Jaume Asens, eurodiputado de Comuns: «La alianza con ERC nunca ha sido una posibilidad, Rufián también la descartó»

Jaume Asens (54) es abogado y político español. Cofundador de Barcelona en Comú, fue tercer teniente de Alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona entre 2015 y 2019, durante el primer mandato de Ada Colau, y también presidente del Grupo Parlamentario confederal de Unidas Podemos en el Congreso de los Diputados (2019 a 2023), primero bajo el liderazgo de Pablo Iglesias y luego de Yolanda Díaz. Desde 2024 es eurodiputado de Comuns en el grupo parlamentario Verdes/Alianza Libre Europea.
El próximo miércoles, siete de octubre, se publica su nuevo libro, Gaza después de Auschwitz (Finestres Ensayos y Manifest), tres años después de los ataques de Hamás que desencadenaron la masacre de Israel en la Franja. En el libro, Asens contextualiza el genocidio de Israel sobre Gaza con mirada al pasado pero también con un ojo clínico sobre el futuro. Conecta los vínculos entre la alianza internacional de Estados Unidos e Israel con los hechos de Marruecos y Ceuta. Reta a revisar el colonialismo europeo y a reflexionar sobre las responsabilidades que tenemos a título individual en lo que es el genocidio más registrado y difundido públicamente.
Atiende la entrevista de Público en un fin de semana políticamente agitado. Después de que Junts haya tumbado los dos decretos de vivienda y con la amenaza de un adelanto electoral que Pedro Sánchez está meditando. Hablamos con él también de los retos que tiene la nueva marca electoral a la izquierda del PSOE -Frente Amplio- aún sin cabeza de lista, de la crisis de vivienda y del papel público de Ada Colau en la construcción del nuevo espacio.
El título del libro no engaña: compara Auschwitz con Gaza. Relata que hace 80 años la población temía que las masacres no se documentaran. En cambio, ahora la humillación y la muerte es exhibición y consumo emocional. Lo hemos visto también con Trump en Irán. ¿Qué retos tiene esto a escala global?
La referencia es del gueto de Varsovia. Más allá del miedo a morir, tenían miedo de que no se conociera su historia. Ahora, en cambio, las víctimas retransmiten en directo su muerte. A Israel no le importa que haya espectadores, sino que haya supervivientes testigos. Por eso tiene unos objetivos prioritarios a la hora de matar a los periodistas y a los médicos. Hay estudios que demuestran que la probabilidad de morir si eres periodista o médico en Gaza es mucho más alta. Los periodistas documentan, y eso son pruebas que luego alimentan los procedimientos penales.
Es una de las grandes diferencias respecto al Holocausto. Allí el proyecto nazi de la solución final era un proyecto oculto y no se publicitó nunca. Se descubrió después de que los aliados entraran en Alemania. La gente recuerda la cara de estupefacción cuando vieron los campos de concentración. Los propios alemanes no se lo creían.
La pregunta que está detrás de muchas páginas del libro no es sólo qué sucede en Palestina, sino cómo nos ha transformado a nosotros. Europa tiene un acuerdo comercial que es absolutamente ilegal con Israel, le da cobertura política, le vende las armas y la mitad de las bombas que caen en Palestina son europeas. Israel participa de Eurovisión y en la Liga de Naciones. El Barça acaba de hacer un contrato con una empresa israelí y yo pedí a la directiva que se auditara. No se ha hecho.
Por lo tanto, la pregunta es qué hacemos nosotros con lo que sabemos. Todo conocimiento engendra responsabilidades y nosotros tenemos una responsabilidad clara. Mientras Netanyahu tenga el apoyo de Occidente, Israel continuará.
Este septiembre los Emiratos Árabes revelaron que habían avisado a Israel de la operación del 7 de octubre. ¿Netanyahu puede haber utilizado Hamás como excusa ante el mundo para justificar la aniquilación de la población de Gaza?
