Está bien no tener que ir al médico, pero eso no significa que debas ser el dueño de tu salud…

En los últimos años, la medicina se ha convertido en un punto clave y crucial de la vida de muchas personas. Sin embargo, para muchos otros, ir al médico es una cuestión que carece de relevancia o que no les implica ningún problema. Por ese motivo, no van al médico hasta que les aparece un problema o enfermedad reales. Es precisamente sobre esto de lo que han hablado el doctor José Abellán, cardiólogo, en el podcast de René ZZ, quien ha reconocido que no suele ir al doctor salvo que necesite una evaluación sobre una cuestión real y que le hace algún mal.
Tener control sobre nuestra salud
Parece que ir al médico es una cuestión que solo atañe a quienes sienten alguna molestia, malestar o problema médico. Sin embargo, ir a los especialistas, es también tener control sobre nuestra propia salud.
Para el experto citado, no ir al médico es una buena señal cuando esto significa que no lo necesitas pero, claro, eso «no significa que tengas que ser el dueño de tu salud». Por este motivo, sí que debemos llevar un cierto control sobre cómo es nuestro estado de salud y bienestar pero, claro, la salud no nace por ir al médico. La salud se encuentra en lo que haces de forma diaria y cómo tratas a tu organismo en el día a día. De eso es de lo que se tiene que ser consciente para mejorar nuestro estado de bienestar.
Cada cuánto debemos ir al médico
Las recomendaciones generales son para personas que se encuentren sanas y en un estado óptimo de salud. La idea es que las visitas al médico sean coherentes con nuestras necesidades y, evidentemente, deberán regularse en función de nuestro estado médico.
En términos generales, se recomienda ir al médico para una revisión general al menos una vez al año si eres un adulto, aunque la frecuencia exacta puede depender de tu edad y tu estado de salud. Si te encuentras entre los 18 y los 39 años y estás sano y sin problemas de salud subyacentes, lo recomendable es que realices una visita cada 2 o 3 años (anual si existen factores de riesgo como tabaquismo u obesidad).
En el caso de las personas de mediana edad, es decir, hasta los 64 años; se recomienda realizar una revisión anual para vigilar la presión arterial, el colesterol y la glucosa. Además, a partir de los 65 años, las revisiones deben ser anuales o semestrales, en función del criterio médico y el estado médico del paciente.
Las recomendaciones cambian cuando se trata de enfermedades crónicas, ya que los controles deben ser más frecuentes, normalmente, cada seis meses o según indique el especialista.
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