La ciudad en la que hasta los semáforos juegan al balonmano

Hay ciudades con monumentos para recordar su historia. Otras recurren a placas, murales o esculturas. Y luego está Gummersbach, en Alemania, que ha encontrado una forma mucho más original de rendir homenaje al deporte que forma parte de su identidad. Ha convertido los muñecos de sus semáforos en jugadores de balonmano.
Cuando el semáforo está en rojo, la silueta representa a un portero que sujeta el balón con las manos. Cuando llega el verde, el muñeco cambia de postura y aparece en pleno lanzamiento. Esta iniciativa cobró vida el 1 de septiembre, cuando las nuevas figuras fueron instaladas y presentadas oficialmente en las calles situadas alrededor del hotel Bergischer Hof, en el centro de Gummersbach.
A comienzos de año, Inga Bormann tuvo que esperar durante bastante tiempo ante un semáforo para peatones y se preguntó por qué aquellas siluetas tenían que ser siempre las mismas. Gummersbach es una de las grandes ciudades del balonmano alemán, así que pensó que sus dispositivos reguladores del tráfico podían dar cobijo a imágenes representativas de este deporte.
La propuesta se transformó en una petición ciudadana que consiguió más de 2.000 firmas verificadas y 186 particulares y empresas realizaron aportaciones económicas para que el proyecto pudiera hacerse realidad. El montaje de las nueve figuras, con un coste cercano a los 8.500 euros, se financió íntegramente mediante donaciones.
El Ayuntamiento encargó el diseño y realizó las correspondientes comprobaciones de seguridad antes de dar luz verde a los nuevos semáforos. El alcalde Raoul Halding-Hoppenheitparticipó incluso en la instalación de uno de ellos y explicó que este tipo de semáforos solo puede utilizarse de manera limitada y en casos excepcionales.
Gummersbach: una ciudad que respira balonmano
La ciudad está estrechamente ligada al VfL Gummersbach, uno de los clubes históricos del balonmano alemán y europeo. El equipo conquistó doce Bundesligas, cinco Copas de Europa y otras cinco Copas de Alemania. El club forma parte del paisaje de la ciudad y su pabellón, la SCHWALBE Arena, es uno de los grandes puntos de encuentro de los aficionados. También la academia del Handballakademie VfL Gummersbach refleja la importancia que tiene este deporte en la formación de las nuevas generaciones.
La sección de balonmano del Vfl Gummersbach nació en 1925. Es uno de los clubes más antiguos de este deporte. En 2019 descendió por primera vez en su historia a la segunda categoría alemana, tras haber disputado todas las temporadas de la Bundesliga desde su creación sin perder la categoría. En 2022 recuperó su sitio en la Bundesliga y desde entonces ha ido reconstruyendo su prestigio. En la temporada 2025/26 terminó cuarto, su mejor clasificación en 19 años, y regresó a Europa para disputar la Liga Europea este curso. En sus filas militan dos internacionales españoles: Alex Dujshebaev y Nacho Biosca.
Otras ciudades alemanas con el balonmano en los semáforos
La ciudad de Haan, también en Renania del Norte-Westfalia, tuvo el balonmano presente en los semáforos. Allí la iniciativa partió del club DJK Unitas Haan y se materializó en mayo de 2026. Se instalaron un portero en rojo y un jugador realizando un lanzamiento en verde, prácticamente el mismo concepto que después adoptó Gummersbach. En Dormagen también se ha presentado este proyecto. En junio de 2026, un vecino puso en marcha el proceso para sustituir las figuras convencionales por jugadores de balonmano para reivindicar la historia del TSV Bayer Dormagen.
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