La izquierda alternativa planta cara a Sánchez por Marruecos y el Sáhara ante el nuevo ciclo electoral

¿Por qué el Gobierno —o, más bien, el ala socialista del Gobierno— insiste en defender, con uñas y dientes, a Marruecos? Esta es la pregunta que ha sobrevolado, este jueves, la comparecencia del presidente, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados. Especialmente en el costado izquierdo del hemiciclo. Una tras otra, todas las voces de la izquierda —de Sumar, pasando por ERC o EH Bildu, hasta Podemos, BNG y Compromís— han denunciado, con dureza, el servilismo del PSOE (y de Sánchez) frente a los «ataques» y «chantajes» del país que dirige, con mano de hierro, Mohammed VI. La primera en abrir la veda ha sido la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego. A la entrada del pleno —el primero del nuevo curso político—, la dirigente de Izquierda Unida ponía en duda los beneficios de «la política de apaciguamiento» con la que los socialistas gestionan la relación con Marruecos.
Un paso más allá iba su compañero de formación y diputado de Sumar en el Congreso, Enrique Santiago. «España ha sufrido un ataque de Marruecos usando a personas vulnerables», denunciaba, desde la tribuna, el también secretario del PCE, sin miedo a llamar a las cosas por su nombre. La entrada multitudinaria del pasado mes de julio, desgranaba Santiago, forma parte de «una operación de desestabilización con intenciones políticas y geoestratégicas». Una operación, insistía el portavoz de Izquierda Unida, impulsada por Marruecos «en coordinación EEUU e Israel». «Solo este grupo, a través de IU, ha señalado a Donald Trump, que en abril proponía entregar Ceuta y Melilla a Marruecos, y a Israel, para quien los españoles somos colonos», marcaba perfil el dirigente comunista, reprochando a Sánchez que «defender cualquier otra hipótesis no es creíble».
En una línea similar se ha pronunciado la también diputada de Sumar y portavoz de Comuns, Aina Vidal. Tenemos que dejar de hacernos trampas al solitario», se ha dirigido a todo el hemiciclo. «Todos hemos visto las imágenes: Agentes marroquíes, uniformados y de paisano, guiando y alentando movimientos», ha descrito la política catalana. Unas imágenes por las que, para Vidal, Marruecos «debe dar explicaciones» y tras las que hay que investigar «la cadena de responsabilidades.» «La política de apaciguamiento», ha recuperado las palabras de la ministra de Juventud e Infancia, «ha fracasado». Un contexto en el que no queda otra que recuperar «algo tan radical como sencillo»: el derecho internacional. Empezando por poner punto y final a los políticas de externalización de fronteras de la Unión Europea.

A Sumar le ha seguido ERC, a través de su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián. «Pusilánimes». Así ha calificado, durante su turno de palabra, a los ministros del Ejecutivo por su tibieza a la hora de señalar a Mohammed VI, «un asesino». «Y estoy siendo generoso», ha ironizado a renglón seguido. «Yo no critico a Marruecos por no controlar a 80.000 personas en su frontera. Yo le acuso de enviarlos para cargarse al Gobierno de España», ha desgranado el político independentista. Una maniobra que, ha asegurado Rufián, contó con la colaboración de Washington, Tel Aviv y las derechas españolas, «también la policial y la judicial».
Turno de EH Bildu. Desde la tribuna, la portavoz de los abertzales, Mertxe Aizpurua, ha tachado de «ingenua» la exculpación de Marruecos. «Nadie puede pensar que Marruecos o alguna de sus estructuras no tuvieron nada que ver con lo ocurrido, y que ni siquiera sabían lo que estaba ocurriendo», ha cuestionado la política vasca. Estados Unidos, Israel y Rusia, ha enumerado, uno a uno, a los países incriminados por el presidente. «No hay que ser un lince para saber que Marruecos es el elemento que falta en esa ecuación», ha razonado la portavoz, para la que es directamente «inaceptable» que se exculpe al país norteafricano y que, incluso, se le defina como un «socio fiable».
Las críticas se han repetido durante las intervenciones del grupo mixto. «Repitan conmigo: Marruecos es un régimen totalitario y su pueblo, una víctima», ha defendido la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, acusando a Sánchez, Feijóo y Abascal de «envolverse en la bandera de España» para luego «agachar la cabeza» frente a Mohammed VI. «Una vez más, [el Gobierno] se rinde ante Marruecos y el sátrapa de su rey», le ha tomado la palabra el portavoz del Bloque Nacionalista Galego (BNG), Néstor Rego, para el que los de Sánchez «compadrean» con una «dictadura» que vulnera «sistemáticamente» los derechos humanos. «No entendemos por qué defiende a Marruecos, señor Sánchez», ha increpado al presidente la diputada de Compromís, Àgueda Micó, que no ha querido dejar de denunciar la utilización «como arma» de más de 70.000 personas «desesperadas y vulnerables».

Las izquierdas, altavoz del Sáhara en el Congreso
La semana que viene, el jueves 10 de septiembre, aterriza en el hemiciclo una de las banderas del espacio de Sumar: la ley de nacionalidad saharaui. Tras un último mes marcado por las sombras sobre la inmplicación de Marruecos en la crisis humanitaria que vive Ceuta, este jueves, la voz del pueblo saharaui volvía a resonar entre las paredes del Congreso. La primera en hacer de altavoz era, de nuevo, la ministra de Juventud e Infancia, que, a primera hora de la mañana, acusaba a la orilla socialista del Gobierno de, en sus intentos por complacer a Marruecos, «renunciar» a la autodeterminación del Sáhara. Unas críticas que, minutos después, tenían eco dentro del pleno.
«Con el Sáhara, entregaron su credibilidad en pos de una supuesta diplomacia genial. Ahora están entregando su dignidad», arremetía Rufián contra el cambio de postura sobre el Sáhara orquestado en 2022 por el Ejecutivo de Sánchez. «Los derechos de un pueblo no se intercambian por una supuesta tranquilidad diplomática, que ni siquiera ha sido así», se sumaba a las denuncias, durante su turno de palabra, Vidal. También desde las filas de Bildu han puesto el foco en el Sáhara, acusando al PSOE de «abandonar» a su pueblo para «contentar» a Marruecos. «Y aquí estamos, con la mayor crisis humanitaria, social y política de los últimos años, generada o auspiciada por Marruecos», añadía, en esta línea, Aizpurua, animando al Gobierno a «rectificar su error». Recurrentes. Así calificaba Rego los intentos del PSOE por defender a Marruecos. «Un estado imperialista que ocupó y coloniza ilegalmente el Sáhara, impidiendo a su pueblo vivir en libertad», cerraba el grifo de la cascada de críticas el diputado del BNG.
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