matiza Santiago, «cualquier mejora inmediata», por pequeña que sea, es también «una obligación» del Partido Comunista. Sus prioridades son desplegar «medidas contundentes» contra el encarecimiento de la vida, la subida de la inflación y, muy especialmente, contra la especulación con la vivienda, en una semana marcada por el desahucio de Maricarmen, una vecina de 87 años del barrio de Retiro, en Madrid.
El partido de las togas existe, igual que el Estado ‘que puede hacer y hace’
El PSOE, ha apuntado con el dedo a los de Pedro Sánchez, es «el responsable» de que el Gobierno progresista no haya tomado «las medidas imprescindibles» para solucionar la crisis de la vivienda. Una responsabilidad que comparten, para Santiago, los gobiernos en manos de PP y Vox. Educación, sanidad, dependencia, transición ecológica o defensa de los derechos laborales y civiles. Una a una, el dirigente comunista ha desplegado el resto de banderas de su partido. Entre ellas, el feminismo y la lucha contra la violencia machista: «Ya son 38 las mujeres asesinadas en España, solo en 2026».
No podían faltar las referencias a la crisis humanitaria que, desde hace casi dos meses, atraviesa Ceuta. Un «ataque híbrido» perpetrado por EEUU e Israel (con la necesaria colaboración de Marruecos) y «utilizando» a miles de personas migrantes. Así ha definido el secretario del PCE lo que ocurrió en la frontera de la ciudad autónoma entre los días 30 y 31 de julio. Una «operación de desestabilización» del Gobierno de España en la que fallecieron, ha recordado Santiago, 145 personas. Y que siguen «blanqueando» la «derecha extrema y la extrema derecha» —PP y Vox—, a las que el pueblo ceutí «les importa nada». Al PSOE, el diputado de IU en el Congreso le exige «decisiones eficaces» para resolver la situación de las más de 10.000 personas migrantes que siguen en la ciudad. También para aliviar la tensión en las calles de Ceuta y frenar la violencia contra «la gente solidaria»: activistas, ONG y asociaciones vecinales. La solución, defiende Santiago, pasa por activar los traslados a la Península para impedir que Ceuta termine convertida en un «parque temático del racismo» con el que las derechas «hagan campaña electoral».
Un nuevo Frente Amplio
Ante el avance del tándem PP-Vox, que, recuerda Santiago, ha ganado las últimas cuatro elecciones autonómicas (Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía), la izquierda tiene que mover ficha. Una tarea en la que, para el dirigente comunista, IU y el PCE deben implicarse con especial ahínco por su «implantación»: «Tenemos la mayor responsabilidad de organizar el nuevo Frente Amplio». La «experiencia y prestigio» del Partido Comunista, añade Santiago, debe convertirse en «motor» de un «bloque histórico» antifascista y de transformación social. La unión hace la fuerza o, al menos, eso parece pensar el diputado, para el que tejer «mayorías democráticas» no es obra «de una sola organización». De ahí que Santiago abogue por «profundizar» la política de alianzas del PCE, tanto con otras formaciones políticas como con la sociedad civil organizada.
Las mayorías democráticas para transformar no son obra de una sola organización
Mientras tanto, el PCE mira ya a su cita de diciembre, su XXII Congreso, en el que 500 delegados y delegadas decidirán sobre el rumbo de la formación. Un Partido Comunista «del siglo XXI», ese es el proyecto con el que se compromete su secretario general. El PCE, insiste Santiago, necesita «dar un salto» y «mirar hacia adelante» para atraer a nueva militancia y ser capaz de «disputar el poder político». Sin abandonar, por el camino, su ADN: su presencia en las calles, su trabajo cultural y en favor del pensamiento crítico y su implicación en la organización social.
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