La izquierda abraza la huelga general por la vivienda con la esperanza de que contribuya a la movilización el 29N

Los sindicatos han confirmado este miércoles la convocatoria de huelga general para el día 11 de noviembre por la crisis de vivienda. Al calor de las movilizaciones del Sindicato de Inquilinas, los sindicatos de clase UGT, CCOO o CGT, se han sumado a una movilización atípica porque, entre otros asuntos, llegará dos días antes del inicio de la campaña electoral para la cita con las urnas del día 29 de noviembre tras el adelanto anunciado por Pedro Sánchez.
La última huelga general en España fue el 8 de marzo de 2018, una huelga feminista también pionera. La anterior fue el 14 de noviembre del año 2012. Aquella se convocó contra el Gobierno de Mariano Rajoy en rechazo a las políticas de austeridad del PP, los recortes en servicios públicos y en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Esa huelga general curiosamente sí coincidió con una campaña electoral, la de las elecciones autonómicas en Catalunya que se celebraron el 25 de noviembre.
«Obviamente compartimos los motivos», señalan fuentes de Moncloa a Público sobre la convocatoria de noviembre sin entrar a valorar si consideran que les beneficiará a nivel electoral o no. A Sánchez se le preguntó el martes en la rueda de prensa que ofreció tras el Consejo de Ministros su valoración. «Es un derecho constitucional. Nosotros no podemos hacer otra cosa como gobierno que respetar el ejercicio de la misma», se limitó a señalar.
Diferentes palabras usaron otros pesos pesados de los socialistas como María Jesús Montero o Félix Bolaños. La primera afirmó este martes que la huelga es «contra la oposición por derribar los decretos ley de vivienda». El ministro de Presidencia y Justicia ha añadido también este miércoles que comparten los motivos «por los cuales los sindicatos quieren reivindicar salarios más altos y un derecho a una vivienda a un precio asequible».
«La huelga general es una consecuencia del problema de la vivienda y que parte de una reflexión compartida: no es normal que el salario de los trabajadores se esfume en pagar el alquiler, por lo tanto, lo primero es mostrar nuestro apoyo», señalan fuentes de Sumar a este medio. Este espacio reconoce que «todo lo que sea poner la vivienda en el centro del debate de la campaña es bienvenido». «Hemos trasladado al Consejo de Ministros las reclamaciones de la calle. Y el Gobierno las ha plasmado en dos decretos que están vigentes desde hoy. Sabemos que no es suficiente y vamos a seguir peleando por más», añaden.
También en Sumar, otras voces del espacio consultadas por Público muestran también su apoyo a las reivindicaciones pero apuntan a cierto escepticismo sobre que pueda venirles bien o no. «Nos culpan a todos», recuerdan las fuentes consultadas. En el espacio reconocen que el análisis no es sencillo y que hay que tener cierta prudencia. «Un momento de movilizaciones sociales de gente preocupada por la vivienda puede terminar movilizando votos a favor de las opciones progresistas en las elecciones. Pero también puede terminar haciendo todo lo contrario», reflexionan.
En IU también abrazan las reivindicaciones de la huelga general. «Debemos apelar a una gran movilización de aquí al 29 de noviembre, huelga general mediante», señaló su coordinador federal, Antonio Maíllo, en el informe político de su dirección. «La clase obrera debe ser la protagonista en este momento porque es quien ha empujado para la aprobación en el Consejo de Ministros y quien ha abierto, con su empuje, esta ventana de oportunidad que hace un mes era impensable», añadió. Este mismo miércoles fuentes de IU transmitieron que el partido seguía trabajando para que el 11N y el 29N sean un «éxito». «La construcción del Frente Amplio tiene que ir de la mano de la movilización social», señalaron.
«Yo creo que la huelga general es un hito más en una movilización histórica para terminar con el negocio de la vivienda», dijo por su parte este miércoles la secretaria general de Podemos Ione Belarra.
