La crema Nivea de lata azul es muy eficaz para cuidar las uñas y las cutículas después de la manicura

Creo que no conozco a nadie que no identifique la lata azul de Nivea. Esa caja metálica de crema untuosa es parte indiscutible del imaginario colectivo, básicamente porque hace un siglo que está en neceseres de hombres, mujeres y viceversa, pero también porque es un remedio herencia que ha saltado de generación en generación.
«Creo que una de las claves de que la Nivea de lata azul se siga usando está precisamente en que responde a una necesidad muy básica y universal: el cuidado diario de la piel. Es un producto versátil, fácil de incorporar a diferentes rutinas y a diferentes consumidores», explica María Segurado, dermatóloga y asesora de Nivea.
«Sus ingredientes, como la glicerina y el pantenol, contribuyen al cuidado y a la hidratación de la piel y su textura y composición permiten además utilizarla en diferentes zonas que necesitan un extra de hidratación y confort, dando como resultado una fórmula que ha mantenido su éxito más de cien años», añade.
«Pero, además de la fórmula, hay un componente emocional muy importante. Es un producto que muchas personas han visto utilizar a sus padres y abuelos y que ha formado parte de pequeños rituales cotidianos durante generaciones. Esa combinación de eficacia, versatilidad, accesibilidad y confianza ayuda a explicar que, después de más de un siglo, siga estando presente en millones de hogares», matiza.
Y es cierto. Mientras escribo esto, tengo la imagen de mi abuela metiendo la mano en la lata icónica y esparciendo una generosa cantidad de crema por sus piernas. De hecho, hasta el olor me vuelve a la nariz. Aunque es un cosmético que tengo presente porque lo uso a diario y para todo. Hay hasta peluqueros que lo recomiendan para las puntas del pelo. Y así la uso yo, de maneras diferentes a como lo he visto siempre usarse en casa, por recomendación también de dermatólogos y farmacéuticos.
Para qué usar la Nivea de lata azul
«Su función principal es hidratar y aportar confort a la piel, especialmente cuando existe sequedad o cuando la barrera cutánea necesita un extra de cuidado. Por eso puede resultar especialmente útil en zonas que tienden a resecarse, como los talones, los pies, los codos, las rodillas o las manos, que además están sometidas con frecuencia a lavados y agresiones externas», explica Segurado.
«También puede formar parte de rutinas de cuidado más intensivo, por ejemplo, por la noche, cuando buscamos aportar un extra de hidratación y confort a pieles que tienden a ser más secas», añade.
El tipo de piel al que más beneficia es la seca: «Por su capacidad emoliente, es un producto que recomiendo principalmente en pieles secas, muy resecas o agrietadas, especialmente cuando necesitamos aportar una mayor protección frente a la pérdida de agua. También puede ser útil en zonas que están más ásperas o sensibilizadas y que necesitan recuperar su estado habitual», dice la dermatóloga.
«En consulta, además, la utilizo en algunas personas que han pasado por un tratamiento dermatológico y cuya piel queda más seca o sensible durante un tiempo. En estos casos, es una crema sencilla y bien tolerada que puede ayudarnos a acompañar la recuperación de la piel una vez finalizado el tratamiento», apunta.
Eso sí, la piel grasa debe tener cuidado con ella: «La crema Nivea funcionaría muy bien para zonas muy secas como pies, codos, manos, etc. La podría recomendar para zonas específicas porque puede dejar la piel grasa. De hecho, podría resultar comedogénica», advierte la farmacéutica Helena Rodero.
Usos inesperados de la Nivea de lata azul
Ahora bien: «Si tienes la piel muy seca, pon una capa de Nivea de lata azul después del retinol para que penetre mejor, por ejemplo. Después de que pasen 15 o 10 minutos de la aplicación del activo, pon la Nivea durante 10 minutos y después retírala con un tisú», recomienda.
También, «la crema Nivea de lata azul es muy eficaz para cuidar las uñas y las cutículas después de la manicura», añade la asesora de Nivea. «Aplica una pequeña cantidad y masajea suavemente la zona».
«También puede formar parte del cuidado de la piel tatuada, aportando hidratación y confort a una zona que necesita mantener una buena hidratación», dice.
Sin duda, es el producto estrella para los talones agrietados: «Una tarde que estés aburrida en casa, primero te lavas los pies, los dejas húmedos, te pones una buena capa de Nivea y encima un papel film de de plástico. Lo dejas el tiempo que quieras, lo retiras y haces un masaje con lo que te haya quedado de crema. Retiras el exceso, y luego ya te pones un calcetín de algodón y a dormir», recomienda la farmacéutica.
«Con las manos se puede hacer una cosa parecida: te pones la crema Nivea y luego utilizas un guante de algodón y te vas a la cama», cuenta Rodero.
María Muñiz es experta en belleza. No hay tendencia en manicuras y pedicuras, truco de maquillaje o corte de pelo de moda que se le resista. Lo que más le gusta en el mundo es un pintalabios rojo que se pueda sumar a su colección de más de 100, además de probar lo nuevo en tratamientos para el pelo fino, aceites para labios, cremas de todo tipo, sérums y contornos de ojos posibles. Eso sin contar cada perfume que ve la luz. Si pueden ser perfumes florales y frescos, mejor.
Por eso, no puede vivir sin redes sociales, en las que bucea hasta que da con lo último que se lleva en cada espejo y neceser del mundo (hasta lo que pasa más desapercibido). Internet es su medio natural, se siente como pez en el agua después de una trayectoria de casi diez años en medios digitales, que comenzó cuando se graduó en Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Desde entonces, María Muñiz ha pasado por cabeceras de moda y belleza como Harper’s Bazaar o Cosmopolitan como redactora de belleza. Ahora ha vuelto a ELLE, uno de los primeros medios donde pudo especializarse en la comunicación digital, para tomar las riendas de la sección de belleza, contarte todo lo que necesitas saber sobre novedades y tendencias y crearte alguna que otra necesidad.
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