Antes de los ataques de Hamás, Israel recibió muchos avisos. Yo lo estuve investigando. Hay 12 avisos que están publicados por la prensa por medios como la CNN, Associated Press o The New York Times. Sabemos que estaban avisados. Por los motivos que sean, y aquí cada cual puede hacerse una opinión, no se hicieron caso de estos avisos. Tras el ataque, fue utilizado para poner en marcha un plan genocida, que era previo al ataque.
Como dice Ilan Pappé, es un genocidio progresivo. Ha tenido diferentes momentos, pausas, pero está muy inscrito en el ADN del sionismo, que es un colonialismo de asentamiento. A diferencia de otros colonialismos que van a un lugar para explotar recursos y no pretenden instalarse, aquí lo que se pretende es ocupar un territorio donde hay otro pueblo, y no sólo arrebatarles sus propiedades, sus casas, sino sustituir a la población. Para hacer esto hay dos soluciones, o exterminarlos o expulsarlos. La Nakba fue una expulsión y esta fase del genocidio es una exterminación. Han ido combinando ambas cosas.
Me ha parecido interesante la crítica a Alemania. Habla de un exceso de autocomplacencia en la revisión del genocidio judío y del Holocausto. ¿Tiene algún vínculo con el auge reciente del partido de extrema derecha AfD?
Yo creo que el ascenso de Alternativa por Alemania es un caso paradigmático, porque es un partido que hace revisionismo histórico del Holocausto, que tiene en su ADN el antisemitismo, y en realidad es uno de los grandes aliados de Israel y del sionismo. En Alemania no se ha derrotado del todo al antisemitismo, simplemente se ha reubicado. Quizá sí que los alemanes han interiorizado que no deben exterminar europeos. Y han entendido el mensaje de nunca más exterminar europeos, pero eso no vale para el pueblo que estaba en Namibia que exterminaron antes que los judíos y que tuvo una reparación muy simbólica. El problema de Alemania con el genocidio no es recordar demasiado el Holocausto, es recordar sólo este genocidio. Frederick Merz en 2025 dijo que Israel estaba haciendo el trabajo sucio por nosotros. Seguramente siguen odiando a los judíos, pero como los han conseguido expulsar, en verdad odian más a los musulmanes, que son los que están aquí. Todavía no han hecho los deberes con su pasado colonial.
¿Se podrá juzgar el genocidio? ¿Veremos a Netanyahu sentado en un tribunal?
Vivimos en un mundo tan distópico que no se puede descartar que acaben juzgando a fiscales y jueces por querer juzgar los crímenes de genocidio y de guerra. Pero no pierdo la esperanza de que se le pueda juzgar. Ahora mismo hay una clara disputa entre las instituciones que defienden el derecho internacional, como la Corte Internacional de Justicia, y un nuevo orden imperial, dirigido por la internacional reaccionaria de Trump y Netanyahu, que ya ha dicho muy claramente que no aceptan ninguna regla.
Auschwitz está muy presente en el libro por este motivo, porque de Auschwitz surge una serie de conquistas civilizatorias como las constituciones democráticas, la ONU o los tribunales internacionales. Ahora todo esto está en cuestión porque hay una ofensiva, una guerra para desmantelar todo este entramado judicial. Por lo tanto, nos estamos jugando la democracia y la civilización ahora mismo. Gaza, en el fondo, representa el fin de un mundo y una idea de humanidad, que está enterrada bajo sus escombros.
En un pasaje compara el nazismo, Palestina y Ceuta. ¿Qué los conecta?
Hay una campaña de desprestigio orquestada contra los adversarios de la internacional reaccionaria de Trump y Netanyahu, con fake news, con la ayuda de los tecno-oligarcas y utilizando granjas de bots. Lo hemos visto en América Latina. Eso es lo que nos puede venir a Europa. De hecho, el primer acto de campaña de esta internacional reaccionaria se ha hecho en Ceuta. Es el primer acto para intentar colocar sus marionetas en el gobierno de España, que son Vox y el PP. En este nuevo orden imperial está también Marruecos, tras firmar el acuerdo de Abraham, y después de que Estados Unidos reconociera la marroquineidad del Sáhara.