Vivienda en el centro político
En este contexto, Público ha consultado a expertos en Ciencias Políticas para recoger sus sensaciones. «Contribuye evidentemente a mantener la vivienda en el centro del debate y de la precampaña», afirma el politólogo Eduardo Bayón. «Es una huelga contra una situación», a la vez que destaca que es una convocatoria «muy particular e inédita». «Es una incertidumbre», responde sobre los posibles beneficios electorales.
«Pero sí creo que puede beneficiar a las formaciones de izquierda, PSOE y sobre todo también Sumar, Frente Amplio, etc. Puede ayudar a mantener esa movilización con un horizonte electoral muy próximo, sí puede contribuir a esa movilización de de los sectores progresistas», añade. Para Bayón, los sindicatos mayoritarios tenían que dar también ya una respuesta para ser «canalizadores del malestar» que ya había y al que ahora se ha añadido el factor de rechazo de las derechas a los decretos de vivienda. «Si no lo hacían había el riesgo de que ese descontento se desbordase o manifestase de otras formas», añade.
Para Arantxa Tirado, politóloga y doctora en Relaciones Internacionales por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), hay que distinguir varias patas de la convocatoria. «Es evidente que UGT y CCOO van por un lado y actúan como correa de transmisión de este Gobierno y han apuntalado sus políticas. No van a salir con algo que calculen que puede perjudicar a este Gobierno, al que quieren mantener en esta forma o en una forma que garantice que no gobierne el PP con la ultraderecha», señala. Tirado destaca que hay otros actores sindicales como CGT o el Sindicato de Inquilinas que tienen una visión más crítica con el Ejecutivo.
«UGT y CCOO están haciendo una huelga que interpretan como alineada con la estrategia electoral del Gobierno. Pero esto después puede salir mal porque no sabemos cómo puede reaccionar la gente. El nivel de cansancio es grande. Y también hay una ultraderecha que que por supuesto hace su trabajo de de canalizar esa frustración en lógica antipolítica», reflexiona Tirado.
La politóloga afirma que estamos en un momento en el que es difícil hacer pronósticos. «Mi percepción es que hay algo de cansancio, rabia, frustración o cabreo pero que puede ser canalizado desde vías contradictorias ideológicamente», remata.
Para Víctor Alonso, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la huelga «puede activar a la izquierda social». Porque además, añade, este asuntos «va a centrar buena parte de la precampaña y la campaña en temas que importan como el de la vivienda». Considera que «va a ser muy difícil que tengamos una campaña en otro eje que quiera la derecha «por más que se intente desviar la conversación». «Mi confianza es que ayude a activar a la izquierda», reitera.
Para este especialista, en clave política su «sueño» que es se pudiera montar un Frente Amplio «con organizaciones sociales y sindicales, no solo políticas». «Si en cinco días se monta el barrio de de sol de la Acampada, pues en cinco días se pueden poner de acuerdo estas organizaciones», señala. «La izquierda tal y como la hemos conocido en este ciclo tiene que estar muy atenta porque hay una huelga general que parte de un Sindicato de Inquilinas que no estaba en el radar de nadie hace cinco años», añade.
Por otra parte Alonso señala, respecto al papel del Gobierno de Sánchez, que el presidente fue «inteligente» cuando en la declaración institucional del adelanto electoral reconoció y que no han podido hacer todo lo que hubieran querido, apelando al descontento social también en la izquierda. «Como esta huelga surge con el tema que surge, yo la interpreto también como un ‘basta ya’ a todos los Gobiernos municipales y autonómicos», señala.
Los expertos consultados por este medio coinciden en su expectación ante el seguimiento que tendrá la convocatoria a nivel puramente laboral. «Es bastante bastante difícil de pronosticar por el tipo de empleos en los que nos movemos o el individualismo en los centros de trabajo», afirma al respecto Bayón.
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