Lo mejor de la semana de la moda de Madrid

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La Semana de la Moda de Madrid ha cerrado una de sus ediciones más ambiciosas —y también una de las más bonitas— de los últimos años. Nuevas localizaciones, diseñadores internacionales invitados, nombres consolidados de nuestra moda y una nueva generación que empieza a hacerse un hueco han conseguido que, durante unos días, la ciudad entera respirara moda.
Desde la elegancia impecable de Pedro del Hierro hasta el minimalismo de Alex Rivière, el espectáculo de Palomo, el romanticismo de Agua by Agua Bendita o la particular mirada a Andalucía de Moisés Nieto. También con hueco para propuestas de alto impacto como las de Alvaro Calafat o el diseño consolidado de Ernesto Naranjo, ahora simplemente Naranjo. Nuevas tendencias, mucho color y una ciudad que se posiciona, por fin, a la altura de los grandes circuitos de moda internacional
Después de varios días de desfiles, front rows y kissing rooms, seleccionamos los momentos, colecciones y tendencias que merece la pena recordar de esta Semana de la Moda de Madrid.
Lugares de ensueño para una moda de altura
Por fin, la moda española sale de IFEMA. El pabellón que durante años albergó las propuestas nuestros diseñadores ha dado paso esta temporada a una serie de localizaciones repartidas por la capital que acompañan —y, sobre todo, elevan— la percepción de nuestra moda. El Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela, la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles o la Universidad Nebrija han sido algunos de los escenarios elegidos para esta nueva edición que, bajo la dirección creativa de Valentina Suárez-Zuloaga, da un paso importante en su apuesta por la internacionalización.
La percepción cambia por completo al contemplar los desfiles en estos nuevos escenarios y, de hecho, ha sido uno de los comentarios más repetidos estos días en los corrillos de editoras: «¡Cómo luce!», «La verdad es que es tan bonito aquí…». Y es que no es lo mismo vivir un desfile en medio del jardín de un palacio madrileño que en aquel pabellón de moqueta oscura que muchas recordamos. Tuvo su momento y cumplió su función , pero la moda española está ahora en otro lugar —literal y metafóricamente— y el cambio se nota.
Elegancia contemporánea en la jornada inaugural
En el Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela desfilaron el lunes Pedro del Hierro, Simorra y Adolfo Domínguez. Tres firmas muy diferentes entre sí pero con algo en común: una nueva manera de entender la elegancia española.
Pedro del Hierro consiguió de nuevo un lleno absoluto, con caras muy conocidas, prescriptores, socialites e influencers. La firma, con Nacho Aguayo al frente de la dirección creativa de mujer y Alex Miralles en la parte masculina, presentó Hanami, una colección con referencias orientales y prendas funcionales, femeninas y ligeras en las que no faltaron sus característicos brocados, semitransparencias y contrastes de color: burdeos y turquesa, celeste y rojo, rosa y chocolate… Además de tonos claros como beige, blanco y amarillo empolvado. La colección fusionaba lo oriental y occidental, incluyendo detalles como los cinturones tipo obi o los fajines —especialmente bonito el tricolor llevado sobre pantalón negro que lucía Miriam Sánchez — y finas sandalias de tacón o pequeños bolsos limosnera terminaban de redondear los looks.
En Simorra, el tejido vuelve a ser el rey. La firma, siempre interesada en experimentar con la mezcla de texturas, convierte en su nueva colección, Fold It, los pliegues y los tejidos en una especie de arquitectura que abraza el cuerpo. Tules semitransparentes protagonizan vestidos ligeros e incluso pantalones —mención especial para el pantalón balloon combinado con bomber en tono oliva— y conviven con materiales con mucho más cuerpo, como el tweed o la piel.
Adolfo Domínguez, por su parte, apuesta por líneas amplias y un punto más streetwear de lo habitual. Los pañuelos aparecen colocados estratégicamente sobre el cuerpo y transformados casi en prendas, como en el look de blazer combinado con una minifalda asimétrica construida a partir de uno de ellos.
La propuesta incluía materiales y tejidos ligeros como la organza o el tafetán y una paleta de color que iba desde los más naturales hasta los tonos de acento como el mandarina o el verde oliva.
La firma invitada que nadie quiso perderse: Agua by Agua Bendita
Si en la anterior edición Johanna Ortiz consiguió reunir a la crème de la crème de la moda madrileña, esta vez ha sido Agua by Agua Bendita la encargada de congregar en su front row a muchas de las caras conocidas de la semana, vestidas además por la firma.
La marca colombiana presentó una colección llena de romanticismo, flores y tul, con vestidos mini que convivían con otros más vaporosos y campestres. Detalles como cuellos bebé, lazadas negras, guantes de tul y tocados naturales reforzaban ese aire bucólico que tanto gusta entre las madrileñas y que enlaza con esa tendencia neo romántica y campestre de las últimas temporadas.