Pedro Sánchez aseguró que Israel estaba detrás de lo que pasó en Ceuta. Cuando pensamos en el genocidio, a veces lo pensamos como algo lejano que a nosotros no nos toca y no es verdad. En Ceuta se han atravesado las líneas de lo moralmente aceptable. Volví de la ciudad autónoma la semana pasada con el corazón encogido. Es un laboratorio de lo que puede venir en cuanto a degradación y deshumanización de las personas migrantes. Cuando tú deshumanizas a alguien, lo consideras un animal para cazar. Hemos visto las imágenes de las palizas a migrantes por parte de policías y militares. Son cacerías de Estado. Es como si el Estado saliera de caza. Yo he exigido públicamente a Margarita Robles actuar ya porque en las imágenes se ve claramente la matrícula, y se ven también caras. Hay un artículo del reglamento disciplinario de los militares que permite cesarles cautelarmente [a los agentes] de sus funciones.
Vivienda y Ceuta han monopolizado los focos mediáticos en el último mes. ¿Cómo puede operar esta polarización temática si se convocan elecciones?
Cuando hay malestar social, lo que quiere la extrema derecha y a veces la derecha es buscar culpables entre los de abajo y explotar el miedo, porque una sociedad atemorizada no sale a la calle, no defiende sus derechos, es pasiva y resignada. Debemos esforzarnos en intentar señalar hacia arriba. Hacia el ático de Ayuso, hacia los fondos buitre o los grandes poderes económicos. Esa es la batalla del discurso.
Ellos querrán hablar del emigrante como el enemigo a batir, nosotros hablaremos de los fondos buitre como gran amenaza. Ellos hablarán de Rusia como peligro de guerra inminente y motivo para el rearme, nosotros les tenemos que decir que la guerra que importa es la que arrasa barrios, destruye comunidades y desaloja a mucha gente en nuestras ciudades.
La tarea de cualquier demócrata y, por tanto, nuestra tarea principal, es quitarle el miedo a la gente, proyectar esperanza, futuro, e intentar señalar aquellos que frenan la conquista de nuevos derechos o que amenazan los que tenemos.
Hay una pregunta que se puede hacer la gente, que es qué puede presentar de nuevo una candidatura de frente amplio en la cuestión de la vivienda, después de haber formado parte del Gobierno de coalición durante años y cuando este tema sigue siendo un problema.
En la anterior legislatura, donde yo era presidente del Grupo Parlamentario, pudimos hacer muchas más cosas, porque teníamos un Congreso que nos acompañaba. A diferencia de entonces, en esta legislatura estamos haciendo lo que podemos. Tenemos unas condiciones muy adversas y se ha visto muy claramente estos días [con la caída de los decretos]. Tenemos un Gobierno de coalición de izquierdas con una mayoría en el Congreso de derechas. Creo que esto pone en evidencia la necesidad de tener más fuerza en el Congreso.
Dicho esto, mucha gente piensa que los cambios se producen en las instituciones y yo creo que en las instituciones se consolidan. Los cambios se producen en la calle. Pero necesitamos también las instituciones, porque si sólo tenemos la calle movilizada, ya vimos lo que pasó durante el 15M. El PP ganó las elecciones después del 15M a pesar de que el 80% de la gente apoyaba el movimiento de las plazas. Esto a muchos de nosotros nos hizo llegar a la conclusión de que teníamos que dar un paso adelante hacia la política institucional. Estando en las instituciones te das cuenta de que hay una relación de fuerzas y una serie de obstáculos, pero la condición indispensable para cambiar la situación es estar en las instituciones.
