Listas conjuntas para acabar con el «búnker derechista» en el Senado: intelectuales y figuras de la cultura llaman a la unidad de la izquierda

La convocatoria electoral de Pedro Sánchez lo ha acelerado todo. Desde hace meses, tal y como explicó Público, un grupo de intelectuales, juristas, periodistas y figuras de la cultura impulsa la iniciativa Senadoras y Senadores por la Democracia. Con ella, pretenden empujar al PSOE y los partidos que tiene a su izquierda a tejer candidaturas conjuntas de cara a las elecciones al Senado para beneficiarse del sistema de elección de senadores y arrebatarle la mayoría al Partido Popular (PP) en la cámara.
Bruno Estrada, coordinador de la Secretaría General de CCOO, es uno de los impulsores de la idea y quien la ha presentado en sociedad, este martes, en el Ateneo de Madrid. Estrada ha asegurado que los cálculos que el estudio pormenorizado que ha realizado el demógrafo e investigador en el CSIC Juan Antonio Fernández Cordón, también implicado en la plataforma, apuntan a que unas listas en las que todas las izquierdas confluyan juntas podrían dar la vuelta a los resultados en hasta 30 provincias. De darse ese escenario, el PSOE y las izquierdas transformadoras y periféricas lograrían la mayoría absoluta en la cámara y desharían el «búnker derechista» en el que, de acuerdo con las palabras del sindicalista, lo ha convertido el PP.
El evento de presentación ha rebasado las previsiones de los organizadores. La sala Ramón y Cajal del Ateneo se ha quedado pequeña y decenas de personas se han quedado fuera. Figuras como Ana Pardo de Vera, directora corporativa y de relaciones institucionales de Público; el catedrático en Derecho Constitucional Javier Pérez Royo; el actor Carlos Bardem; el cantaor flamenco Juan Pinilla; Antonio Gutiérrez, quien fuera secretario general de CCOO y, después, diputado del PSOE; o la antropóloga y activista feminista María José Capellín han asistido al acto y trasladado su apoyo a la iniciativa.
Pérez Royo ha insistido en la idea de que se trata de una iniciativa que es «ganadora». Pardo de Vera, por su parte, ha puesto sobre la mesa todo lo que está en juego el 29N: «Si ganan las derechas, nos quitan el feminismo, el progresismo, el periodismo, los servicios públicos, el estado del bienestar y la vivienda, que se le ha arrebatado ya a tanta gente». Estrada ha insistido en hay que abandonar «el miedo que nos atenaza» y abrazar la «movilización» que ha despertado las calles. Y Antonio Gutiérrez ha rematado esa idea. «Esta movilización social y sindical tiene que confluir en una votación generalizada a la izquierda el día 29», ha aseverado entre el aplauso de la sala.
La pelota, en estos momentos, está en el tejado de los partidos. El día 16 de octubre es el último en el que se pueden presentar las coaliciones electorales. El 26, el último en el que se pueden registrar las candidaturas. Por lo tanto, los promotores trabajan, en estos momentos, a contrarreloj.
Ellos mismos afirman que el PSOE está implicado y, al menos en algunas provincias, está por la labor de que se generen listas unitarias. Público tiene constancia de que los socialistas siempre han estado dispuestos a escuchar. También Sumar. En los próximos días, la plataforma tiene reuniones agendadas con las distintas formaciones, incluso con algunas como Adelante Andalucía, descolgadas de Frente Amplio, la candidatura unitaria al Congreso. Todo está por decidir, pero los promotores insisten en la importancia de hacerse con la plaza del Senado, que, entre otras cuestiones, decide cuatro magistrados del Tribunal Constitucional y diez vocales del CGPJ.
¿Por qué la lista unitaria podría dar la vuelta al Senado?
El objetivo de los promotores de la iniciativa es revertir el beneficio que obtiene el Partido Popular (PP) y, en general, la derecha en las elecciones al Senado debido a la fragmentación de las izquierdas. Aportan los siguientes cálculos. Las formaciones de derechas obtuvieron en las elecciones de 2023 el 49,9% de los votos, pero el 61,1% de los senadores. Las izquierdas, en cambio, consiguieron el 50,1% de los apoyos, pero solo el 38,9% de los representantes electos.
Se da, por lo tanto, un efecto de sobrerrepresentación propio del sistema electoral español, que podría mitigar una aventura unitaria al menos en un buen número de las circunscripciones. Pero, ¿cómo funciona, exactamente, la elección de senadores? En las elecciones se reparten cuatro senadores por provincia (salvo en Baleares y Canarias, donde se eligen tres en las islas grandes y uno en las pequeñas, y en Ceuta y Melilla, que eligen dos cada una). Pero el votante tiene sólo tres votos, en un sistema de listas abiertas; es decir, podría marcar el nombre de candidatos de diversos partidos. Lo habitual, sin embargo, es que los electores marquen tres nombres del mismo partido.
El resultado es que el partido con más votos, aunque la diferencia sea mínima sobre el segundo, se suele quedar con tres de los cuatro senadores de cada provincia. Por eso, el PP logró una diferencia tan abultada en 2023 con respecto al PSOE a pesar de que el marcador de votos fue casi de empate. Con solo 2,2 puntos porcentuales más que los socialistas, el sistema electoral catapultó a los populares hacia la mayoría absoluta. La fragmentación del voto en el bloque de la izquierda —32,7% el PSOE, 11,1% la candidatura de Sumar y 6,5% el resto de las izquierdas— restó diputados al PSOE y dejó sin uno solo a Sumar. El PP fue primera fuerza en 41 de las 59 circunscripciones, pero en algunas una candidatura con todas las izquierdas unidas habría superado a los populares.
Lo que propone la plataforma Senadores y senadoras por la democracia no es, necesariamente, listas conjuntas en todas las provincias, sino en aquellas en las que han detectado un mayor potencial beneficio de una candidatura unitaria.
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