La nueva reina del minimalismo: Alex Rivière Studio
Alex Rivière ha conquistado a las expertas en moda con una propuesta tan sencilla como impecable. Vestidos negros, dos piezas fluidos de inspiración pijamera, trench, jersey de cremallera con falda lápiz… Su colección parecía reunir, uno tras otro, todos los looks que una chica elegante querría tener en su armario para el día a día. No faltaba prácticamente ningún imprescindible.
Palomo Spain y su espectacular desfile aniversario
En la Rosaleda del Parque del Oeste, Palomo celebró sus diez años sobre la pasarela madrileña con una colección cargada de dramatismo. Una sucesión de arquetipos —la diva, la estrella del rock, la ‘lady’ en clave punk…— construidos a través de plumas, satén, transparencias y una poderosa combinación de rojo, rosa, blanco y negro.
El diseñador cordobés permanecía fiel a su concepto de belleza, donde los códigos del femenino-masculino están superados y la fantasía y el efectismo son imprescindibles.
El reinado del rosa
Ha sido uno de los colores más repetidos en las propuestas de los diseñadores. Del fucsia más intenso de Juan Vidal a los tonos pastel de Palomo Spain o Isabel Sanchís, pasando por una colección como la de Celia B, donde el color es el protagonista y el rosa candy ocupa un lugar privilegiado.
Pocas tonalidades están tan ligadas a nuestro imaginario como el rosa; rosa capote, rosa clavel o el rosa propio de los trajes de luces. En definitiva, rosa español. Alejado ya de su historica versión más cursi para ocupar ahora un lugar mucho más contemporáneo. Veridicto: el rosa será tendencia.
Una oda —sin clichés— a Andalucía: Moisés Nieto
El diseñador jienense volvía a la pasarela madrileña con una colección que mira a su tierra sin recurrir al repertorio obvio de tópicos andaluces, algo que es de agradecer. Prendas que resuenan a campo como pantalones pesqueros (eso sí, reversionados en clave cool; fuseau), nudos estratégicamente colocados para rematar vestidos y faldas , fajines y siluetas fruncidas o ligeramente globo que se combinan en una propuesta completamente nueva y contemporánea, el sello de Moisés Nieto.
Una tendencia: la Casa de la Pradera
Es uno de los estilos favoritos de las insiders españolas y mezcla el neorromanticismo que trajeron las danesas —vestidos etéreos combinados con zapatos de suela tosca— con una versión más clásica y campestre que aquí ya conocemos: estampados de flores, cuellos bebé, merceditas y cierto aire de casa de la pradera.
Esta temporada, esa mezcla entre cottagecore, estética naïf y nuevo romanticismo también ha encontrado su lugar sobre la pasarela. En Agua by Agua Bendita aparecieron cuellos bebé, lazadas negras al cuello, bailarinas de punta, medias claras y calcetines con merceditas. Incluso los tocados, de inspiración campestre y rematados con lazos, reforzaban ese aura bucólica.
En Celia B, las reminiscencias naïf —habituales ya en el universo de la firma—tenían un aire más bucólico: cuellos bebé, blusas con volantes, pantalones al tobillo que recuperan ese aire infantil y campestre. Una estética romántica que será (y ya es) tendencia.
Premio a la Mejor Coleccion: Redondo Brand
Con La Doña, la propuesta homenaje a María Félix y al universo de inspiración mexicana, Redondo Brand consiguió el Premio Mercedes-Benz a la Mejor Colección. Presentada en los Jardines de los Palacios de la Finca Vista Alegre y con mariachis poniendo el rimo al paso de las modelos, la colección respiraba la exuberancia y la fuerza de la actriz mexicana.
El rojo fue absoluto protagonista, salpicado por pinceladas de animal print, en una colección eminentemente festiva en la que la riqueza de los tejidos cobraba importancia; terciopelos, gasas y plumas, lentejuelas y bordados artesanales.
El resultado fue una propuesta elegante y muy sofisticada que tiene todas las papeletas para convertirse en una de las favoritas de las próximas alfombras rojas. Algo que, tratándose de Jorge Redondo, tampoco debería sorprendernos demasiado.
Ana Blanco Canalejo es redactora de Redes Sociales y contenidos de moda. Tras licenciarse en Sevilla, se especializó en Moda y Lujo en universidades de Madrid, París, y Londres (Saint Martins School of Arts). Con 9 años de experiencia en el sector de la moda y la comunicación, adora el arte, la moda y ‘todas las cosas bonitas’. Su tiempo transcurre entre trenes de Sevilla a Madrid, fotos de Pinterest y los biberones de su hijo.
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