PP, Vox y Junts ahora han formado un bloque al servicio de los fondos buitre. Creo que esto puede servir de pegamento, y que todo el mundo tome conciencia de que hay que dejar de lado nuestras diferencias y unirnos en un frente amplio. Creo que hay una causa común que está por encima de nuestras diferencias y es lo que nos exigen en la calle.
Me hablaba de la anterior legislatura y, entonces, efectivamente se aprobó la Ley de Vivienda, pero los alquileres de temporada quedaron fuera. ¿Por qué cuesta tanto avanzar?
Sabemos que el PSOE por sí solo no hará nada de lo que queremos. Recuerdo que el PSOE en su momento quería pactar primero con el PP y luego con Ciudadanos, y tuvimos que ir a dos elecciones para que asumiera pactar con nosotros. Y decía que no podría dormir si gobernaba con ministros de nuestro espacio. De hecho, a mí me vetó como ministro.
Siempre he tenido claro que un gobierno de un solo partido, del PSOE, sería un gobierno que no habría hecho muchas de las cosas que se han hecho. Al PSOE se le obliga a hacer. La gente tiene que tener claro que si no hay un espacio fuerte a su izquierda, tendremos un PSOE descafeinado que mirará hacia su derecha, como ha hecho siempre.
Frente Amplio está en medio de las negociaciones por la lista estatal. ¿A quién podemos esperar de cabeza de lista, hay alguna fecha?
Yo no estoy en las negociaciones. No sé de fechas concretas. Lo que vivimos ahora está acelerando más todo este proceso, tanto por el reclamo que hay en la calle como por los tambores que se oyen de convocatorias electorales. Por lo tanto, es verdad que tendremos que acelerar para llegar a esta candidatura unitaria. Los tiempos cambian.
Este fin de semana Ada Colau envió un mensaje implícito para incluir a Podemos dentro de la coalición electoral. ¿Qué se dice en Comuns de cómo debería ser esta candidatura frenteamplista?
Nosotros lo hemos dicho siempre, aquí no sobra nadie. Queremos reproducir el espacio amplio que hubo en las anteriores elecciones. El perímetro queremos que sea el mismo, por lo tanto, nos esforzaremos para que sea así. Lo ha dicho Ada y lo han dicho otras personas. Queremos reproducir el espacio amplio que hubo en las anteriores elecciones.
¿Se ha hablado del rol de Ada?
Ella ha dicho que está a disposición de trabajar para construir el espacio amplio desde la unidad. No se está reivindicando como cabeza de lista. No se está postulando. Está dispuesta a ayudar para crear un frente amplio y, con esta voluntad, está teniendo más presencia pública. Ve que estamos en un momento de emergencia democrática. El frente que se vaya a crear será prácticamente un frente antifascista. Estamos ante la oportunidad de que 50 años después vuelvan a gobernar quienes lo hicieron durante el franquismo.
El eje de campaña girará mucho entorno a la vivienda. ¿Esto puede animar a Ada a presentarse a la lista?
Eso lo decidirá ella. La vivienda está en el núcleo esencial de la alternativa democrática. Es uno de los ejes de la batalla que se está librando ahora. Y Ada puede tener un protagonismo, tanto por las políticas de vivienda que se hicieron en Barcelona, que no había hecho nadie antes, como por su pasado activista. Se podrán criticar cosas, pero si en algún ámbito dedicamos todos los esfuerzos, y más, fue en vivienda. Esto a pesar de las dificultades, porque las competencias en vivienda son principalmente autonómicas y estatales. A escala municipal teníamos poco margen.
¿Hay un cierto duelo por no haber trazado una alianza con ERC en las generales?
Es difícil hacer un duelo de algo que no ha nacido. Nunca ha habido una posibilidad. Esquerra siempre ha dicho que se presentaría sola. No hemos hecho ningún luto porque nunca hemos tenido la expectativa de hacer algo conjuntamente con Esquerra. El partido había descartado esta vía desde hacía tiempo, pero Rufián también la descartó.
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