Jon Ossoff y Alexandria Ocasio-Cortez: las nuevas estrellas en el horizonte presidencial de los demócratas

La calma después de la tormenta. El ciclo de primarias dentro del Partido Demócrata ha funcionado como una especie de catarsis que ha dejado tras de sí un cielo despejado donde ya es posible entrever un horizonte. Después de un largo período de sequía, donde los votantes demócratas parecían condenados a no encontrar un relevo generacional para las próximas presidenciales, han empezado a aparecer opciones. Dos nombres están ganando impulso: Alexandria Ocasio-Cortez y Jon Ossoff, senador de Georgia.
Ambos congresistas han empezado a sonar como posibles candidatos para el ticket presidencial de 2028 gracias al ciclo de primarias. Además de que se trata de dos nuevos rostros que representarían esa «sangre nueva» de la que estaban sedientas las bases, después del batacazo electoral de 2024. Hace tan solo un año, los votantes demócratas eran prácticamente incapaces de señalar posibles nuevos liderazgos dentro del partido. La única posibilidad, era o bien el gobernador de California, Gavin Newsom, o la exvicepresidenta Kamala Harris. Pero ninguno de los dos terminaba de transmitir esa idea de aire fresco.
Ocasio-Cortez es una figura que ya hace años que es conocida dentro del panorama político como una de las voces más a la izquierda del Partido Demócrata. El tándem que la congresista de Nueva York ha construido con el senador independiente Bernie Sanders ya la convirtió en la presunta heredera del sector progresista. Etiqueta que, hasta el momento, también la había convertido en improbable candidata para una carrera presidencial.
La irrupción de Zohran Mamdani en Nueva York el año pasado y la ola de izquierdas que ha sacudido el establishment del partido han hecho que por primera vez los mercados de predicciones se emocionen con la idea de Ocasio-Cortez como posible candidata presidencial en 2028. Por unas semanas, la idea empezó incluso a sonar con más fuerza cuando la congresista de 36 años empezó a compartir en redes su proceso para congelar óvulos. La ventaja y desventaja de Ocasio-Cortez es que ya es un perfil conocido, aunque también más encasillado.
Por contra, Ossoff ha estado guardando un perfil relativamente más bajo hasta ahora. El senador de Georgia entró en el Congreso por primera vez en enero de 2021, justo cuando Donald Trump instigó el asalto al Capitolio. En su reciente campaña para optar a la reelección, su nombre se viralizó gracias a un duro discurso contra el presidente estadounidense. Su intervención fue la razón por la que el nombre de Natalie Harp, la íntima asesora del magnate, se hizo conocido a lo largo y ancho.
La viralización de su comentario, las acusaciones de corrupción e incompetencia contra Trump, y las historias sobre Harp se difundieron rápidamente en redes. Con frecuencia, estas historias iban acompañadas de una imagen contrapicada de Ossoff mirando al horizonte. El encuadre no era inocente y claramente tenía una intención que va más allá de las legislativas.
La táctica funcionó, pues Ossoff logró conquistar el algoritmo de tal manera que su nombre empezó a escalar posiciones en la porra de posibles presidenciables para 2028. El senador, de 33 años, ya fue el más joven en jurar su cargo en el 117º Congreso y ahora, ante una clase política envejecida, pretende presentarse como ese cambio generacional que los votantes también piden.
Ossoff no tiene un perfil tan marcado a la izquierda como Ocasio-Cortez, pero desde que asumió el cargo se ha labrado una gran reputación como opositor a la corrupción en Washington, la mala administración y la llamada «clase Epstein». Interrogó al director de la CIA, John Ratcliffe, después de que Jeffrey Goldberg, editor jefe de The Atlantic, publicara un informe en el que se revelaba que altos funcionarios habían compartido en Signal con él información confidencial sobre futuros ataques militares. Presionó a Russ Vought, director de presupuesto de Trump, tras los recortes masivos a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
De hecho, al no estar tan marcado políticamente como Ocasio-Cortez, su perfil incluso podría resultar más convincente para una campaña presidencial donde se tiene que apelar a un gran número de votantes con diferentes intereses. Aunque este marco mental con el que abordar las campañas podría empezar a desfasarse en función de cómo termine asentándose la ola de izquierdas en el país.
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