huevos rotos, sin reservas y por 35-40 euros

Del creador de Caja de Cerillas, llega a Madrid Caja de Huevos. Es la última producción de Quique Valentí, un cocinero que a lo largo a su carrera ha creado multitud de conceptos innovadores a los que ahora se suma este bar recién abierto el pasado 22 de septiembre en el barrio de Chueca. Así, este chef y hostelero vuelve a apostar por Madrid, su ciudad a la que regresó en 2025 tras un par de décadas viviendo y trabajando en Barcelona.
Si en la Ciudad Condal construyó una trayectoria repleta de conceptos de negocio de diferentes estilos -de Casa Paloma y Chez Coco a BarBas, Marea Alta o Adobo-, para instalarse en Chamberí, su barrio de toda la vida, optó por una casa de comidas para despacha cocina “cotidiana” -como Valentí adjetivó- que se aproximaba a una especie de bistró urbano basado en platos sabrosos y entendibles. Ese pequeño local abierto en la primavera de 2025, que optó por cerrar en fin de semana, se convirtió en una de las mesas más demandadas de Madrid y nos recordó que con mimo y oficio no es tan difícil dar con la clave para que un restaurante funcione.
Caja de Huevos, el hermano de Caja de Cerillas
Valentí acumuló clientela ávida de sus deliciosas recetas. “Desgraciadamente, la exclusividad de Caja de Cerillas está vinculada a que aquí hay nueve mesas y eso genera una dificultad por conseguir sitio. Tenemos superbuenos clientes a los que somos incapaces de dar cobertura por estar llenos, mientras otros casi nos colapsan las reservas. Pero eso no significa que quiera replicar Caja de Cerillas o hacerlo más grande, incluso aunque sea posible que mucha gente esperase de mí un proyecto más serio y formal”, razona el chef madrileño.
Sin ganas de volver a emprender, surgió un local en la calle Pelayo, en el barrio de Chueca, y con el exitazo de su plato de huevos con patatas y gambas como excusa, todo eso desembocó en conceptualízalo en torno al formato de negocio que estrena ahora: Caja de Huevos, una especie de hermano relajado de Caja de Cerillas. “Quiero que sea un concepto como abierto a que todo el mundo pueda venir, tras el interés que hemos suscitado en Caja de Cerillas. En Caja de Huevos, el cliente va a encontrar aquí nuestra filosofía y esencia, pero de una manera más informal, como un bar”, define Quique Valentí.
Caja de Huevos añade el título de ‘Bar de Avituallamiento’ y allí el cliente puede empezar a ir a avituallarse a la hora del aperitivo, entre horas o a comer y cenar, bien sea en barra, bien en mesa. “Un concepto superinformal para que el cliente esté relajado y se divierta”, defiende el cocinero.
Hueveras recubriendo el techo, ruptura de barreras arquitectónicas “para buscar la cercanía con el cliente”, protagonismo de la barra, Quique Valentí trabajando en directo con su hermano Carlos y en una cocina abierta y zona de comedor con mesas con manteles de papel componen un acogedor espacio que lleva el sello de Las2Mercedes, estudio de arquitectura de interiores de Mercedes Valdenebro y Mercedes Peralta.
Los ‘Platos rotos’ de Quique Valentí
En la imaginación de su dueño, todo gira en torno al nombre y concepto creado, así que la carta se estructura en capítulos por medias docenas de platos. Eso sí un apartado protagonista que es el de los llamados ‘Platos rotos’, basado en el hit de Caja de Cerillas y en la idea de “mezclar patatas y huevos con casi cualquier cosa”.
Por supuesto, hay seis recetas con huevos. Ve eligiendo: con chistorra, jamón ibérico, con guanciale y queso pecorino, berenjena y tomate, bogavante al ajillo y caviar imperial. Estas dos últimas son las dos únicas concesiones al lujo en este bar.
Aunque, en realidad, lujo es toda la carta. La sencilla receta de huevos rotos, que Valentí considera más que devaluada en la hostelería actual, emplea productos de calidad y patatas salidas de un urna parecida a los expositores de palomitas del cine. “Quiero conservarlas a la temperatura perfecta y que estén perfectamente fritas”, sostiene.
Carta de aperitivo y platos más contundentes
De paso, con Caja de Huevos resucita un poco aquel proyecto abierto hace más de una década en Barcelona, llamado BarBas, al apostar por la idea de una barra y por una carta donde el aperitivo también es clave, a través de bocados como Berberechos ‘Bloody Mary’, Mejillones en escabeche ahumado, el llamado ‘Torpedo’, Boquerones en vinagre, Patatas bravas, Ensaladilla de lubina, Tostada de pastel de pescado y mayonesa o Pescado majado y frito, aparte de embutidos del apartado de ‘De la alacena’ -de Sobrasada ‘Joselito’ a Cecina de wagyu-.
La carta se completa con media docena de recetas un poco más contundentes: Rosbif de solomillo con salsa bearnesa, Láminas de ventresca de atún al ajillo, Hummus con virutas de foie, ‘Las sobras de una pizza’ y los ya famosos Macarrones de Caja de Cerillas.
Para quien le apetezca finalizar con algo dulce, hay opciones como Mousse de chocolate ‘hasta que se acabe’, Natillas quemadas con fresitas del bosque o Canutillos de crema.
El lado líquido queda más que cubierto con una oferta de medio centenar de referencias de vino, aparte de cerveza y vermú.
“Un sitio popular sin reservas”
Si vas a comer o cenar a Caja de Huevos -que funciona sin reservas y con horario previsto de martes a sábado de 12 a 12 en la zona del bar y el domingo solo hasta mediodía-, puedes calcular un precio medio por unos 35-40 euros, aunque, como advierte su ideólogo, se trata de “un bar muy informal donde se puede comer de muchas formas, pero buscamos precios populares y ser un sitio popular. Caja de Huevos es más que un bar, pero menos que un restaurante”, matiza Valentí.
Si vas por Caja de Huevos, puede que los primeros días esté Quique Valentí para su lanzamiento —su hermano Carlos Valentí sí estará al frente—; luego, se irá a Caja de Huevos. “Hay que “cuidar de Caja de Cerillas, que seguirá siendo la casa de comidas de ‘comida cotidiana’, el modelo con el que lo creé”, dice.
CAJA DE HUEVOS
Dirección: Pelayo, 35. Madrid
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