La compra conjunta de pisos entre Govern y ciudadanos y un fondo antidesahucios, las nuevas vías de Illa para resolver la crisis de la vivienda

Como era de esperar la vivienda ha acaparado los principales anuncios de la intervención inicial del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en la primera jornada del debate de política general (DPG) que acoge el Parlament de Catalunya hasta el jueves. En un discurso pronunciado durante la tarde de este martes y que se ha alargado una hora y media, Illa ha reivindicado el trabajo realizado por su ejecutivo hasta ahora, se ha mostrado esperanzado con la capacidad de Catalunya de afrontar los retos globales, como el cambio climático, el cambio tecnológico y el cambio demográfico, y ha hecho una defensa encendida de la democracia ante el auge creciente de nuevos autoritarismos.
En su tercer DPG como presidente del Govern, Illa ha seguido el guión previsto y ha situado la vivienda como principal prioridad de su ejecutivo. Ya había sido así en los discursos de los debates de 2024 y 2025 y se daba por hecho que lo reeditaría, tanto porque el acceso a un piso se ha consolidado como el principal problema que sufren los catalanes, como por la ebullición de las movilizaciones del movimiento por la vivienda a raíz del caso Maricarmen, que de momento han provocado la aprobación de dos decretos por parte del Gobierno estatal.
En esta ocasión, Illa ha anunciado tres medidas concretas para intentar facilitar el acceso a la vivienda. Seguramente la más llamativa es el estreno de un programa para llevar a cabo compras de pisos conjuntamente entre el Govern y ciudadanos. Lo hará a través de la activación de dos artículos del Código Civil catalán que lo permiten y la voluntad es que se dirija a personas de más de 40 años «que se encuentran con dificultades para acceder a una hipoteca». La Generalitat asumirá una parte del coste de la compra y el ciudadano podrá residir en la vivienda durante un periodo largo, de 40 o 50 años. Finalizado este periodo, el ciudadano -o sus descendientes- podrá acceder a la totalidad del inmueble o éste podrá pasar a manos de la Generalitat. En cualquier caso, el piso se mantendría como vivienda protegida. El programa tendrá una dotación inicial de 100 millones.
En paralelo, el Govern creará un nuevo «fondo de emergencia habitacional», que busca evitar desahucios de personas en situación de vulnerabilidad. En concreto, se activaría para comprar el piso donde resida una persona vulnerable una vez se hayan agotado las otras vías para evitar el desahucio, a fin de que el inmueble pase al parque público y el ciudadano siga residiendo en él. De entrada, estará dotado con 25 millones, que podrían ampliarse, e Illa ha indicado la voluntad de que se sumen al fondo administraciones municipales y supramunicipales. En tercer lugar, se ampliarán los préstamos de emancipación, que ya están en marcha para jóvenes de entre 18 y 40 años. En este caso, para pasar a financiar también la compra de vivienda protegida -y no solo libre- y también obras de rehabilitación.
«Garantizar la vivienda es una misión de país y Catalunya la ganará»
Illa, que también ha pedido a los diversos grupos políticos que el viernes en el Congreso voten a favor de los decretos de vivienda aprobados por el Gobierno, ha afirmado que también pedirá una mayor implicación al sector financiero -para que aporte financiación-, al constructivo y a las administraciones locales -que deberían facilitar suelo- con el fin de acelerar la construcción de nuevos pisos. Además, ha reivindicado las medidas llevadas a cabo hasta ahora, como la regulación del precio de los alquileres, recordando que se ha reducido tanto en Barcelona como en el conjunto de las zonas tensionadas. «Garantizar la vivienda es una misión de país y Catalunya la ganará», ha proclamado.
Defensa de la financiación
La educación es el otro gran tema que ha marcado el inicio del curso político en Catalunya, con las recientes explicaciones del propio Illa sobre el desbarajuste con las pruebas PISA, la insistencia de la oposición en pedir el cese de la consellera, Esther Niubó, y la cronificación del conflicto entre Govern y docentes. En este sentido, Illa ha propuesto a los grupos parlamentarios regular la condición de autoridad pública de los maestros y profesores de centros educativos no universitarios, con la voluntad de «reforzar su consideración social y su protección en el ejercicio de sus funciones».
Además, ha insistido en la voluntad de alcanzar una inversión en educación del 6% del PIB, pese a admitir que eso no será factible a corto plazo, tal y como ya anunció en la conferencia de medio mandato que pronunció hace dos semanas. Asimismo, ha defendido la necesidad de que las pantallas pierdan peso en las aulas y en el aprendizaje, tras comprobar los pésimos resultados educativos. «Apostamos por el lápiz y papel, por más [Mercè] Rodoreda y menos scroll», ha manifestado. La semana pasada el Consell d’Educació de Catalunya ya arrancó los trabajos en el marco del «debate de país» planteado por el mismo Illa para resolver la crisis en educación.
En la intervención del presidente no ha habido grandes novedades en otras cuestiones y, por ejemplo, ha insistido nuevamente en la necesidad de acelerar la transición energética para reducir la dependencia de Catalunya y hacerla más autónoma y próspera, mientras que en movilidad ha asegurado que ya se han ejecutado cerca de 3.000 millones del plan de Rodalies, que deben permitir poner el servicio al día. Los esperados 100 nuevos trenes de Rodalies empezarán a llegar durante el primer trimestre del próximo año, lo que también debería contribuir a mejorar la fiabilidad del transporte.
Illa también ha defendido la necesidad de que se apruebe el nuevo modelo de financiación autonómica, que debe llegar próximamente al Congreso. «Hay que decidir si queremos perder 4.700 millones de euros para nuestra sanidad, educación o servicios públicos, o ganarlos», ha planteado, en un mensaje dirigido especialmente a Junts, cuyos votos en la Cámara Baja serán decisivos para que el nuevo modelo pueda llegar a ver la luz.
La «pugna fundamental» entre «democracia o autoritarismo»
En la parte inicial del discurso, Illa ha establecido ciertos paralelismos entre el momento actual y la situación que vivía Catalunya en otoño de 1980, cuando el Parlament acogió el primer debate de política general desde la recuperación de las instituciones autonómicas, con la voluntad de reivindicar la democracia y hacer una defensa encendida. En este sentido, ha asegurado que ahora mismo hay una «pugna fundamental que decidirá nuestro devenir», que es la disyuntiva entre «democracia o autoritarismo».
«Catalunya, como ha hecho a lo largo de su historia, elige democracia. No es una causa abstracta, de ella depende nuestro modelo de vida y de convivencia», ha reivindicado, para recalcar que «la democracia», como la «prosperidad, los derechos y las libertades» se debe defender y conquistar «cada día». Vinculado a ello ha anunciado que en noviembre Catalunya acogerá una «conferencia de regiones por la democracia» con la voluntad de construir alianzas, «convencidos de que los demócratas somos mayoría».
También ha mostrado su solidaridad con Ucrania, argumentando que su defensa, «es la defensa de Europa y la defensa de Catalunya». Por todo ello, ha anunciado la puesta en marcha de un programa específico para ayudar en la reconstrucción de Ucrania . «La historia, el futuro y los valores de Europa nos reclaman altura de miras, y Catalunya quiere asumir el liderazgo que le corresponde por su peso y por su vocación europeísta», ha remachado.
Enlace de la fuente